Nada es lo que parece ser

He desaparecido y tengo que encontrar las cinco piedras de distinto color para que todo vuelva a ser como antes. Dispongo de 48 horas, cinco deseos y un mapa (si deseo encontrar una de las piedras moriré, es una norma) Les cuento mi historia.

Vivo en un pequeño pueblo. Y hoy ha sido un día muy raro, ya que me he despertado y nadie parece verme, mis padres no me han preparado el desayuno, solo había dos platos y somos tres. En el autobús me han cerrado la puerta y eso que les he gritado. En el instituto la gente no me saludaba, cuando el profesor pasó lista no estaba mi nombre en ella. Decidí entonces buscar información acerca de lo ocurrido y encontré un pergamino dorado donde me lo explicaba todo: Al nacer uno de los invitados a mi bautizo me transmitió una maldición, al cumplir los 15 simplemente desapareceré sin más, pero otra invitada suavizó la maldición diciendo que si lograba encontrar las 5 piedras de distinto color rompería el hechizo.
Así que empiezo por la primera piedra, la azul. Miro el mapa y me dirijo hacia…. ¿Groenlandia?¡¡ Eso está muy lejos!! Tengo 5 deseos, así que, deseo estar en Groenlandia. *puf*. ¿Ya estoy aquí? ¡Que rápido! Hay algo que brilla. Me dirijo a eso. ¡Es la piedra! ¡Sí! La cojo y me faltan 4.

Miro el mapa y la segunda piedra corresponde a la roja que se encuentra en Las Vegas. ¿Pido el deseo? ¿Y si necesitaré alguna cosa? Mejor pido una avioneta y la puedo utilizar para dirigirme a cualquier parte del mundo. Deseo una avioneta. *puf*. Ya la tengo, ¿y ahora qué hago? ¡Mierda! No se cómo utilizarla. Deseo utilizarla *puf*. Mierda… mierda… MIERDA. Me quedan 2 deseos y me faltan 4 piedras. Voy camino a las vegas. He llegado y desde lo alto veo como brilla la piedra me acerco y la cojo. Me quedan 3.

Miro de nuevo el mapa. La tercera piedra, la amarilla, se encuentra en Verona. Subo a la avioneta y me dirijo hacia Verona. Llego y lo primero que veo desde el cielo es un gran círculo de fuego. Aterrizo. No puedo pasar el fuego es demasiado fuerte, ¡me quemaría viva! Me dispongo a jugármela y pedir un cuarto deseo. Deseo ser inmune al fuego. *puf*. Paso a través de las llamas sin problema alguno. Cojo la piedra, y me doy la vuelta cuando de repente un dragón gigante me escupe fuego, por suerte he pedido el deseo del fuego y no me afecta y el dragón se ha ido. Oh no, ha destrozado la avioneta. ¿Qué hago? Me queda un día y no tengo medio de transporte. Miro el mapa…

La cuarta piedra, la rosa, se encuentra en Paris. Camino hasta encontrar algo que me sirva para llegar más rápido y encuentro una bicicleta no es gran cosa pero me ayudará. Pedaleo hasta un pueblo donde diviso un coche, está solo. Así que me acerco y entro en él, no tiene la llave pero me sé un truquito que he visto en la televisión. Y llego a las afueras de Italia donde logro colarme en un aeropuerto antiguo y ‘’coger prestada una avioneta’’ subo en ella y sigo el viaje en busca de la cuarta piedra, la cual veo desde lo alto, en la punta de la Torre Eiffel, la cojo sin ningún problema.

Por última vez miro el mapa. La quinta piedra, la negra, se encuentra en Sídney. Llego a Sídney y veo a piedra, todo parece muy fácil. Me acerco a la piedra dispuesta a cogerla cuando una sombra la aleja de mí, corro para alcanzarla pues me queda solo una hora. Cada vez se aleja más y más y tengo miedo. La sombra se para, y es cuando entonces empieza a coger forma humana y puedo ver que la sombra es ‘mi tía’, es ella la que me transmitió la maldición. Me dijo que debía morir, ya que yo era la culpable de su rabia y tristeza. Mi padre la rechazó y se fijó en mi madre, y mi tía me culpa de todo esto. ¿Qué culpa tengo? Intento hablar con ella y distraerla para que me dé la piedra, pero es astuta y me lleva un paso por delante. Me quedan quince minutos. De repente tira la piedra al mar y desaparece. Salto al agua e intento alcanzarla pero no la veo. Me queda poco oxigeno ¿Cuánto tiempo ha pasado? Me queda un minuto. ¡¡El deseo!! Me queda uno. Deseo tener la piedra negra. *puf*. Tengo la piedra.

Todo se volvió negro, y desaparecí para siempre.

One Response to Nada es lo que parece ser
  1. Julio

    ¡Qué bueno Carol! Grin

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