Otro punto de vista

Desde aquel accidente no he vuelto a ser la misma. Ya no me relaciono tanto con la gente, ya no salgo tanto a la calle, ya no me arreglo, ni siquiera le miro a los ojos cuando hablo con alguien.

Al principio me sentía rara, hace mucho tiempo que a la gente no le pasaba lo que a mi. Pero ahora me he dado cuenta de que estar sola no está tan mal. Tengo tiempo para pensar y para olvidar. Sobre todo para eso, olvidar.

 En aquel accidente automovilístico me tuvieron que quitar el microchip. Ese microchip que te implantan al nacer para… ¿para qué? ¿para no cometer ningún error? ¿Para no olvidar nada? ¿para ser perfecta? He olvidado muchos buenos momentos pero también algunos que no me gustaría recordar en toda mi vida.

  Ese microchip también controla los aparato electrónicos, como apagar y encender las luces, poner la lavadora o incluso tirar de la cisterna; y todo ello con un simple pensamiento.

Pero esas semanas sin microchip me ayudaron a recapacitar sobre mi vida. Y precisamente eso… vida. Eso es lo que nos falta. Con ese estúpido aparato en la cabeza, lo único que no tenemos es vida. Por que ahora somos máquinas, no humanos.Porque ya no existen los errores, ni los sentimientos ni las necesidades. ¿Para qué quiero tener una migo cuando puedo tener un holograma? Eso es a lo que me refiero. Ahora solo nos preocupamos de nosotros mismos.

Puede que esté sola en estos momentos, pero sé que me puedo valer por mi misma, usando mis propias manos. Y para mi no hay mejor compañía que uno mismo.

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