Daily Archives: 22 marzo, 2014

Gueparcón vela.

Es una unión de los tres animales más rápidos del mundo: por tierra el guepardo, por aire el halcón peregrino y por agua el pez vela.
Tiene el cuerpo de guepardo junto con las alas y garras del halcón peregrino y las aletas del pez vela, lo que le hace ser una especie implacable en los tres hábitats. Tiene una velocidad inigualable y es un cazador majestuoso tanto por tierra, mar o aire, no tiene rival.

De los espejos no te habrás de fiar.

En la taberna de la casa de hospedaje era la hora de la cena y se llenó, como de costumbre, de personas que bien pudieran ser caballeros, mensajeros, campesinos o meros mendigos. Ya había transcurrido una hora desde que el salón se llenara cuando un juglar peculiar con su lira y su acompañante flautista entraron en silencio para amenizar la velada. Era peculiar pues no sonreía y ni saludaba al pasar. En realidad, un gesto de preocupación se dibujaba en su cara.
Elisa, una joven analfabeta de pueblo, se situaba en una mesa cerca de la ventana mientras comía el cordero que le habían servido. Oía el bullicio calmado de la sala hasta que este fue roto por la melodía del juglar. Nadie hizo caso a este hasta ya avanzada la poco elaborada canción que entonaba.


“¿Dónde está la princesa Anardia, Ojos de Coral?
Yo sé lo que la hizo esfumarse tiempo atrás.
No fue el fruto de una fuga con un adinerado príncipe,
como la familia se aventura a contar.
Prestad atención y oíd la historia de cómo alguien de tal estirpe
fue asesina sin una pizca de piedad.

La muy vanidosa no había día que pasara sin en su espejo mirar.
¡La pobre ilusa! Creía que su belleza era lo único que podía dar.
Miraba y miraba, y solo su reflejo conseguía vislumbrar. (_x_)
¡La pobre ilusa! No sabía que detrás había alguien más.

Con consistencia humeante y azabache,
al portal llamado espejo pareciera más acercarse
hasta que un día la tentación no pudo controlar
y se lanzó cual bestia sobre la princesa de ojos coral.
La familia la encontró en un baño de sangre.
La bestia había huido y la reina tuvo disgusto tal
que solo podía sollozar ante tan horrorosa imagen.

¡Los del otro lado existen, arrojad al suelo sus espejos!
¡Destruyámoslos antes de que lo hagan ellos primero!
¡Paremos a estas bestias sin alma
de asesinar a personas inocentes, sin culpa de nada!


El joven delgado juglar fue echado antes de seguir con su discurso de mentiras, al menos el tabernero decía que solo eso eran pero nuestra joven Elisa, además de analfabeta ingenua, se dirigió corriendo a casa a destruir el espejo de mano que había “tomado prestado” a una señora. Este se destruyó en numerosos pedazos y un leve gemido se difundió por la habitación. Por primera vez en mucho tiempo, Elisa pudo dormir sin sentirse observada.

 Scroll to top