Daily Archives: 13 marzo, 2014

Racama.

El amor no tiene límites,un camaleón no pudo evitar fijarse en una rana. Una mañana que parecía normal, los hijos estaban saltando de hoja en hoja para llegar a la tierra cuando de repente vieron que se acercaban humanos, no sabían si venían a por ellos o solo a verle así que por precaución decidieron camuflarse.

La primera vez que te vi.

Siempre recordaré la primera vez que te vi. Estabas apoyado en el muro y no te veía bien porque estabas de espaldas a mí pero no podía dejar de mirarte, y entonces te giraste y sonreíste, me hubiese gustado devolverte la sonrisa, mas lo único que hice fue agachar la cabeza.

Cada vez que te veía quería hablarte pero la vergüenza me lo impedía y lo sigue haciendo, no sabría que decirte y solo haría el ridículo.

Con tan solo una palabra me alegras el día, puedes convertir mis días oscuros en días alegres, quizás te preguntes por qué nunca te he dicho nada de esto y lo cierto es que no soy capaz de decírtelo a la cara, porque cuando me miras me olvido de todo, es como si me perdiese en tus ojos.

Creo que es imposible que alguien como tú se fije en alguien como yo, somos tan distintos, como si fuéramos de mundos diferentes, sin embargo, no puedo evitar sentir que algo nos conecta.

Probablemente pienses que me caes mal. Cada vez que me hablas te respondo de manera bastante cortante, lo que pasa es que  soy desconfiada. Y si intento alejarte es porque lejos te echaré de menos, pero cerca nunca podré olvidarte.

Tigreceronte.

La bestia colosal se abría paso a través de la hierba dorada con detalles esmeraldas e iniciaba su marcha tras la presa que había divisado. Ningún insecto quedaba al margen de sus atronadoras pisadas. Lucía pelaje a rayas que reflejaba la luz del sol y aunque tan visible era para el resto de la sabana, ningún animal conseguía escapar. Bastante se distanció aquel herbívoro antes de sentir unas cuchillas en el cuello…

Se volvió una amenaza para el mundo. Mataba por más espacio, mataba por diversión, mataba hasta por oler la sangre. Tarde o temprano, parte de la flora se extinguiría bajo los pilares en los que se apoyaba el animal y también especies a las que la bestia daba muerte para dejarlas segundos más tarde al lado del río.

Como si los elementos tuvieran ojos, deshicieron el desequilibrio fruto de sus entrañas y como prueba de la existencia del Tigreceronte y de otras grandes alimañas, solo quedaron sus huesos bajo la tierra helada.

Hasta los más colosales caen. Al fin y al cabo, todos estamos hechos de tejido y agua.

Cabacer

Triste revolcandose en el barro ,ya no corretea por el prado como de costumbre mientras relinchea felizmente,sin preocupación alguna.Lo que más le gusta es comer zanahorias y que le saquen del establo, pero en días como hoy lo más apetecible para él es quedarse en el espeso y mugriento charco marrón, embarrandose en su cuadra. Ahora esta esperando a que le lleven al lugar  donde según él algunos descansan en paz y que una vez fuera de si mismo los demás comamos o aprovechemos todos sus restos.

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