Daily Archives: 28 enero, 2014

Quien sea que esté ahi.

Mucha gente piensa, que su vida está demasiado repleta de quehaceres como para sentarse a pensar un segundo en lo más simple, y a la vez lo más complejo: nuestros sentimientos.

Puede que yo sea una de esas personas; a lo mejor no me paro mucho a meditar sobre ello, pero cuando lo hago me gusta hacerlo bien, y además escribiéndolo.

A veces sale una historia, otras un poema, pero siempre que me siento a escribir delante de mi portátil salen sentimientos, incluso aquellos de los que ni siquiera me había percatado.

Escribir es algo mágico, que no solo me hace sentir bien, sino otra persona, cualquier persona que sea capaz de imaginar. Además me siento querida por las palabras que salen a borbotones cuando estoy inspirada. Es también una manera de relajarme cuando estoy agobiada y lo que necesito es paz interior, y eso es lo que me da escribir.

No me gusta hacerlo presionada, porque entonces no me sale ni lo más simple. Este taller precisamente me parece una buena ocasión para aprender a no quedarme en blanco delante de una página, que es lo que más me frustra.

Querido lector anónimo

Querido lector anónimo:

Si tu ahora me preguntaras eso de: ‘’¿Por qué escribo?’’ estoy por seguro que te contestaría con un simple ‘’no sé’’, te lo aseguro que ese ‘’no sé’’es una respuesta muy típica en mí, quizás porque tengo esa reacción siempre, por vergüenza o porque son tantos los motivos que tengo que no sabría por donde empezar.

En este caso me esforzaré y pensaré  otra cosa aparte de ese estúpido ‘’no sé’’

Quizás escribo porque a veces es mucho mejor un lápiz y un bolígrafo que dos oídos sordos, sinceramente para mi es, un desahogo emocional donde mis sentimientos salen solos sin pensar si esta bien o si esta mal, solo escribo por que me gusta y ya esta, no me importa si a los demás les gusta o no, por que todos esos relatos, historias, cartas… que escribo se reduce a esos miles ‘’no sé’’ que digo.

Y esta carta se va a reducir en decirte que no te puedo explicar exactamente porque escribo solo que mis sentimientos lo suelo expresar en eso, en un papel.

Sin sentido.

Duele. La peregrinación de los recuerdos hasta mi corazón. Día tras día. Noche tras noche. En busca de esa figura religiosa, a la que algunos llaman Dios, a la que algunos llaman. En mi cuerpo, no está. En mi sangre, no está. En mi corazón, no está. Ya no está. Ha desaparecido. Por ello también el museo de mi alma está vacío. Han robado todas las obras maestras, dejando sólo miseria, mi miseria. La que tanto merezco. Ya nadie rige mi mente, pero qué bien la regía. Ya nadie…

Pobres recuerdos, colmados de sensaciones, de ideas complejas provenientes de la experiencia, como Locke bien dijo. Pobres, que siguen haciendo el mismo recorrido cada día. Condenados a hacerlo, hasta dejar de existir. Hasta que el amor muera. Su amor. Hasta perder la fe, la esperanza. Hasta perderlo todo. Yo les he castigado. Yo, la única culpable de sus fútiles viajes. Mi mente inmadura me traicionó y desde que él se fue yo ya no existo. Ahora ya sólo importan los recuerdos. Pobres recuerdos.

Rguez.

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