Puedes ser el siguiente

Bien entrada la tarde todos ríen. Junto al mar agitado augurando la tormenta inminente las gaviotas vuelan alto en el cielo opaco, y la Luna, asomando, da la bienvenida a una larga noche. Cataratas de sentimientos brotan por las calles a esas horas, sentimientos que serán corrompidos repentinamente. Sin saberlo, lentamente el sabor dulce pero a la vez amargo de la velada va embriagando a las jóvenes almas allí presentes. Almas puras y limpias teniendo su primer contacto con el diablo, que poco a poco entrará en sus vidas sin ser percatado. Almas que al intentar confesarse serán calladas con el más profundo silencio. Rostros sombríos espantan cualquier recuerdo feliz. Rostros eufóricos intentan hacerse hueco en esta galaxia infinita.

Querer esconderse en un mundo vacío y sin luz por miedo a la verdad no puede ser una opción para ningún ser. Enfrentarnos a nuestros miedos debería ser nuestra única ley. Solo hay un único ser maligno que pueda dañarnos más que cualquier otra cosa en el mundo. Y ese ser habita en nuestros pensamientos. Nosotros.

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