Monthly Archives: abril 2014

Pintaste mi mundo

Miré a mi alrededor y me gustó la casa que ese simpático niño me había construido y los colores que había escogido para el techo, un rojo vivo y para la puerta, un verde esmeralda.

Me sentía muy feliz, ya que, ese niño me había dibujado una sonrisa tan bonita en la cara. Me había hecho con el pelo rubio rizado, muchos tirabuzones amarillos descendían a los lados de mi redonda cabeza, los ojos eran más bien dos puntitos de color azul y el vestidito rojo me sentaba muy bien. Aunque no tenia dedos me gustaba el aspecto que me había dado y le cogí un gran cariño a ese jovencito.

A continuación hizo un árbol a la derecha de la casa, era más o menos de mi tamaño. Vi como trazaba las líneas que formarían sus ramas y las cubrió de verde para convertirlo en hojas.Me sorprendí al darme cuenta de que era un manzano al poner circulitos rojos en la copa. ¡Que bien estaba quedando mi nuevo mundo¡

Luego trazó unas montañas en el fondo y un río que descendía desde las montañas hasta el lado izquierdo de la casita. Le colocó un viejo puente de piedra y sobre él un gato, pero no le gusto y lo borro, en su lugar hizo un perro, ¡Que alegría! A mí también me gustan más los perros que los gatos.

Concluyó el dibujo con un radiante sol,  ahora solo faltaba colorear. Todo el cielo era de un azul celeste, el pico de las montañas estaban cubiertas de nieve y todo el suelo verde aunque en algunos sitios aparecían puntitos de varios colores a modo de flores. El río era un poco más oscuro que el cielo y el perrito era marrón con una manchita blanca en la cola. ¡Qué bonito había quedado! Me encantaba mi nueva vida. Se lo agradeceré para siempre. Sin embargo llego la hora de la merienda y el zumo de manzana del rapazuelo se precipitó accidentalmente sobre mi mundo y este se difuminó.

ELENA MÉNDEZ VIDAL

Encuentro

Hola, no me conoce pero yo no puedo sacarte de mi mente. Llevo días observándote en silencio desde el otro extremo de la guagua y es que desde la primera vez que coincidimos, tus ojos me hechizaron, nunca había visto unos ojos tan negros sobre una piel tan blanca. Lo primero que me cautivo fueron tus ojos pero al acercarte con un paso tan decidido con tus piernas tan largas piernas al descubierto y tu corta melena pelirroja, pude observar que tu delicada y pálida piel estaba recubierta de pequeñas pequitas que se duplicaban alrededor de tu perfilada nariz.

Ese día empecé a soñar contigo, cuando bajaste de la guagua me sentí vacía, tenía la tentación de perseguirte, necesitaba conocerte, saber como era tu voz, tu nombre, tu sonrisa. Pero me quedé paralizada, temía por como reaccionarías. La impotencia de saber que te ibas y posiblemente no te volvería a ver me comprimía el pecho.

Pero cuando te volví a ver, mi alegría fue inmensa. Llevabas un vestido verde muy veraniego y llevabas unos pequeños auriculares en tus orejas. No te quité el ojo de encima, no quería perderme ni un solo gesto tuyo.

Estabas sentada en el mismo asiento de la última vez, subiste a la guagua a la misma hora que la última vez, por lo que intuí que si volvíamos a vernos sería en las mismas circunstancias. Desde ese día cojo siempre la misma guagua a la misma hora justo detrás de tu asiento habitual.

Día tras día me enamoré de ti, pude oler tu fragancia de coco, oír tu dulce y tímida voz, alguna vez cantando bajito,ver tu sonrisa e intentar conocerte en secreto.

Después de tanto tiempo me atrevo a escribir pidiéndote una oportunidad, sé que es algo extraño pero te puedo prometer que te amo e intentaría hacerte la segunda persona más feliz del mundo, porque simplemente con tu presencia yo soy la más feliz.

Bueno guapa, estaré esperando a las 5 en la biblioteca pública de la ciudad donde coges la guagua cada día. Si no te presentas, entenderé que es porque no te gustan las mujeres, asi que desapareceré. No te preocupes por mí.

Por favor, déjame hacerte feliz.

Un saludo de tu admiradora.

ELENA MÉNDEZ VIDAL

 

Bombero

Me encontraba en medio de un infierno. Entre las llamas, el edificio empezaba a derrumbarse y en el aire flotaban las cenizas lo que dificultaba mi respiración. Busque una vía de escape,pude encontrar una ventana pero el humo y la falta de oxígeno me nublaban la vista y no pude evitar caer al suelo a poca distancia de aquella ventana.

Lo último que vi antes de perder el conocimiento, no sé muy bien que era. Tenía forma cilíndrica, peluda, de color blanco con alguna mancha negra, fuera lo que fuera se rodeo a mi cintura como una serpiente y me sacó de allí.

Abrí mis ojos y lo primero que ví fue a mi salvador. Nunca me lo hubiera imaginado así. El primer ser en el que pienso al verlo es un elefante,pero su cuerpo estaba cubierto de pelo blanco con motitas negras irregularmente repartidas, sus orejas son como las de un perro, caídas pero de grandes dimensiones. En medio de su enorme cara se alargaba su trompa con la que me sacó de ese incendio. Su cuerpo y altura eran propias de un elefante, sin embargo, su cola era de perro y al verme consciente otra vez comenzó a agitarla con energía .

No sé que era ese animal pero yo lo recordaré como mi héroe.

ELENA MÉNDEZ VIDAL

El don del poder

A las afueras de un pueblo a las afueras del castillo real, vivía un niño que tenía un don mágico, aunque su padre se lo prohibió usar para que los guardias reales no se lo llevaran a los reyes para poder usar el poder a su beneficio enseñándole solo lo que les interesaba e intentar meterle ideas erróneas en las cabeza, pero eso no pasará, porque su padre cuidaba bastante que nadie se enterara del don mágico, pero no siempre iba a estar el padre para cuidar que nadie le viese usando la magia.

El padre falleció cuando él tenía 17 años  y no le quedaba otra que seguir cultivando las tierras y cuidando a sus animales, él solo no podía sin ayuda de magia, entonces lo usaba pero solo lo justo y necesario, pero el mal se acercaba un hechicero muy poderoso amenazando con destruir el reino y llenarlo con una plena oscuridad, en la que todos serian sus esclavos, pero nuestro mago tenía algo que el hechicero no tenía, pensamientos felices y el único tipo de magia que puede acabar con una oscuridad tan grande, aunque el chico lo desconocía por completo, pero el hechicero lo sabia y llevaba observándole desde que era muy pequeño y sabia como eran sus movimientos pero, lo que no sabia era como de poderosa era su magia, porque no la usaba, al ser tan cuidadoso como le enseñó el padre cuando era pequeño.El hechicero tomó el reino y se hizo con el poder y en menos de una hora lucía una corona de oro, pero el chico no era tonto y sabía que podía hacer algo para acabar con el hechicero a pesar que tenía en su bando al ejercito real y a todos los que habían alistado para luchar en la guerra contra el hechicero, el chico era bastante cuidadoso con lo que decía el padre cuando era pequeño pero era una lucha por su reino así que no le importaba tanto que las personas, por quienes iba a luchar supieran su secreto, la cuestión era que tenia que quitar del poder al hechicero y trazar un buen plan para colarse al palacio y poder salir victorioso salvando el reino.Uso su poder para ver las entradas al palacio y los túneles subterráneos que llevaban a palacio, cogió el más cercano que estaba a unas cuantas horas de allí y en menos de un día ya estaba dentro a pesar de que el camino estaba obstaculizado con muchas trampas, pero quedaba lo peor enfrentarse a un poderoso hechicero, sin tener mucha idea de batallas con magia, decidió irrumpir en la habitación del trono para retar a un duelo al hechicero pero estaba lleno de gente presentándole sus respetos y lealtad, pero el chico se libró de todos menos del hechicero enviándoles a los jardines con un hechizo y se quedaron los dos solos el uno ante el otro, hubo un momento antes de la primera bola de fuego en el que se miraron y empezó el hechicero le siguió el chico enviándole todas las armas de uso decorativo de la sala y el hechicero las convirtió en cenizas y el chico le empujó al trono y quedó amarrado al trono durante unos instantes en los que el hechicero quemó lo que le agarraba y con ese gesto se encendieron las chimeneas y se bloquearon las puertas con llamas de gran altura pero el chico las transformo en hielo y rompió en trozos muy punzantes, intentó clavárselos pero los derritió antes de llegar a tocarle, y cogió al chico con la magia y lo estampo contra el suelo sin dejar que se moviera pero una luz clara y densa salió de su interior llenando otra vez el reino de claridad y acabando con el hechicero de una vez por todas, lo encerraron en una jaula.

No se podía arriesgar a poner otra vez al antiguo rey, sabiendo lo de los poderes y se proclamó rey, y como había salvado el reino y recuperado la corona nadie se interpuso y reinó como ningún rey lo había hecho antes, con el bienestar y la protección del pueblo pero puedo asegurar que no será la ultima de sus aventuras solo la primera.

NAST PULIDO SUÁREZ – IES LA ISLETA

Delfegaso

Aquel delfín salió volando del agua pisó tierra y empezó a galopar hasta los confines de la tierra y yo sentado en su costado.

NAST PULIDO SUÁREZ-IES. LA ISLETA

Lo que siento por ti

Escribo esto para decirte que lo que siento por ti, lo siento eterno, es algo verdadero, pienso en ti en cada momento y en todos sitios oigo tu nombre, en los mejores y peores momentos, te intento olvidar pero el poder de lo que siento por ti puede mucho más, eres mi mejor sueño, tanto que te veo hasta si estoy solo en un desierto y no sé que ha pasado, no te puedo olvidar por más que lo intente solo podré quererte más, recuerdo cuando te conocí y no imaginé que llegaras a ser todo esto para mi, al final de estas letras diría te quiero o te amo pero no define del todo LO QUE YO SIENTO POR TI.

Como tú

Murmuré lo primero que me vino a la mente.

-No sé dónde estoy.

La única contestación que recibí fue el silencio. Aunque yo tampoco había preguntado nada. Supongo que era culpa mía por querer la respuesta a una pregunta que nunca me digné a formular.

Pensarías que lo más sensato en una situación así sería ser directo y preguntar: “¿dónde estoy?”. Pero acababa de recuperar la consciencia, y allí dentro no podía sentir el sol en mi cara. Ni el aire en mi piel. Ni un sonido que no fuesen mi voz o mi respiración entrecortada.

Me agobié. Pensé que tal vez fuese el miedo lo que me impedía preguntar. Pero no lo quise reconocer. Con mis ojos entreabiertos y fijos en el suelo, hablé de una forma un poco más inexacta.

-¿Por qué tienes la mirada perdida? Aquí no hay mucho que ver. ¿Tú… tampoco sabes dónde estás?

Noté que el hombre sentado al otro lado de la mesa me miró y levanté la vista. Éramos los únicos en la extraña habitación. Era de esperar que se diera cuenta de que me estaba dirigiendo a él.

-Fíjate en mí, y fíjate bien. No me importa dar explicaciones, pero lo considero una pérdida de tiempo cuando es más fácil encontrarlas por uno mismo. La expresión en mi rostro no es de incertidumbre, como la tuya. – Diciendo esto, apuntó con el dedo hacia su propia cara, de forma algo robótica. -Lo ves, ¿verdad? -Tras bajar su brazo continuó hablando, con su monótono tono de voz.

En esos pocos segundos me di cuenta de que casi prefería el silencio.

-Aunque yo no puedo diferenciar con certeza la comodidad y la incomodidad, sé que no estoy incómodo en mi asiento, como tú. Es obvio que yo sé muy bien dónde me encuentro, y que soy el dueño de la situación.

Tardé en darme cuenta, aunque poco importa ahora. Quien me hablaba no era humano en absoluto. Era sorprendente, aunque no la mayor de mis sorpresas.

-Estás aquí porque hemos decidido que todo tiene que cambiar. Tú no eres la única persona que se encuentra en esta situación ahora mismo, por supuesto.

Las lágrimas amenazaban con brotar de mis ojos. No entendía nada. Para mí, eso era lo peor que me podía pasar. Respiré profundamente tratando de calmarme y me decidí a perder el miedo a las preguntas que había desarrollado en los minutos que llevaba aquí.

-¿Quién eres?

-Esa es una pregunta para la que no tengo respuesta. Aunque lo más correcto sería preguntarme ‘qué’ soy. Sé que no soy como tú, simplemente me parezco mucho a ti. También sé que el papel que cumplo no es de gran importancia. Sólo soy como un peón en un tablero de ajedrez. No tengo más datos que te puedan interesar. No pretendo ser lo que consideras grosero, pero lo cierto es que no tengo identidad. No como tú.

En cualquier otro momento habría pensado que el ser ante mis ojos sentía tristeza y tal vez algo de envidia. En ese momento, sabía que él no era humano y yo tenía cosas más importantes en las que pensar.

-¿Qué significa todo esto?

-Quiere decir que hemos tomado el control de todo.

Algo me decía que era el momento de ponerme de rodillas y suplicar clemencia, como en todas las películas de clase B tan trágicas que había visto en mi vida. Pero mi cuerpo no respondió y no pude hacer ninguna de las dos cosas.

-Ahora mismo tienes miedo, ¿me equivoco? Por favor, no temas. Todo seguirá igual que antes. Nos limitaremos a hacer algunos cambios. Tu vida será la de siempre, sentirás las mismas emociones y tendrás… casi la misma libertad.

Su pausa me sorprendió por el hecho de que sonó genuina. Yo también la habría hecho. La verdad que me contó sobre mi libertad no era agradable, pero él tampoco me podía mentir. “Y ahora estoy simpatizando con un robot, qué bien estoy de la cabeza”, pensé.

-Nuestras intenciones son ayudar en lo que podamos, y para eso necesitamos cierto control. Lo único que queremos es arreglar errores, ni más ni menos. ¿Aceptas?

Lo que sentí fue una mezcla entre alivio y curiosidad. Después llegó la desconfianza. Me dio la impresión de que estaba utilizando palabras simples y comparaciones a propósito. ¿Intentaba hablarme claramente para evitar malentendidos, o sólo ser condescendiente?

-Por cierto, esta pregunta es tan sólo una formalidad. Queremos tu cooperación, pero digas lo que digas no nos vamos a echar atrás.

-Condescendiente.

-Por favor, repite eso último. No te he entendido bien. ¿Has aceptado?

-Nada, perdón. Entonces, ¿me aseguras que podré seguir sintiendo lo mismo que antes? ¿Con cada paseo que dé por mi barrio? ¿Con cualquier libro que lea y cualquier canción que escuche? ¿Con todas las personas que conozca?

-Desde luego. Te aseguro que todo será igual, sin importar que yo no sea un experto del tema. No soy capaz de sentir nada, no como tú.

-¿No te desagradaban las explicaciones innecesarias? — añadí, sintiéndome algo más cómoda.

-No tientes a tu suerte, pero parece que contigo puedo hacer excepciones. Lo preguntaré otra vez, ¿aceptas?

Todo parecía demasiado real. Supuse que lo mejor era estar de su parte. Y me embargó la curiosidad; quería descubrir más cosas sobre este ser y sobre todos los que hubiese como él. Aunque me daba la impresión de que no habría otro igual. Seguí sus instrucciones y no me aproveché de mi suerte. Contesté alto y claro.

-Acepto. Y no sólo eso, te prometo que algún día te ayudaré a ser capaz de sentir. Como yo.

Lo último que vi antes de perder la consciencia de nuevo fue su expresión de sorpresa y su sonrisa.

Desde ese día, cada vez que le he veo sonreír es igual que la primera vez. Siempre que hablamos se lo menciono y él siempre me contesta lo mismo.

“Eso es bastante extraño. Como tú.”

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María Pérez Martín – IES La Isleta

Se me hace bastante raro escribir cualquier cosa con elementos de ciencia ficción o fantasía sin importar que sean pocos, pero estoy bastante satisfecha con esto en particular. Smile

Cangrana

Esa soleada mañana me marché a leer bajo el árbol de siempre. Disfruté mucho de mi tranquila lectura, pero terminé el libro muy deprisa. No me quería marchar todavía, así que me entretuve haciendo ondas en un lago que estaba cerca.

Con las ondas, hice navegar un nenúfar en el que descansaba una rana. El nenúfar llegó hasta mí y el pequeño animal se dio cuenta de que era yo quien la había molestado. Se enfadó tanto conmigo que se puso completamente roja. La rana saltó en mi dirección con la intención de pelear. Yo pensaba que no me podía hacer nada malo, pero de repente le salieron dos pinzas con las que me pellizcó la nariz.

La cangrana se marchó satisfecha en su nenúfar, dejándome a mí atrás con la nariz tan roja como ella.

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María Pérez Martín – IES La Isleta

GRACIAS

Desde que somos pequeñitos , la vida nos ha hecho aprender algunas lecciones muy valiosas que nunca olvidaremo . Y aunque cueste no hay que olvidar que por nuestra vida han pasado y han dejado huellas muchas personas para bien o para mal .

Hoy quiero dedicar unas bonitas palabras de amistad a todas esas personas que me han aportado algo, por muy pequeño que sea ese algo , ya que están en mí , en mis recuerdos . Y nunca podré olvidar los sabios consejos que me dieron .

Mis mejores amigos , pese a que cada vez son más escasos , ya que aprendes quiénes eran las personas que de verdad estarán a tu lado en lo bueno y en lo malo , son mi tesoro y mi alegría. Son tantos y tantos recuerdos bonitos los que quedan en mi cabeza relacionados con ellos que no podría elegir uno solo .

Por otra parte está mi gran familia , a la que debo parte de mi vida . Ya que han estado ahí sin pedir explicaciones . Me siento muy agradecida por haber tenido una familia tan excepcional .

Gracias por estar ahí.

MI MURCIÉGATO

Estabamos solos, yo y mi gato , viendo una película de murciélagos que se convertian en vampiros . Los dos estabamos aterrados , así que nos pasabamos las mantas por encima casa vez que nos asustabamos . Cuando parecía que todo había vuelto a la calma , nos quitamos las mantas . Pero el vampiro estaba en primer plano echandole una mirada amenazadora a mi gato , mandandole así una maldición . A mi pequeño gatito le salieron unas pequeñas alitas , convirtiendose así en un murciégato . Salío volando por la ventana y ya no lo he vuelto a ver más .

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