La espera durante el eterno invierno

El frío gélido azotaba la cuidad. Copos de nieve más ligeros que el aire espolvoreaban el lugar con un blanco inconfundible. Era el blanco que había conquistado el reinado durante más de 100 años. El sol había perdido toda su fortaleza, ya no era capaz de atravesar el cielo de acero y la gruesa capa de nubes metálicas. Los gatos estaban cubiertos por lentejuelas blanquecinas, el río se había disfrazado de lago de azúcar, las fuentes se habían transformado en jarrones helados sujetando ramilletes de hielo. Ya nada era como antes. Solo los mas mayores recordaban como eran las motas de polvo revoloteando en los rayos de luz.

Todos esperaban la llamada. La llamada a aquel lugar leyenda del que todos hablaban. Nadie realmente sabía de que se trataba ni cómo podía ser, pero era muy poco probable de que fuese peor que aquel lugar hostil y taciturno. 

Nos encontrábamos dentro de una esfera que había sido creada hace millones de años, pero hasta ahora no había salido a la luz. No habíamos tenido mas remedio que cambiar nuestra forma de vida, aunque la mayoría de la población nunca había visto ningún otro lugar.

Los líderes intentaban imitar la forma de vida de antes. Tenía grabado en su memoria imágenes del planeta tierra, las proyectaban para nosotros a través del Gran Jefe. Era la máquina mas importante y valiosa que nunca había existido. Estaba situada en el interior d la esfera. Transmitía la información a los líderes, hacia el exterior, hacia nosotros. Cada vez que iba a ocurrir algo, él era el encargado de plasmarlo en nuestros ojos para que estuviésemos al tanto de todo lo que ocurriría. Controlaba todo; Las paredes de la esfera de cristal que cambiaban de color, de paisaje, de cielo según se hacía de noche o de día, etc. Solo había una cosa que le superaba: el eterno invierno. No se podía controlar el frío, el cortante viento, ni la constante escarcha .  Los árboles habían evolucionado rápidamente hasta  convertirse en bioluminisentes, los animales habían aumentado escandalosamente su pelaje para poder resistir al frío y nosotros… bueno nosotros, esperábamos la llamada.

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