Daily Archives: 6 abril, 2014

Libertad

Libertad es… no sé. Hay muchas palabras en la lengua, pero no encuentro las adecuadas para definirlo. Bueno, “definirlo”. La libertad no se puede definir, pues definir es limitar y y limitar no es libertad. Libertad es… cuando toca el timbre un viernes en una semana de exámenes; cuando escuchas tu canción favorita con auriculares, olvidándote de todo y de todos; cuando gritas en medio del campo; cuando estás pasando un buen rato; cuando estás en la bici y sueltas el manillar, abriendo tus brazos al cielo; cuando sales con tus amigas o amigos y pierdes el sentido del tiempo, del espacio… y miles de ejemplos más. La libertad es lo que nos quitan cuando no nos dejan ser quién somos o nos abuchean o insultan o apartan por ello, cuando queremos hacer algo y no nos dejan, cuando nos intentan volver normal y moliente, como los demás…¿Por qué no podemos ser lo que queramos, quién queremos ser? ¿Por qué cuando una flor sobresale entre las demás, la cortan? Si nuestro destino fuera ser como los demás, no tendríamos diferentes ideas, diferentes puntos de vista, diferentes gustos. Por algo somos como somos. Que no nos quiten eso que nos diferencia, que no nos quiten la libertad…

 

Noelia  (IES  La Isleta)

Te recordaré siempre

Bueno…no sé como empezar esta carta. Se siente raro escribirte una carta ahora.  Además, sé que no la enviaré, sé que no hace falta. Solo quería que supieras que te sigo queriendo y que, aunque dijeras que pasara página, no puedo. Eres lo mejor que pasó en mi vida y lloro el que te fueras tan temprano, en que la vida quiso que te deshicieras entre mis manos, que te evaporaras en el aire. Esta carta no es para que te haga sentir mal, ni mucho menos, pues tú estarás peor. Solo espero que ahí arriba te lo estés pasando bien y que, aunque no esté presente en cada día de tu…bueno, en tu día a día. Solo me pregunto… ¿me recuerdas alguna vez o ya has olvidado hasta mi nombre? Cada vez que lo pienso, no puedo evitar recordar cada momento a tu lado, cada sonrisa, carcajada, mirada, beso o abrazo que me robaste. Cuan mal me sentía cuando estabas con otra, aunque siempre me recordaba Al menos es feliz, aunque no sea conmigo”, pero no podía dejar a un lado mi egoísmo y, aún así, querer tenerte a mi lado y que fuera a mí a quien acompañaras. También recuerdo aquel leve alivio cuando salían aquellos “celos” de mí cuando me decían que solo era una amiga, familia… y también cuan tonta me sentía por haber tenido envidia de ellas. Cada vez que mi corazón se aceleraba solo con tenerte cerca y como me sentía cuando me dijiste lo mismo. Adoraba, y sigo adorando, tus profundos y brillantes ojos; tus labios perfectamente esculpidos limitando tu boca; tus brazos cuando me rodeaban y me consolaban, o solamente me llenaban de inmensa alegría por saber que estabas conmigo; tu brillante e inmensa sonrisa, llena de blancos dientes, con la cual iluminabas el día más oscuro… Añoro todo aquello. Hasta añoro tu débil sonrisa cuando estabas acostado en el hospital, intentando darme esperanzas cuando tú eras el enfermo, el que estaba mal; como intentabas ser fuerte para que los demás no se entristecieran tanto, aunque podía ver grabado en lo profundo de tus ojos el miedo por no sobrevivir, un miedo no infundado, un miedo hecho realidad…mi peor miedo. Recuerdo ese terror, tristeza, se podría decir que hasta ira a la vida. Pero, sobre todo, impotencia que sentí cuando me contaste la verdad, toda la verdad. Lo que realmente le pasaba a tu cuerpo y que tal vez no te quedaría tanto por vivir, que tal vez no tuvieras tiempo por hacer todos tus sueños realidad. Aunque tu mayor sueño era sobrevivir. Todavía rememoro los momentos que pasamos intentando cumplir cada cosa que tenías en tu “lista”. Solo espero poder verte y, por favor, espérame hasta que vaya contigo. Lo siento si tardo un poco, pero dudo que el chico al que conocí, el que recuerdo lleno de vitalidad y con una aparente vida por delante, el chico tirado en la cama sin fuerzas en sus últimos días… hubiera querido que mi vida acabara con él. La disfrutaré al máximo, como hubieras querido, y te la contaré con detalle cuando esté contigo. Como me dijiste en uno de tus últimos suspiros: Disfruta la vida. Solo hay una.

Recuerda, te querré y te recordaré siempre. <3

 

Noelia (IES  La Isleta)

El conerdo

Había una vez, en una alejada granja de la que cuyo nombre no puedo recordar, nació una noche un animal conocido desde ese instante como conerdo. Sí, una mezcla de cerdo y conejo. Era un animal pequeño y a primera vista se veía como un simple y pequeño conejo de color canela. Pero, en lugar de una naricita sonrosada, tenía un gran hocico de cerdo irrumpiendo en medio de su cabecita menuda. Además, donde supuestamente debería ir una linda colita tan suave como el algodón había una larga pero enroscada cola de cerdo. Esos dos pequeños detalles que lo distinguían del resto los demás lo veían como monstruosidades y lo apartaron. El conerdo creció en ese ambiente de hostilidad hacia él y cada vez tenía más ganas de ocultarse.

Un día caluroso de verano llegaron a la granja un niño y una niña a visitar a su dueño. Eran sus nietos y adoraban visitarlo en verano, cuando ya tenían unas largas vacaciones. El conerdo siempre se escondía cuando ellos venían, pues no quería asustarlos o que ellos también los despreciaran. Pero no fue así esa vez. La curiosa nieta encontró al animal y, muy distinto a los pensamientos del conerdo, lo adoró. Jugaba todo el tiempo con él, siendo así su preferido. El otro niño también se les acababa uniendo y se divertían los tres. Hasta le suplicaron a su abuelo poder llevárselo, algo que él aceptó al ver sus ganas. Así la vida del antes marginado conerdo pasó a ser llena de risas y emociones con los dos niños y los amigos que los visitaban.

Ellos veían algo que los animales de la granja no habían visto en él. Ellos vieron algo diferente y les pareció bonito. Y es que no todo lo diferente es feo y digno de ignorar u odiar, sino digno de admiración y atención.

 

Noelia (IES  La Isleta)

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