Gracias a él todo cambió.

El ángel llegó a la Tierra. Su presencia paralizó el tiempo y aquel oscuro lugar cambió repentinamente. A su paso todo se volvía blanquecino, frágil y ligero. De no ser por él, resultaba imposible percatarse del mal que acechaba en aquella ciudad. Mentiras, daños, robos, peligros y más peligros. Sus palabras dejaban boquiabierto a cualquier ser pues eran pura sinceridad. La maldad desapareció fugazmente dejando solo paz y armonía. Gracias a él todo cambió: las personas, las actitudes, lo actos…  Todo cambió, pero a mejor.

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