Bienvenido al juego.

Cuatro paredes. Cuatro paredes que me rodeaban sin puerta ninguna, ya que por la que entré había desaparecido. Encerrada y presa de una terrible ansiedad por salir, miraba a todos lados buscando algo, una ventana, un conducto del aire, una salida… ¡Nada! No tenía escapatoria, Mis lágrimas caían mientras el corazón latía cada vez más y más fuerte, debido al agobio que sentía por no poder salir de ese claustrofóbico sitio. Cuando me tranquilicé, observé la habitación con detenimiento y pude fijarme en que el suelo lo componía un juego de azulejos cuadrados azules, negros y amarillos. También descubrí estanterías con algunos libros cubiertos por una espesa capa de polvo, una silla de madera raída, unos cuantos mapas, etc. Pero lo que más llamo mi atención, fue un sobre blanco que había a mi derecha sobre una antigua mesita. Lo cogí en mis manos y leí: “Bienvenida al juego. Si deseas salir de aquí haz lo que se te pide en el interior de este sobre.”
Impaciente abrí el sobre y saqué una pequeña tarjeta que decía: <>
Miré hacia abajo. El suelo parecía un tablero de ajedrez gigante, donde los azulejos azules y negros eran mucho más abundantes que los amarillos. En realidad, eran tan numerosos que era imposible atravesar la sala sin pisar un cuadrado azul o negro. Volví a mirar la tarjeta y se me ocurrió una idea. Ya que no sabía hacer el pino, que hubiera sido una buena solución, apoyé las rodillas y las manos sobre el suelo y levanté los pies. Así, gateando y orgullosa de mi ingeniosa idea, crucé la habitación. Cuando llegué a la pared de enfrente, apareció una niña de pelo oscuro, ojos claros y tez pálida, la cual no conocía pero me dirigió las siguientes palabras:
– Enhorabuena, si has llegado hasta aquí es que has superado la prueba. ¿Cómo lo has logrado? ¿Te has dado cuenta de que los azulejos no eran cuadrados sino rectángulos y has pasado caminando como he hecho yo?
– En ese momento, cuando pensaba haber hecho el tonto ensuciándome el pantalón pudiendo haber caminado con normalidad, sonó la alarma de mi reloj, la cual me despertó.

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