Otra vez más

-Son perfectos, perfectamente irresistibles, irresistiblemente perfectos; me dije cuando dejé de escuchar el sonido de su voz para centrarme exclusivamente en sus labios rosados y dulces como un algodón de azúcar.
-Perdona, ¿has dicho algo?, preguntó extrañada la chica de la que estaba platónicamente enamorado.
-No no… a lo que íbamos, ¿cuándo vas a decirle que lo quieres?
-¿Me estabas escuchando? ¿Llevo unos cinco minutos explicándotelo!, afirmó molesta.
-Ya lo se, era broma, intenté disimular.
Volví a sumirme en mi mundo dejando de prestar atención a cualquier cosa que no fueran sus ojos, una mezcla entre azul turquesa y el verde de la esmeralda más preciosa encontrada.
-Mejor hablamos esta tarde porque no se en qué estás pensando, pero en lo que intento explicarte no.
Sin poder salir de aquella profunda distracción, vi como se alejaba una vez mas, sin poder contarle lo mucho que deseaba ser algo más que amigos.

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