Daily Archives: 3 abril, 2013

El cabrallo

Un hombre tenía un cabrallo, que es un caballo con cuernos, lo bueno que tiene es que puede llevar a su novia en los cuernos, también la gente se le queda mirando y para él es un honor. Otra de las cosas que tiene esque se le puede limpiar y lijar los cuernos, y la otra parte cepillarla.

Relato de Álvaro del Rosario.

Bosque Tenebroso.

00:00 A las afueras de la ciudad, en la entrada del bosque Mirson.

Era una noche estrellada, el cielo estaba despejado, en la más tremenda soledad del bosque, se pueden contar cada una de las estrellas del firmamento, un joven detective no muy bueno en su campo disfruta de un retiro vacacional a espaldas de la muchedumbre y el ajetreo de la ciudad, mas esto no iba a durar mucho…

-Dios, que tranquilidad -se repetía una y otra vez- Un momento -dijo alarmado- ¿Qué es eso que se ve al fondo? -dijo cogiendo sus prismáticos- No, no puede ser…

Al joven detective se le caen de las manos las lentes, estaba atónito ante lo que había visto, ¿un suicidio?, ¿un asesinato? No estaba muy seguro, pero pensaba llegar al fondo de este asunto.
Raudo cogió la correa del mueblecillo del la entrada, silbó y velozmente llegó su fiel perro de caza, un pastor alemán que había participado en más casos que su propio dueño, el detective se agachó le agarró el hocico y dijo

-Amigo, tenemos un problema.

Se puso la chaqueta rebuscó por todos los cajones una linterna y salió aquella preciosa casa perdida de la mano de dios como alma que lleva el diablo. Adentrándose el lo más profundo del horrible bosque Mirson.

00:27 En el interior del bosque Mirson.

-Maldita sea, no encuentro nada, -dijo mirando hacia todas partes- rápido Duque intenta rastrear algo -gritaba el detective mientras soltaba la correa del collar de su perro-

Este se detuvo unos segundos, alzó su hocico al cielo, y empezó a correr en una sola y única dirección, como si el propio viento le hubiera ayudado. El joven detective corrió tras él consiguiendo así su propósito, encontrar el cuerpo, apartó los matojos de hierba que habían a su alrededor, le tomó el pulso y comprobó que aquel hombre de apariencia nórdica, había muerto.
Él, desde el principio sabía que había sido un asesinato.
Respiró hondo, espiró, miró hacia el cielo y dijo en voz alta.

-Pienso encontrar y encontraré al autor de este crimen.

Se puso en pie, cogió su teléfono móvil del bolsillo, y marcó un número.

¿Si?¿Que quieres? -decía una voz al otro lado de la línea-
Necesito que vengas, preciso de tu ayuda -dijo el detective-
¿Qué pasa Byron? -dijo aquella voz preocupada-
Un asesinato a las afueras de la ciudad, en el tenebroso bosque de Mirson -dijo el detective Bayron-
Entiendo, en treinta minutos me tienes ahí -comentó la voz de la llamada-
Gracias César -finalizó y colgó el teléfono móvil-

01:19 Casa de Byron a las afueras de la ciudad, en la entra del bosque Mirson.

En esos treinta minutos Bayron regresó a la casa y llamó nuevamente a César. Este descolgó el teléfono y antes de que pudiera responder, Bayron le interrumpió.

Te espero en la casa del campo de papá y mamá -dijo el detective, y acto seguido colgó el teléfono-

No pasaron más de diez minutos cuando se escucharon unos pasos en el porche, segundos más tarde se pudo escuchar el din.don de alguien queriendo que le atiendan. Bayron se levantó del sofá, caminó por el oscuro pasillo, se acercó a la puerta, giró el pomo y la abrió. Detrás de ella se encontraba un joven de unos treinta y pico años, alto, del piel morena, pelo corto negro, con destellos canosos, de fuerte cuerpo, anchos hombros y cara seria, vestía con zapatos italianos de cuero, pantalón de fina lana azul oscura, camisa blanca de botones brillantes, tan limpia como si se la hubiera comprado esa misma noche, en sima de ella, una chaqueta de color negro muy oscuro que parecía hecha a su medida. A diferencia de Bayron, que más joven y de una estatura más baja que el otro hombre, de pelo rubio y ojos claros, con un cuerpo no muy esbelto, vestía un poco más informal, zapatillas deportivas, pantalones vaqueros claros y una camisa simple de color blanco y negro en la parte de sus hombros y cuellos.
Bayron sonrió y dijo:

Hola hermano, ¿qué tal todo?
No te andes con rodeos -dijo César entrando a la casa- Si me has llamado es porque el asunto que te traes entre manos no es tan fácil como un simple asesinato -continuó mientras se sentaba en el viejo y cochambroso sofá- Dime -prosiguió- ¿Que has visto en ese cadáver que te ha alarmado tanto?
Desde el principio supe que había sido un asesinato -dijo Bayron con tono serio- El cadáver ya estaba muerto antes de tocar el suelo -concluyó-
¿Donde está?
No lo he tocado, están con ello la guardia forestal.

Antes de que César hablara, Bayron continuó su monólogo.

Tranquilo, en lo que venía la guardia forestal saqué fotos al cadáver, me fijé en lo que me tenía que fijar y llegué a una conclusión. Las muñecas del cadáver tenían unas marcas, duras y fuertes, muy notables, es decir, le habían atado, y el que lo hizo, tendría que tener una gran fuerza, sus piernas se habían roto en la caída, pero sus rodillas no, estaban machacadas mucho antes de caerse del helicóptero, magulladuras en los brazos y abdomen, posibles hematomas en los hombros y costado, cara demasiado destrozada como para hacérsela en una simple caída de unos cincuenta metros de altura, le faltaban las muelas el juicio, esa tortura la usan las mafias noruegas para hacer confesar a sus secuestrados, restos de fina cuerda entre las sucias uñas, como si hubiera intentado romperlas, cicatrices en el cuello, había movido bruscamente la cabeza de un lado para otro en todo momento, como si estuviera intentando refugiarse, el cadáver murió asesinado antes de caer.
Jamás dejarás de sorprenderme hermano -dijo César poco entusiasmado-
Pero… -continuó él- Si ya sabes todo esto, ¿porqué me has llamado?
Se lo he contado a la policía, pero no quieren hacerme caso, la mafia noruega es la que más poder tiene en esta ciudad, todos los policías, corruptos, y sino, no se atreven a meterse en un campo de minas. Y como tu trabajas en el FBI pensé que podría ayudarme.
Jajajajajajaja -rompió a reír César- No seas estúpido Byron, el FBI no se va a molestar en un simple caso entre mafias.
Es que no es un simple caso César -gritó Byron-
Dame algo que me interese, algo por lo que verdaderamente valga la pena intervenir, hasta enton…
¡Pero! -interrumpió-
¡Calla! -volvió a interrumpir César- Hasta entonces estarás solo -decía mientras se iba-

Bayron no dijo una palabra más, decidió quedarse callado mientras su hermano recorría el largo pasillo y abandonaba la casa.
Se encogió de hombros, fue hacia su habitación, apartó algunos papeles de la mesa, abrió la dura tapa del ordenador portátil y lo encendió

07:39 Casa de Byron a las afueras de la ciudad, en la entra del bosque Mirson.

Bayron había pasado la noche entera investigando sobre aquella mafia tan peligrosa, se había quedado dormido sobre las teclas babeadas de su ordenador portátil, cuando para su desgracia y a la vez, su suerte, sonó su teléfono móvil.
Rin.rin, rin.rin, rin-rin, rin-rin, rin-rin, rin-rin, rin-rin.
El sonido del teléfono no cesaba de sonar, y en su empeño, terminó por despertar al joven detective, que, con sueño y tambaleándose llegó hasta el móvil, lo descolgó y dijo con voz ronca:

¿Si?¿Quién es? -comentaba mientras se frotaba los ojos legañosos para intentar despejarse-
Anthony -dijo la voz al otro lado de la línea- A noche cuando nos vimos en el lugar del crimen, me pediste que te llamara cuando tuviéramos el informe del forense, y bueno, así he hecho, ¿te interesa verlo? -prosiguió-
Me encantaría, muchas gracias tío, a las nueve estoy en la comisaría -dijo Byron con un tono más despejado-
No hay de que viejo amigo, te debía un favor de cuando me salvaste de aquel secuestro, éramos buenos cuando trabajando juntos, no se porque te quisiste ir -dijo apenado-
No era lo mío, y lo sabes, prefería trabajar solo. Bueno, te que colgar luego nos vemos.

Bayron colgó el teléfono, y se quitó la ropa lo más rápido posible mientras llegaba hasta el baño, donde se ducho y lavó los dientes, tras un ducha de no más de cinco minutos, salió con una toalla que le rodeaba la cintura, y se dirigió hasta su cuarto, donde se puso lo primero que vio, recogió la cara deprisa, sabía que sus vacaciones habían terminado, agarró las maletas, cogió las llaves de su coche y silbó, Duque llegó corriendo desde la terraza, Bayron se aseguró de que todo, puertas, ventanas, estuvieran bien cerradas, accionó el mandecillo del coche, pip-pip, dejó las cosas en el maletero, abrió la puerta del copiloto, y dejó que Duque entrara, acto seguido cerró la puerta, abrió la suya, introdujo la llave en la ranura, la hizo girar y el coche se puso en marcha, rugía como un león viejo, pero aun funcionaba a las mil maravillas, hacía ya nueve años que tenía ese coche, lo arrancó, pisó el embrague y se puso en marcha, dejando atrás la tranquilidad del bosque y metiéndose de lleno en la muchedumbre de la ciudad, tardó una hora en llegar hasta su apartamento, tenía que dejar las maletas y trajearse rápido, iba a llegar a su cita.

08:51 Calle Benton, apartamento de Bayron.

Maldita sea, maldita sea, maldita sea -se repetía una y otra vez- Date prisa Duque, llegamos tarde y ya sabes que para Anthony eso es mortal.
Duque se encogió de hombros, agarró con su fuerte mandíbula una de las maletas y ayudó a su dueños a subirlas por las escaleras, ambos entraron en el apartamento, Byron dejó las cosas tiradas, se puso su mejor traje y bajó corriendo las escaleras, su fiel amigo le seguía por detrás. Se metieron en el coche y Bayron condujo lo más rápido posible hasta la comisaría. Desde su edificio hasta ahí se tardaban quince minutos, pero cuando no quedaban más de siete kilómetros, algo se estalló contra la luna delantera dejando toda esa parte ensangrentada.

¡No puede ser! -gritó Bayron-

Él salió del coche con un único pensamiento en mente, por favor que no tenga piernas, por favor que no tenga piernas, por favor que no tenga piernas. Cuando pudo fijarse bien, vio a un pájaro…

¡Bien he matado a un pájaro! -gritaba entusiasmado-

Las personas que pasaban por ahí y vieron lo sucedido le miraron muy extrañados.

Je, je, je… -decía en voz baja mientras se metía en el coche-

Accionó el parabrisas, que arrastró al pájaro muerto a una esquina de la luna delantera, arrancó y aceleró lo más rápido posible, llegando así a la puerta de la comisaría.

09:13 Comisaría de la ciudad Brisender.

Duque, tienes que quedarte aquí, recuerda que desde que te cagaste en el despacho del comisario jefe ya no te dejan entrar -le decía Byron a su perro-

Este le miró con ojos tiernos, pero no surgieron efecto ante Bayron que cerró la puerta y el coche y entró corriendo a la comisaría.

Hola Betty -saludaba desde cerca a una antigua compañera- ¿Qué estas viendo? -curioseó Bayron-
Nada -dijo ella mientras cerraba el portátil-
¿Sabes dónde está Anthony? -preguntó-
En su despacho -contestó ella-
Gracias -dijo Bayron mientras se iba-
De nada, ¡y suerte! -decía esta burlona-

Toc-toc-toc. Llamaba Byron a la puerta.

¿Se puede pasar? -preguntaba él-

09:15 Despacho de Anthony, comisaría de la ciudad de Brisender.

Al ver que nadie le respondía, giró el pomo, abrió poco a poco la puerta, que a cada centímetro que se abría pasado chirriaba cada vez más, y cuando la consiguió abrir del todo, tras ella, salió un viejecillo cuarento, no mucho más alto que Byron, de poco pelo, y el que le quedaba negro, con una coronilla calva y unas gafas viejas, le arreaba un piponazo al joven, que, para su desgracia, calló al suelo, y cuando abrió lo ojos, solo vio unos mocasines negros como el carbón, subía la mirada poco a poco, divisaba unos pantalones de traje de pana marrón, con su chaqueta a juego, una camisa blanca debajo de ella, y una corbata azul oscuro, tanto, que casi parecía negro, y cuando por fin llegó a la cabeza, vio un ojos que les miraban con gran pudor.

Siento haber llegado tarde, pero, ¡hacía falta darme de esa manera? Creo que me has hecho sangre -se lamentaba Byron mientras se tocaba la parte de atrás de la cabeza buscando alguna herida-
Sabes que si hacía falta, levanta maricón -decía Anthony mientras caminaba hasta su silla-
Cuando te pones de antipático no hay quien te gane -comentó Bayron mientras se levantaba del duro suelo-
No me culpes, sabes lo que pasa cuando alguien llega tarde -dijo Anthony ya sentado-

Este abrió un cajón que tenía a su derecha, de la mesa marrón oscura de caoba, agarró un informe, los puso sobre la mesa, cerró el cajón y los arrastró sobre ella hasta dejarlos enfrente de Bayron, que ya iba tomando asiento.

¿Este es el informe del forense? -preguntaba el-
No, son las fotos de mi mujer en Venidor -decía sarcástico su amigo-
Jajaja -reía falsamente-

Byron abrió el informe. ojeó los papeles, y su cara se inundó de felicidad.

¡Si! Al cadáver lo mataron antes de la caída -decía felizmente-
Controla tu tono, ha muerto una persona -reprochó Bayron-
Lo siento…
Y todavía te preguntabas porque no te dejaban dar las noticias a los familiares de los fallecidos, parecías un político en pleno cuatro de julio.
Bueno, dejando anécdotas del pasado -iterrumpió-
Aquí dice que el fallecido se llamaba Enar, de origen nórdico, treinta y cinco años de edad, un metro ochenta y siete, campeón de lucha libre en su país, Noruega, y parte de una mafia -siguió leyendo Byron- Un momento -frenó en seco-
¿Pasa algo?
En este informe aparece cuatro de los principales jefes de la mafia noruega.
Así es, ¿pasa algo? -preguntaba Anthony-
Antes, cuando llegué, vi a Betty mirando las noticias en el ordenador, no me dio tiempo a ver mucho, pero en lo poco que me fijé fue en que habían detenido a un mafioso y que estaba en el hospital, en la foto que pusieron, este era -explicó Bayron mientras señalaba a una de las fotos del informe- Déjame que lo confirme -dijo mientras sacaba el móvil y buscaba la noticia en internet-
¡Así es! -gritó él- Es el mismo de la foto, iré ahora mismo al hospital -dijo Byron mientras se levantaba de la silla y cogía el informe- Muchas gracias por todo Anthony -decía mientras le daba la mano-
De nada amigo, suerte, y si te metes en algún lío, por favor, ni se te ocurra llamarme -dijo Anthony-
Jajajaja, descuida, no lo haré.

Byron salió de la comisaría, entró en el coche, dejó el informe en los asientos de atrás, acarició a Duque que dormía tumbado en el asiento del copiloto, puso en marcha el coche y se dirigió hacia el hospital.

09:49 Hospital Sacred Heart.

Byron abandonó el coche, cerró la puerta con cuidado, intentando que su perro no despertara, entró en el hospital, se acercó al mostrador central y preguntó.

Disculpe, ¿sabe donde se encuentra Ragnar? -preguntaba a una enfermera-
¿Es usted familiar? -dijo ella extrañada-
Amigos desde la infancia, ¿podría decirme donde esta?
Si claro, espere que lo busque.

Byron miró a su alrededor, no se fijó en nadie en especial, para su desafortunada suerte, no se percató de que le llevaban siguiendo desde la comisaría.

Está en la habitación trescientos veintidós.
Muchas gracias.

Se dirigió hasta el ascensor, tocó el botón y esperó a que bajara, habían unas cinco personas más con él, una de ellas no era muy agraciada para Byron.
La primera parada fue la planta tercera, donde se bajó Bayron y dos personas más. Este se acercó hasta la habitación de Ragnar, pero cuando la consiguió ver, se percato de que había un policía hablando con un médico en la puerta, Byron esperó a que el médico se fuera, para poder estar a solas con el policía, cuando lo logró, se acercó a él y le habló.

Disculpe, ¿conoce a Ragnar?
Perdone, ¿quién es usted? -contraatacó el policía con otra pregunta-
Me llamo Bayron, soy detective he investigo el caso de Enar.
Enar -suspiró el voz baja el policía-
¿Pasa algo? -preguntó Bayron-
No, no, tranquilo. Me llamo Lewis. Soy policía, venga, siéntese conmigo.

Estos se sentaron y Lewis le contó a Bayron algo, que no podía salir de ahí, no sabía si confiar en él o no, pero no le quedaba otro remedio, un muerto, un herido, un desaparecido, las cosas se complicaban y Lewis, necesitaba ayuda.

Antes de él, Bayron, le contó a Lewis todo lo que había visto, a lo mejor entre los dos sacaban algo, pensaba él.

Te explicaré lo que está pasando, para que entiendas el caso con más claridad.
Llevo tres meses trabajando en este caso, hay un gran conflicto entre dos mafias, la noruega, de las cuales sus tres capataces son Enar, Ragnar y Galder, y cuyo jefe Olse, controla toda la zona del puerto del BlackLight, aunque por desgracia la cosa no termina ahí, el caso se complica, no es una simple mafia, sino dos, la sueca también participa en esto, Loke, Tage y Sam, tres asesinos contratados por Fabian, jefe de esta mafia, no se que conflicto se traen entre manos, apenas he podido averiguar cosas, se que uno de los asesinos de la mafia sueca está infiltrado en la noruega, como uno de los tres capataces, se también, por las noticias, que Enar está muerto, y ese que está dentro Ragnar, gravemente herido, estoy esperando a que se recupere para poder hablar con él.
A ver si lo he entendido, quedan tres noruegos y cuatros suecos, se supone, porque ¿tu no sabes quien es el infiltrado no? -preguntó Bayron-
Siento decirte que no… -se lamentaba Lewis-

En ese momento un grupo de médicos entró en la habitación de Ragnar.

¡Se ha despertado! -gritaba una de ellos-
Rápido el suero -ordenaba el médico jefe-
Parece que se ha despertado -dijo Bayron-
Si, en unos minutos hablaremos con el -le respondió Lewis-

10:17 Tercera planta del hospital Sacred Heart, habitación 322.

Una ve el paciente estuvo estable, ambos entraron en su habitación, con paso firme y sereno.

Ragnar, ¿quieres contarme lo que ha pasado? -dijo inmediatamente Lewis-
Me atacaron -comentó el herido con voz ronca-
¿Quienes? -volvió a preguntar-

Parecía que ya se conocían de veces anteriores -pensó Bayron-

Fabian, Lewis, han sido los asesinos de Fabian.

Confirmada mi duda, ambos se conocían -Byron quedó callado y antendió.

Maldita sea -golpeó Lewis el puño contra la cama-
Tranquilízate -dijo Byron-
¿Qué fue de Enar Ragnar? -dijo muy enfadado Lewis, sin hacer caso al consejo de Bayron- ¡Dime! ¿¡Qué fue de él!? -gritó mientras apretaba con fuerza su pierna rota-
Lo matamos -confesó Ragnar-

Entre el suero y la morfina que tenía inyectado Ragnar, lo débil y vulnerable que estaba, y entre los duros golpes y la aterradora voz de Lewis, a Ragnar no le quedó más remedio que confesar.

Matasteis a uno de los vuestros, ¿porque la mafia sueca intervino? -preguntó Lewis-
Ya todo cobra sentido -dijo Bayron en voz alta- Enar era el polizón infiltrado de los suecos, los noruegos lo descubrieron y lo mataron al tirarle del helicóptero, pero, antes de ello desdieron torturarle para sacarle información -concluyó este-
Es imposible, Enar y Olse eran hermanos -afirmó Lewis-
No entiendo -dijo Bayron- Un momento -una idea brillante vino a su cabeza- El infiltrado era Enar, Ragnar se enteró y se lo contó a su hermano, Olse, pero no le quería creer, Ragnar y Galder intervinieron por su parte, y torturaron a Enar hasta que confesara.
Y así hizo -interrumpió Ragnar-
Pero pasó algo que no esperabais, cuando Enar confesó, se mordió la lengua hasta estallarla, en ese momento, sumándole los daños de la tortura su cuerpo no aguantó más y murió -prosiguió Bayron- Lo que vi desde los prismáticos fue a una persona tirando el cuerpo, a nadie más, pero claro, alguien tenía que pilotar el avión, y nadie mejor que tu Ragnar -le señaló- Tienes en tu hombro derecho un tatuaje de aviación del ejército estadounidense, y la persona que tiró a Enar hacia el vacío fue Galder.
Eso quiere decir -dijo Lewis-
¡Que Galder está en peligro! -gritaron a la vez-
Dime donde está Galder -dijo Lewis-
No pieso decir nada, ya he hablado más de la cuenta.
Tu amigo está apunto de morir -interrumpió Bayron- En tu mano está salvarlo.

Hubo un silencio que desolaba toda la sala, cuando, a los pocos segundos se vio interrumpido.

En el puerto de BlackLight -confesó Ragnar-
Perfecto, marchémonos -dijo Lewis-

Ambos corrieron, Bayron iba en la cabeza, delante de Lewis, y este siguiéndole por detrás. Bayron abrió el coche y el sonido despertó a Duque que al ver que un extraño habría la puerta del copiloto atacó.

¡Alto Duque! -le ordenó Bayron- Es un amigo, siéntate en la parte de atrás.

Duque pegó un salto, acomodándose en los asientos traseros, Lewis se sentó en el del copiloto y Bayron puso el coche en marcha.

Mierda -gimoteó Lewis- El chucho ha meado.
Tranquilo, debajo del asiento hay una toalla siéntate sobre ella -dijo Bayron saliendo del aparcamiento-
Si, pero ya tengo los pantalones empapados.
Deja de quejarte tanto, no creo que prefieras ir todo el viaje con eso debajo tuya, sin por lo menos una toalla que te seque.
¿Todo el viaje? -preguntó Lewis- ¿Cuánto vamos a tardar?
De aquí al puerto se tarda una media hora, así que en cinco minutos estamos ahí.
¿Cómo que en cinco minutos? -preguntó asustado-

Bayron puso quinta marcha, apretó a fondo el acelerador y se pusieron en marcha, parecía una montaña rusa, entra la velocidad y las curvas por las que había que pasar para llegar a BlackLight, Lewis apenas puedo aguantar. En menos de diez minutos consiguieron llegar, dejaron el coche mal aparcado y ambos, junto a Duque, salieron.

Corre -le decía Bayron a Lewis-
¿El chucho viene con nosotros? -dijo este-

Duque ladró, sacó los colmillos y miró amenazante a Lewis.

No le llames chucho, el te entiende, es un perro muy inteligente, y a participado en más casos que yo.
Sinceramente, no me dejas muy tranquilo -confesó Lewis-
Alto -paró en seco Bayron alargando su brazo-
¡No! -gritó Lewis mientras caía al suelo tras el golpe de Bayron-
No grites, y levanta del suelo.

10:49 Puerto de BlackLight.

Los tres se escondieron tras un contenedor, a lo lejos se esuchaban voces.

No por favor, no me mates -decía una voz a lo lejos-
¿Lo escuchas Lewis?
Si, ¿será Galder?
¿Y el otro alguno de la mafia sueca?
Probablemente…
¡No! -se escuchó esta vez más fuerte- No lo hagas Olse.
Olse -dijeron a la vez-
Rápido Duque, distraele -ordenó Bayron-

Duque corrió rápido y sigiloso hasta Olse, que se percató de él cuando estaba a menos de cinco metros.

¿Que haces aquí amigo? -preguntó él sin dejar de apuntar a su futura víctima-

Duque gruñó, sacó los colmillos y ladró.

Entiendo -dijo Olse mientras sacaba una pistola y le apuntaba-
Yo que tu, no haría eso -gritó Bayron mientras se acercaba a Olse apuntándole con un arma-

Lewis le seguí a su lado, este llevaba dos pistolas, una apuntando a Olse, y otra a Galder que estaba tumbado en el suelo, desarmado y con una herida de bala en el muslo derecho.
Tres contra uno -dijo Olse-
Deja las pistolas en el suelo y aléjalas -ordenó Lewis-
¿O si no qué? -decía una voz misteriosa detrás de ellos-

Bayron y Lewis se laderaon. Bayron apuntaba a Olse, Lewis a cambió el rumbo de una de sus pistolas, la que iba dirigida a Galder, y apuntó así al nuevo enemigo. Eran dos.

Pues que hubiera sido tu hermano Olse, pero trabajaba para mi -dijo Fabian-
No, no pienso creerme eso, mi hermano jamás haría eso.

Fabian apuntaba a Olse, su compañero Sam a Bayron y Lewis, este a Olse, y este distraído, apuntó a Fabian con las dos pistolas.

Loke se está encargando de Ragnar, ya que no consiguió matarle -dijo Fabian-
Maldita sea, ¿qué es lo que quieres? -preguntó nervioso Olse-
Deshacerme de Galder yo mismo. Pero claro, hay un importuno contratiempo, los tres de Scooby Doo. Sam mátalos -ordenó Fabian-
Alto ahí o te disparo -gritó Lewis-

En ese momento Duque saltó y mordió ferozmente a Olse. Todos miraron, menos Bayron que sacó otra pistola y disparó a Fabian y a Sam, cuando Lewis fue consiente de lo sucedido, disparó a Olse en la otra pierna, haciéndole caer y soltar sus dos armas.
Pium, sonó un cuarto disparo, alguien había matado Galder, Lewis y Bayron miraron hacia allí, y cuando se dieron cuenta, Fabian y Sam habían desaparecido, no se divisaba rastro de ellos.

¿Y Sam y Fabian? -preguntaba Lewis-
Olvídate de ellos y llama a una ambulancia -ordenó Bayron-

Tras todo el agetreo, la policía y la ambulancia ya habían llegado y se llevaron a Olse y al difunto Galder.

11:43 Puerto de BlackLight.

Bayron, menos mal que estas vivo -decía Anthony abrasándole-
Tranquilo se cuidarme solo -rió este- Déjame que te presente, Anthony, este es Lewis, me ha ayudo en este caso, y creo que me ayudará en muchos más, espero.
Por ello no te preocupes, hacemos un buen equipo -dijo Lewis-

Anthony y Bayron se miraron a la vez y rompieron a reír.

¿Qué pasa? ¿Qué he dicho? -preguntaba Lewis-
Ven Anthony, te contaré lo sucedido.

Ambos se fueron, Lewis les seguía por detrás, acompañado de Duque.

¡Dios santo! -exclamaba Anthony- En menudos casos te metes tu…
O sea, que hay tres muertos y tres asesinos, del cual uno de ellos no se sabe cual es, menuda historia -continuó Anthony-
Si, pero no se acaba aquí -dijo Lewis-
Bueno, creo que deberíamos descansar un poco -dijo Bayron- Todavía no he desayunado, y ya casi es la hora de almorzar.

Los cuatro se fueron rumbo fijo, hasta el coche Bayron, ese era el principio de una gran historia.

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