Un fin de semana un tanto extraño .-Capitulo1

  Este iba a ser uno de los fines de semana mas largos de mi vida.  Mi tío nos había propuesto quedarnos a dormir su casa de campo. Si… en el campo… nada mas y nada menos que en Tejeda. Sabía que el viaje sería largo. Me esperaba una hora sentada en el coche….
Salí del instituto y mi padre me vino a buscar como siempre, note algo extraño.  ¿ Sería por la euforia de dejar la oficina hasta la próxima semana ? Pare a pensar y me di cuenta de que era viernes y subíamos a Tejeda.
– ¿ Ha qué hora le dijiste a abuela que irías a buscarlos ?- dije mientras sacaba de mi maleta el Ipod y empezaba a encenderlo. ¡Tenia que ponerme mi música!, ya no aguantaba un segundo mas escuchando ondacero.
 – Sobre las cuatro, así que date prisa en prepararte –
– Siiii…. –
Me puse los cascos y en el camino de ida a mi casa me puse a pensar que podría hacer para no aburrime en Tejeda. A mi mente vino un puñado de lápices y carboncillos con un par de laminas en blanco donde pintar. Ya tenia las tardes cubiertas.
Sin darme cuenta en menos de cinco minutos estaba en mi casa. Mi madre ya tenia la comida y los bolsos con la ropa hechos. Nada mas me senté a comer me bombardeo con miles y miles de tareas (algo típico en mi madre):
– Come rápido, bañate deprisa y coge tus cosas porque nos vamos pronto –
Y así hice…
Llegamos a casa de mi abuela. Mis abuelos traían bolsos con comida, ropa, sus medicimas …. no se como pero mi padre consiguió meter nuestros bolsos y los de mis abuelos en el portabultos.  A veces pienso que si tiene algún poder mágico, que hace encoger las maletas hasta que caben en el portabulros. Seguro, que si las intentara meter yo, terminaría llamando a dos camiones de mudanzas. Bueno pero a lo que iba, nos subimos en el coche, el de mi padre, un Opel Astra, y a mi me toco ir detrás, entre mi abuela y mi madre. Iba un poco escachada pero sabia, ya por experiencia, que al pasar valle seco empezaría a hacer frío y bajaría mucho la temperatura, así que pensé que entre esas barricadas tendría la batalla contra en frío asegurada. Delante iba mi abuelo en el asiento del copiloto y mi padre al volante.
Llevaba sobre mis muslos una maleta en la que había metido: cargadores ( el del móvil y el del Ipod) y como dije antes, mi caja de carboncillos y un par de laminas en blanco. Había seleccionado también un poco de material específico por si quería retocar alguno de mis dibujos.
Lleve todo el camino los cascos puestos y la música me abstrajo de todo a mi alrededor hasta quedarme dormida.
Llegamos a la casa sobre las seis y media de la tarde. Eramos los primeros y mi madre llevaba la llave en la mano, mientras yo le suplicaba por detrás que abriera pronto el baño ¡ya no aguantaba mas ! pero como siempre se colo mi abuela primero…

Continuara….

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