Extrañas personas.

Hace un tiempo atrás, no muy lejano, habíam dos hermanos algo extraños. No eran extraños por su forma de vestir, que también, sino más bien porque siempre se mudaban cada 1 mes y medio, y nunca daban motivos. La última vez que se mudaron fue cuando llegaron junto a sus padres a Holmes Chapel, Chesire, Inglaterra. Allí, al fin, creyeron que podían encajar en la sociedad, pero no fue así. En su primer día de escuela, todos les discriminaban, porque supuestamente su familia era una familia de brujos y brujas. Adrián y Julia, los hermanos, se miraron y se empezaron a reír porque era una tontería pero, cuando llegaron a su casa, les preguntaron a sus padres y estos no les dieron respuestas. Cada día veían las cosas mas extraña; sus padres no estaban y  desaparecían cosas. Pasaron los días, y sus sospechas eran mayores, y querían saber más, pero como sus padres no querían dar respuestas, decidieron investigar ellos mismos. Buscaron y buscaron hasta que descubrieron un libro donde podrían encontrar todas las respuestas. Adrián y Julia se miraron antes de abrir el libro, y cuando decidieron abrirlo, oyeron que alguien entraba por la puerta, era su madre. Ellos, al oírlo, se asustaron, el libro se cayó y salieron corriendo a sus respectivas habitaciones. Su madre, llamada Ana, oyó el golpe del libro caer y subió a ver que pasaba. Entró a su despacho, donde Adrián y Julia habían encontrado el libro, y vio que el libro estaba en el suelo. Directamente fue a preguntarle a Adrián, ya que él es el mayor, pero este negó saber algo sobre ese libro. Ana, extrañada, lo creyó y fue a preguntarle a Julia, quien lo negó pero con una leve sonrisa en su cara. Ana, a punto de irse, se giró y le preguntó un poco más seria y le advirtió de que si tocaba ese libro, tendría consecuencias. Ana se marchó hacia el salón, y Julia fue hacia Adrián a contarle lo que había pasado: 

No entiendo por qué se ha enfadado tanto – dijo Julia –

¿Ocultará algo? – preguntó Adrían-

Espero que no, solo era un libro de cocina, que íbamos a descubrir, ¿su receta secreta o algo? – le respondió Julia-

Ja-ja-ja imbécil, anda vete de mi cuarto.

¡Agg que asco de niño, Dios – rechistó Julia –

Julia se fue a su cuarto y allí empezó a mirar cosas por Internet sobre brujos y brujas y leyó un artículo que decía: “Las brujas, y brujos en pocos casos, suelen ser callados. Actúan por lo bajo y a escondidas, como si no estuviesen. No suelen relacionarse con las demás personas. Se despiertan temprano. Casi siempre usan cosas de la casa, como por ejemplo comida, productos de limpieza, etc.. para hacer sus pociones y así evitar sospechas en el barrio o ciudad. Usan a menudo ropa oscura, porque creen que la ropa de color es signo de amor a Dios.”  Julia, al leerlo, no se lo podía creer, sus padres encajaban perfectamente en ese perfil, exepto por lo de la ropa. No sabía cómo se sentía, si estaba asustada, confusa o tal vez aliviada por haber descubierto la verdad. Después de leer el artículo, ya era la 1:23 de la mañana así que se acostó a dormir  pensando en que tendría que descubrir si sus padres eran brujos o no de verdad, y solo lo podía hacer confirmando las teorías del artículo que había leído esa noche.

A la mañana siguiente, se levantó y estuvo muy observadora con todos lo gestos que hacían sus padres. Y pudo comprobar muchas de las teorías: se despiertan temprano, son callados, no se relacionan. Para poder descubrir más, y avanzar más rápidamente, no se lo quiso contar a su hermano, ya que Adrián le podría estorbar. Como en su casa no hay muchos libros sobre brujería y quería investigar más, se decidió a ir a la biblioteca para así informarse más. Una ves allí, se sintió por primera vez que encajaba. Le preguntó a la bibliotecaria sobre libros del mismo tema y esta le guió hacia ellos. Una vez que se leyó todos los libros que la bibliotecaria le había dejado, se fue corriendo a casa a contárselo a Adrián. No podía aguantar más con ese secreto. Al comunicárselo a Adrián, este solo se rio en su cara. 

¿De qué te ríes? – preguntó extrañada Julia –

De que eres tonta, ¿Cómo vas a pensar que nuestros padres son brujos? Es de idiotas, los chicos del instituto dijeron eso porque vivimos supuestamente en una “casa encantada”, vaya tontería. – le respondió Adrián –

Entonces, ¿Por qué no se relacionan? ¿Por qué se despiertan temprano? Y sobre todo ¿Por qué nos hemos mudado tantas veces? – preguntó Julia cada vez mas angustiada –

Mamá y papá me hicieron prometer que no te lo contaría, pero da igual. No se relacionan porque no tienen tiempo. Se despiertan temprano porque quieren ser los primeros en llegar al hospital. Y nos hemos mudado tantas veces, porque no encontrábamos a un buen médico. – explicó Adrián –

Pero, ¿Para qué? ¿Qué está pasando? – Preguntó Julia con lágrimas en los ojos –

Julia, mamá tiene cáncer.

 

4 Responses to Extrañas personas.
  1. tollos2004@terra.es'

    lauramartin21

    Me dejo con muchas ganas de seguir leyendo, esta muy interesante. Me gusta mucho y espero que sigas escribiendo porque tengo ganas de saber que pasa con Adrían y Julia.

  2. javier.madrid.16@gmail.com'

    javiichu luna

    lauraaa al finalll muereen jajajaja son bromaas estaa super interesantee irenee has la continuacion

  3. Irene_Canariona@hotmail.com'

    Irene P.

    Haré lo que me pida la audencia – 2 personas – JAJAJAJAJA ya hice la continuación jajajajajajaja.

  4. Julio

    ¡A mí me gusta mucho así! Es un buen final y no es muy largo. Lo puedes seguir escribiendo porque la historia promete, pero para mí está perfecto así, es sorprendente y al final tiene todo sentido. Lo paso al libro y ya te daré las correcciones el lunes. Grin

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