Monthly Archives: marzo 2013

La foto de un desaparecido.

La neblina se apoderaba de las calles, apenas se divisaba lo que había a más de una manzana, las noches en Nickzon eran duras y terribles.
El frío congelaba sus pies desnudos, el viento se colaba entre los agujeros de su ropa rasgadas por el tiempo, un joven niño luchaba por sobrevivir en aquella terrible ciudad. Por suerte para él, vio venir a lo lejos, a un hombre adulto, esbelto y trajeado, que portaba un bastón en su mano derecha, colocándose el sombrero con la otra, no apartaba la mirada de enfrente, caminaba con seguridad, era como si no temiese a nadie. Mas esto no preocupó al joven Ethan, estaba muerto de hambre, no se iba a andar a estas alturas con lamentaciones, tenía que actuar, y pronto, el hombre se acercaba. Ethan aprovechó la neblina y ocultándose en ella caminó sigiloso por detrás de aquel hombre, alzó su brazo rápidamente, metió y sacó la mano del enorme abrigo de aquel chico. Ethan llevaba mucho tiempo viviendo sólo, había aprendido a robar, a ser astuto, ágil y veloz, si le pillaban, estaba condenado, y él lo sabía, pero tenía que arriesgarse, de lo contrario, no sobreviviría. Cuando el hombre estuvo lo suficientemente lejos, Ethan abrió su mano para ver lo que había robado, una piedra, negra como el carbón, pero reluciente, como si la lavara todos los días, a pesar de su pequeño tamaño, la piedra pesaba y mucho. Ethan enfurecido la apretó con todas sus fuerzas, pero antes de que esta se rompiera, alguien alargo su brazo por detrás del joven, y golpeó suavemente el hombro del chico, Ethan no se lo creía, ¿le habían descubierto? La rabia que sentía el joven, se convirtió enseguida en temor, su morena y mugrienta piel, se volvió pálida, sus pupilas se contrajeron, el temblaba, no se atrevía a girarse.

Perdona ¿me devuelves la piedra chico? -dijo aquel hombre-

Ethan se giró suavemente, y con la cabeza baja, alzó su brazo palmeando su mano, dejando ver la piedra.

No me haga daño señor -decía Ethan tembloroso-
No te preocupes -dijo el hombre cogiendo la piedra y metiéndosela nuevamente en el bolsillo de su enorme abrigo- ¿Sabes? Yo también era como tu, un joven ladronzuelo -dijo poniéndose de rodillas- Parece que tienes mucha hambre, acompáñame a cenar, ¿quieres?

Ethan no dijo ni una sola palabra, sin apartar la mirada del suelo, asintió con la cabeza.

Genial.

El hombre se levantó y sin decir una palabra más, se echó a caminar, Ethan le seguía por detrás. Ambos, desaparecieron entre la niebla.
Una vez llegaron al restaurante, aquel hombre abrió la puerta dejó pasar al muchacho, y se quitó el abrigo, colgó su sombrero en un perchero, y apoyó su bastón contra la pared. Hechó a camiar hacia la mesa más alejada de la puerta, con paso firme y sereno no apartaba la vista de enfrente, intuía que ese hombre no era la primera vez que estaba en ese lugar, como si cenara allí todos los días. Ambos se sentaron y cuando aquel hombre se dispuso a hablar, le interrumpieron.
Un señor de apariencia tranquila, pálido como si nunca hubiera dejado de trabajar, de pelo negro tan oscuro como el mismísimo tártano, dijo con voz ronca.

¿Que desea tomar señor Darren? -dijo el camarero-
Pues lo de siempre Samuel -dijo Darren devolviendo la carta al camarero-
¿Y el joven? -comentó Samuel mirando hacía él-
Sin levantar la mirada Ethan señalo a un plato de la carta y la arrastró por la mesa hacia el camarero, este se colocó las gafas y leyó.
Ternera de pollo asado, perfecto. Y para tomar ¿también lo de siempre? -dijo el camarero mirando a Darren-
-Este asintió- Y para el chico, póngale una jarra de agua, seguro que esta sediento.
A ello voy señor. -pero antes de marcharse, Samuel miro fijamente a Ethan, y gritó- ¡Eres tu bribón!
¿Qué pasa? -preguntó alarmado Darren-
Este chico estuvo aquí hace dos días, y nos robó unas piezas de fruta que teníamos en la despensa -gimoteó Samuel-
Ethan se echó para atrás, pegándose a la pared, con gran temor a que el camarero le pegara.
Jajajajajaja -rompió a reír Darren- ¿Unas piezas de frutas?, ¿nada más? -dijo sonriente- Yo le pagaré esas piezas, y una cesta más que le voy a encargar ahora.
No señor, no se moleste -dijo más calmado Samuel-
No es molestia, y por favor, que la cesta, sea variada.
Vale señor, muchas gracias -dijo Samuel reverenciándose.
No me las de, y ahora, dese prisa, tenemos mucha hambre.

El camarero se fue, y cuando quedaron solos Darren y Ethan, este dijo tembloroso.

Muchas gracias…
De nada muchacho, pero, ¿que te parece si charlamos un poco en lo que llega la comida?

Hubo un silencio entre los dos, Darren, volvió a hablar.

Yo me llamo Darren, tengo veintisiete años, y soy procedente de Londres, ahora, cuéntame un poco sobre tu vida.
Me llamo Ethan, tengo catorce años y nací y me crié, aquí, en Nickzon -contestó el joven con más soltura-
Bien, es un comienzo -dijo Darren apoyándose en el respaldo- Y dime chico, ¿porque andas solo por esta gran ciudad?, ¿que ha sido de tus padres? -pregunto seriamente-
Vivo solo, la calle es mi hogar y los lugareños son lo más parecido a una familia… -dijo el joven Ethan con voz suave y melancólica-
Pues eso va a cambiar Ethan -dijo Darren apoyando sus codos contra la dura mesa de caoba-
Ya está la comida -interrumpió Sámuel- La ternera de pollo asado para el joven ladronzuelo, y su jarra de agua -continuó mientras servía el plato- Y para usted, señor Darren, su guiso caliente y la mejor cerveza de la ciudad -finalizó alegremente- Si necesitan algo más, llámenme -dijo servicial mientras se iba-
Darren retomó la conversación.

Como iba diciendo muchacho, ¿que te parece si te quedas a vivir unos días conmigo?

Ethan bajó nuevamente la cabeza

No vivo solo, conmigo vive Sofia, mi asistenta, es una vieja ama de llaves, entrada en años, pero es fiel y servicial, tiene dos hijos creo -dijo Darren frunciendo el entrecejo-
No se señor… -susurró Ethan-
No me llames señor, no me trates de usted, somo amigos, no tienes de que preocuparte -dijo sonriendo- Y mejor que vivir solo en las calles.
Tiene razón… ¡Digo! Tienes razón -corrigió rápidamente Ethan-
Jajajajaja -echó a reír Darren- Rápido, acábate la comida que tenemos un largo camino hasta casa -dijo con voz tierna-

Y así hizo, pero no solo por la prisa, sino porque Ethan, llevaba ya muchos días sin probar bocado, y hasta la mas mínima miguita de pan, podía ser para el un suculento manjar.

Tranquilo Ethan, te dije rápido, pero no quiero que te ahogues -dijo Darren alegre- Bueno, veo que ya has terminado, ¿vas a querer postre?

Ethan, que aun tenía comida en la boca asintió repetidas veces.

Vale -dijo Darren- Pero nos lo llevaremos a casa -comentó girándose- ¡Samuel! -gritó-
Voy señor, ¿que desea?
Por favor, tráiganos el mejor postre de la casa, si puede ser para llevar -dijo Darren-
Por supuesto señor.
¡Ah! Y no se olvide de la pieza de frutas -añadió-
Claro que no -dijo el camarero marchándose-
Levanta chico -dijo Darren-

Ethan y Darren se levantaron, caminaron hacia la puerta y una vez allí, Samuel le dio el postre, metido en una bolsa de tela, y la cesta de frutas. Mientras Darren se ponía su abrigo, se colocaba el sombrero, y cogía el basto, el chico no dejaba de mirar con estupor a la bolsa de tela.

Gracias, hasta otro día -dijo Darren-
¿Hasta otro día? -añadió preocupado el camarero-
Si -Darren se acercó a su oído- Estaré muy ocupado durante unos meses -le susurró-
Entiendo… Pues hasta otro día señor -Samuel bajó la cabeza y dijo- Y tu ladronzuelo, espero que no vuelvas a las andadas.
No señor, perdone señor -dijo Ethan avergonzado-
No pasa nada muchacho.

Ambos, Ethan y Darren, salieron del restaurante y se perdieron junto a la neblina.

Que tipo más extraño es el señor Darren -le dijo Samuel a su jefe-
Si, pero cuidará bien del chico -añadió este-

La niebla no cesaba y las gotas de agua caían raudas desde el cielo, los truenos sonaban con fuerza, la noche, iba a ser muy dura.

¡Corre muchacho!, ¡corre! -gritaba Darren sin parar-
Voy todo lo más rápido que puedo señor -dijo agotado Ethan-
Es aquí, rápido, llama a la puerta -le ordenó Darren el muchacho-

Toc-toc-toc, toc-toc-toc

¡Vooooy! -gritaba una voz dulce y cálida desde dentro de la casa-
Rápido chico, entra.

Ethan entró en la casa, y la miró con asombro y determinación. Mientras Darren colgaba su sombrero y su abrigo, Sofia, su asistenta, miraba con asombro al joven Ethan.

¿Pasa algo Sofia? -preguntó Darren quitándose la camisa-
Este chico… -dijo temblorosa sin apartar la mirada del muchacho-
¿Qué le pasa Sofia? -dijo Darren acercándose al chico-
Usted no sabe quien es ¿verdad?
No me alarme -comentó Darren asustado-

En ese momento, Ethan intentó huir, mas en su vano intento, chocó contra el perchero que calló encima suya.
Tras dos horas recobró el sentido, abrió poco a poco los ojos y vio a Darren mirándole.

Sofia me lo ha contado todo -dijo-

Ethan se sentó rápidamente y se pegó a la pared.

¿Porqué no me lo habías contado? -preguntó Darren extrañado-
Por que no quiero que me entreguen, no quiero morir -dijo Ethan-
¿Cuándo te enteraste de que eras su hijo?
Hace unos días escuché por la ventana de una casa que Ethan Treid, era hijo del rey de Londres, que estaba en busca y captura. Yo no me lo creía, pero, a la mañana siguiente, al rededor de las seis, vi un innumerable números de carteles con mi foto y con la orden: capturar a Ethan Treid, sus majestades les ofrecen una gran recompensa. Yo, rápido fui quitando todos los carteles de la ciudad, para, no ser descubierto… -contó Ethan-
No te preocupes, no dejaré que te encuentren -finalizó Darren-

Siempre pensé que no había nadie bueno en este mundo, aprendí a desconfiar hasta de mi propia sombra, nadie era de fiar, por eso me volví arisco, astuto e inteligente, aprendí a sobrevivir en las calles, mas todo esto había terminado, una buena noche conocía a Darren, este me salvó, me ayudó, fue como un padre, el me enseñó a no juzgar un libro por su portada, gracias a el, conseguí hacerme un hueco en la sociedad, y no solo por ser hijo del rey de Londres, sino por ser el héroe que salvó a la gran Inglaterra.
Me llamo Ethan Treid, príncipe de Londres, y esta, es mi historia.

Mortal

Todo sucedió aquel día. Aquel día en el que decidimos ir a hacer unas fotos para un reportaje de Dafne. Ella es periodista. Sus compañeros habían rechazado esa noticia, pero ella decidió cogerla con la ilusión de que la ascendieran. Yo me llamo Ylenia, soy arqueóloga. Dafne y yo somos amigas desde que tengo uso de razón y todavía conservamos nuestra amistad. Vivimos juntas en un pequeño apartamento en la ciudad. Tenemos pareja y trabajo estable. En cierto modo somos felices o  lo éramos, hasta ese día.

Ese día transcurrió de manera muy sencilla. Íbamos en el coche, Álvaro y yo íbamos delante y Dafne y Daniel detrás. Cantábamos y nos reíamos. Nos dirigíamos a Valleseco, a sacarle fotos a una casa abandonada denunciada por ruidos, para el reportaje. Al llegar hicimos diversas fotos del lugar. Era un poco siniestro, todo sea dicho. Para finalizar, decidimos sacarnos Dafne y yo una foto delante de la casa como recuerdo para nuestro álbum.

Volvimos a casa pronto, el reportaje era para el día siguiente y no había tiempo que perder. Al llegar encendimos el ordenador para imprimir las fotos, eran unas 100. Las dejamos imprimiéndose mientras íbamos a cenar. Estuvimos hablando de cosas sin sentido hasta que oímos el sonido particular de la impresora al informar de que estaba ya todo impreso. Nos levantamos. Yo me quedé recogiendo la cocina mientras Dafne iba a buscar las fotos. Al rato la oí gritar; la llamé dos, tres, cuatro veces, pero no me respondía, así que fui para la habitación y me la encontré sentada en el suelo mirando fijamente una foto.

– ¿Qué pasa Dafne? Me estás asustando -no respondía, tan solo me tendió la foto y yo me reí al verla-. Sí, salimos mal pero eso tampoco es motivo para gritar.

-Mira dentro de la casa -susurró con un hilo de voz. Miré la casa. Al principio no vi nada, pero al mirar por la ventana de la derecha vi a una persona, supuse que era un hombre. Se veía muy borroso, pero había algo que se veía claramente: en la mano llevaba una pistola, una pistola que apuntaba hacia delante.

-¿Qué significa esto? No puede ser, a lo mejor nos lo estamos imaginando todo. No se oía nada -estaba muy asustada, no sabía que hacer y encima Dafne no reaccionaba. Mi primer instinto fue llamar a Álvaro pero eso no habría servido de nada. Así que cogí el teléfono y llamé a la policía. No les dije quién era; solo les dije que se pasaran por la casa y que luego me llamaran. A lo mejor eran alucinaciones nuestras.

Esperamos tres horas sentadas en la misma postura en el suelo. Yo porque no me podía creer que fuera cierto; y Dafne porque todo esto la superaba. Sonó el teléfono y me levanté de un salto. Al cogerlo oí la voz de un hombre que me dijo:

-O borras esa foto o te olvidas de tu precioso novio.

-¿Quién eres? -no, no, no. Este era el hombre de la foto. ¿Y tenía a Álvaro? Imposible.

-Alguien a quien deberías temerle. O me das la foto o te olvidas de la vida de todos tus seres queridos.

-¿Dónde y cuándo?

-Chica lista. En el aeropuerto dentro de una hora. Sé quien eres, te encontraré. Si no estás ahí ya sabes lo que va a pasarte y a tu amiga también -y al decir esto colgó.

No me había dado cuenta de que estaba llorando. ¿Habrían encontrado algo la policía en la casa o ese hombre se habría encargado de destruir todas las pruebas? Y lo más importante de todo… ¿A quién habría asesinado? Se lo conté todo a Dafne. Ella era la más afectada de las dos, pero no dudó un segundo en levantarse, coger todas las pruebas y salir por la puerta. Fuimos hasta el coche y en ese momento la policía llamó diciendo que no habían encontrado nada. Yo no podría vivir con la culpa de encubrir el asesinato de alguien así que, como supuse que nuestros teléfonos estarían pinchados, me paré en una cafetería y desde el teléfono de un hombre le di el aviso a la policía de todo lo que iba a pasar. Les dije que me buscasen allí. Todo pasó muy rápido. Casi sin darme cuenta.

Al llegar buscamos el sitio más cercano a la entrada y entramos. Había mucha gente, pero en seguida reconocí a Álvaro en las escaleras. Estaba asustado. Salí corriendo a por él, pero él me dijo que no con la cabeza y me paré en seco. También estaba Daniel y detrás de ellos dos había un hombre. El hombre de la foto. El asesino. Se acercaron a hablar con nosotras y descubrí a un agente de policía unos pasos más allá, vestido de incógnito.

– Ylenia y Dafne, encantado de conoceros. Que ganas tenía de veros en persona -puso una sonrisa más siniestra que la del joker. Un escalofrío me recorrió la espalda.

-Aquí tienes las fotos. Todas. Ahora déjanos ir -Dafne le tendió la pila de fotos y la tarjeta de la cámara.

-¿Cómo sé que no me engañáis?

-Porque queremos seguir vivas y recuperar nuestras vidas. Y ahora, por favor, devuélvenos a nuestros novios -Dafne estaba muy segura de sí misma. Y yo solo pude quedarme temblando a su lado.

– Vale, tomad -al soltar a Álvaro y a Daniel, les abrazamos. Dafne lloraba abrazando a Daniel, estaba ileso, pero lo de Álvaro era otra historia: estaba muy pálido y no se acercó a mí. Al acercarme a él y darle un abrazo, posé mi mano en su espalda y me la llené de sangre. Tenía clavado un cuchillo. Cayó al suelo. Busqué su pulso, era muy débil.

-De nada -dijo el asesino.

La policía tomó las riendas de la situación. Se acercaron y acorralaron al hombre, apuntándole con sus respectivas pistolas. Gritaron:

-¡William Trey, ríndete, no tienes nada que hacer!

-Oh amigos encantado de volveros a ver. Muy bien, ¿os hago la lista de mis asesinatos? Lo digo para que os sea más fácil calcular mi condena. Este es uno de mis asesinatos. ¿Muy dramático, no? -empezó a reírse. Yo no podía parar de llorar. Ya estaba muerto. La ambulancia no sirvió para nada. Ya hacía rato que su corazón había dejado de latir.

Lo demás carece de importancia. Nos llamaron a declarar, arrestaron a ese asesino, yo le juré que algún día me vengaría, le hicieron un precioso funeral a Álvaro…

Desde ese día todo para mí ha cambiado. Ya nada es como antes.

Una joya en la arena

Es una mañana oscura, una mujer muy extraña paseaba por la playa tranquilamente. Llevaba más de media hora andando sin percatarse que una cámara, escondida bajo la copa de un árbol situado en la avenida, seguía sus pasos sin descanso. Ella escuchaba música en su iPod, y a veces tarareaba la canción que sonaba. Miraba sin cesar a su alrededor para comprobar que nadie la estaba mirando. De repente se acercó a un espacio poco visible de la playa.
Bajo unas palmeras comenzó a cavar un hoyo en la arena, con una pala que se sacó de una mochila que tenía en su espalda. Cogió una caja y saco del bolsillo una llave con la que se dispuso abrirla. Miraba a cada momento a su alrededor, y aunque había gente en la zona nadie intuía algo misterioso.
En un santiamén la señora colocó un anillo con una esmeralda verde, valorado en miles de millones, en su dedo anular. Entonces, siguió su camino por la orilla del mar. Pasaron unos minutos y, en el momento que la mujer fue a ponerse los cascos para escuchar nuevamente música, una mano tocó su espalda.

-¡Buenos días señora Rodríguez! Soy el agente Rivero y me gustaría ver la pieza que lleva en su mano izquierda.

Titubeante la señora contestó que era un regalo de su marido fallecido en un accidente. Lo que la señora desconocía era que sus pasos habían sido grabados por diferentes cámaras situadas estratégicamente. El accidente de su marido había sido un asesinato brutal y la culpable había sido la tranquila señora Rodríguez. El detective comentó a la señora dónde estaban situadas las cámaras y que todo se había descubierto. El detective le quitó la valiosa joya de su mano izquierda y esposó sus manos dirigiendo a la señora hasta el coche policial.

Galloperrifante

 El Galloperrifante es una mezcla de tres animales. Tiene cresta y cola de gallina, trompa y oreja de elefante y patas y bigotes de perro. Es muy noble y tranquilo, le gusta jugar con niños pequeños.Este es un animal muy conocido en mi ciudad. Es muy gracioso,domésticoy vive en mi casa con mi familia. Galloperrifante es omnívoro,es decir como tanto plantas como carne.Es ovíparo se reproduce a través de huevos.

Mi novia loca y yo

-Cariño, cariño

-Dime

-Tienes cinco euros.

-Cómo que cinco euros.

-Si, cinco euros

-Aaaaaaaaah

(PELEA)

20 minutos después

-lo siento cariño

-No pasa nada.

-Es que yo te quite cinco euros la semana pasada y por eso ahora te los doy.

-Gracias te quiero

-Y yo.

La obra de un asesinato.

En una tarde de sábado, aparentemente normal, estaba yo paseando a mi perro tranquilamente por el parque que está justo enfrente de mi casa, cuando de repente y para mi asombro vi lo que me pareció ser una cámara digital dentro de una de las papeleras del parque. Me acerqué para poder confirmar mi sospecha y efectivamente vi que era una cámara de fotos. Cuando llegué a mi casa encendí la cámara que me había encontrado. Me asombró que después de aver visto un buen número de fotos en aquella cámara, de lo que parecía ser una familia feliz, normal y corriente, hallara en una de esas fotos, donde la familia disfrutaba de un simple día de camping en nun parque, una sombra de dos personas lo que me pareció a primera vista un intento de asesinato.

Aturdido por la foto que había encontrado en aquella cámara, pasados dos días, fui a trabajar a la comisaría como un día normal, a ejercer mi puesto como detective jefe pero con una cierta incertidumbre y angustia por saber lo que verdaderamente se escondía detrás de aquella foto que vi. Nada más llegar, le enseñé raudo la foto a mi compañero, inspector y médico forense Sergio, quien fue el que me pudo ayudar a desvelar el terrible caso.

A la semana siguiente, extrañado por no haber recibido los resultados de la foto que le dí a Sergio para que me diese su conclusión, me llegó un mensaje del mismo diciéndome que quería verme en la comisaría, que ya había obtenido los resultados y su conclusión de la foto que le mostré. Al llegar allí, los más rápido que pude, me reuní con Sergio en su oficina y la conclusión a la que él había llegado es que la foto que había encontrado era una foto que sí que es verdad que era de una familia normal en un parque normal como haría cualquier familia pero… Que la extraña sombra que se refleja en el verde césped del parque no era más que una simple obra de teatro que se estaba grabando en el parque. Yo le pregunté que cómo estaba tan seguro de lo que me estaba diciendo y él me contesto que después de revelar la foto se dio cuenta con más exactitud de qué parque se trataba y que en ese mismo parque se había anunciado por la televisión local que habría una representación teatral al aire libre para todo el público asistente en el parque y seguramente la familia de la foto había acudido al parque para poder ver esa misma representación. Con lo cual, la explicación a la extraña sombra que vi en aquella foto no era más que una simple obra de teatro que yo había confundido con un asesinato de verdad.

Diálogo entre un hombre y una mujer

Un hombre y una mujer casados se encuentran en medio de la calle tras haber tenido una discusion por el teléfono.
M: ¿Por qué me has colgado el teléfono esta mañana?, porque sino te distes cuenta no habiámos terminado de discutir.
H: Cariño yo no queria pero es que…. tenia mucho trabajo en la oficina.
M: Y para ti que es más importante discutir con tu mujer o trabajar.
H: Discutir contigo porsupuesto, pero tienes que entender que hoy tengo mucho trabajo y no quiero que me echen.
M: A y si tienes tanto trabajo como dices como es que no estas en la oficina trabajando.
H : Ya bueno es que…. he venido a tomarme un respiro.
M: Si ya claro, tienes tiempo de darte un respiro pero no de discutir con tu mujer.
H: (nervioso)
M: Tu no estaras saliendo con otra mujer, no te atreveras a ponerme los cuernos.
H: Yo noo que va cariño, tu sabes que te quiero igual desde el día que nos casamos.
M: Sii me quisieras tanto como dices no me hubieras colgado el teléfono.
H: Eres una pesada, sabes perfectamente porque te he colgado el teléfono.
M: Pues no, no lo se.
H: Porque te vuelves insoportable y no hay quién ta aguante.
M: Primero me mientes y despues me llamas pesada e insoportable.
H: Pues si y sabes que más estoy saliendo con tu hermana.
M: Me estas poniendo los cuernos con la guarra de mi hermana.
H: (asustado) si
M: No lo entiendo pero si es más vieja y fea que yo.
H: Bueno lo de más fea es discutible.
M: Me estas llamando fea.
H: No fea no, simplemente poco agraciada.
(en este momento la mujer cogió al hombre y comenzó a lanzarlo contra el suelo, pegarle puñetados, dispararle, enterrarle en el suelo, y demas violencia que no sera narrada)
H: Perdoname cariño te prometo que nunca más te colgare el teléfono.
M: Eso ya te lo perdone, lo que no te perdono es que salieras con mi hermana.
H: Fue un error cariño nunca debi de irme con ella.
M: Estabién, te perdono todos cometemos errores.
H: Gracias por perdonarme te prometo que no volvera a ocurrir.
M: Ya lo se porque como me vuelvas a poner los cuernos te aseguro que no lo cuentas.
(los dos se abrazan y se reconcilián).

Nunca la dejó de querer.

Son las 7 de la tarde, parece mentira que él aún no haya llegado, lleva más de una hora esperándolo,entonces aparece alguien por detrás y dice:

– Perdón por llegar tarde de nuevo.

La chica se da la vuelta y lo ve, es él.

-He estado más de una hora esperándote- dice ella.

-Losé, lo siento, pero esta tarde he tenido mucho papeleo.

-Siempre dices lo mismo, podrías haberme llamado.

-Si losé pero…

Lo que empezó siendo una pequeña discusión acabo con la ruptura de ambos.

Pero un día el chico tuvo un accidente, se le cayó el big ben encima, la chica vió caer el big ben encima de él y fue corriendo a su lado le dijo que se pondrá bien y le dijo que aún le quería, el chico se levantó la miró a los ojos y le dijo:

-Yo nunca te dejé de querer en ningún momento.

 

Un mundo de cristal

En un futuro no muy lejano viviremos en un mundo de cristal y de tecnología, en el que todo sera más fácil. Cuando nos despertemos saldra una luz que nos depierte, a la hora de elegir la ropa saldra una pantalla en la pared en la que selecionaremos lo que nos queremos poner , utilizaremos una especie de  “tablet”de cristal que nos servira para realizar la gran mayoria de actividades y que siempre llevaremos con nosotros, en el colegio los profesores explicaran a traves de una pantalla que se proyecta a la pared y en el las tables de los alumnos, e incluso los médicos utilizaran esta tecnologia, ya que les facilirara el trabajo debido a que podran ver imagenes instantaneas del interior del cuerpo o tambien cuando les suja una duda podran contactar instantaneamente con algun médico que les ayude a resolver sus dudas, y tambien podremos grabar algo que nos haya ocurrido a lo largo del dia y luego proyectarlo en la pared para visualizarlo tal y como ocurrio. Este mundo sera muchísimo más fácil y cómodo para todos pero aún debemos de esperar un tiempo a que todos estos cambios  en nuestras vidas se vayan produciendo hasta que lleguemos al día en el que se combierta en realidad, y de esta forma transformar el mundo que conocemos en un mundo de cristal.

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