Ilusiones de un soñador, carta de amor

Los días pasan, las noches caen, las gotas de lluvia resbalan por mi ventana, me asomo a ella, no se me ocurre nada.
Me subo a una nube y empiezo a soñar contigo, ya es costumbre en mí.
Me siento frente al ordenador, pienso en ti, y las palabras fluyen solas.
Estoy sentado, mirándote a los ojos, me pierdo en su reflejo, no importa su color, para mi son perfectos. Tu dulce sonrisa arqueada hace que mi cara cambie, gracias a ti soy feliz, no podrías haber hecho nada más por mí.
Me conozco cada mechón de tu pelo, cada lunar de tu espalda, tus gustos y aficiones.
Me encanta cuando estas enferma y tengo que cuidarte, cuando cocino para ti, cuando te bajo las estrellas y te subo a la luna.
Dicen que no esté contigo, que no me mereces, todos tienen defectos, y de ti dicen muchos, pero hay un pequeño problema, que yo cuanto más te miro, más me enamoro.
A pesar de lo cabezota y testarudo que soy, a pesar de los miles de defectos que tengo y a pesar de todas las cosas malas que nos han pasado, tu sigues aquí, sin moverte, como un tronco. Sinceramente, los momentos buenos que juntos hemos vivido superan con creces a los malos y hacen que me olvide de ellos, y que solo piense en ti, en un tú y en un yo, en un nosotros, toda una vida.
Eres el motivo por el cual me levanto cada mañana para girarme y verte a mi lado; estando sobre nuestra cama eres mi rutina, me despierto y te beso, te hago el desayuno, me sonríes como siempre, cada día que paso contigo soy más feliz.
No te creas que para mi esto es fácil; jamás he querido a nadie, nunca me había enamorado, rompiste mis esquemas. Por eso me cuesta abrirme, pero, por ti, todo lo hago.
Me bajo de la nube, el sueño se ha acabado, ojalá la vida fuera tan fácil y ojalá estuvieras siempre a mi lado.
Tú y yo vivimos en universos diferentes…

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