Memorias de un anciano.

El mundo entero, pensaba en un futuro aterrador, en el que todos moriríamos, el planeta ya no daría más de sí.
Llevo viviendo ciento ochenta y cuatro años, he visto todos los avances tecnológicos que el ser humano ha logrado realizar, viajar a otros planetas y vivir en ellos, tele-transportarse, construir vehículos voladores, trenes que viajan a cien mil kilómetros el minuto, casas inteligentes, robots mayordomos…
Avances en la genética, animales extinguidos han vuelto a la vida, mamuts, dientes de sable, dodos… Hasta se han descubierto animales mitológicos que se usan para distintas tareas, hipogrifos y grifos transportando materiales, dragones protegiendo ciudades, basiliscos, kapas…
Avances en la geología, se detectan catástrofes naturales meses antes de que sucedan, terremotos, erupciones volcánicas, tsunamis…
Pero no solo esto, también han habido innumerables avances en la medicina, la cura contra el cáncer, sueros que regeneran en segundos tejidos muertos de la piel, fracturas graves que se curan en minutos.
A mis ciento ochenta y cuatro años aun me siento joven, la esperanza de vida ha aumentado, los seres humanos llegamos a los doscientos años de vida.
Ya no tenemos que preocuparnos por nada, vivimos a gusto y felices, pero, una oscura sombra aterroriza el universo, solo unos pocos se han dado cuenta.
Lo único que espero es que mis progenitores, sobrevivan a lo que va a ocurrir…

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