Dormí dos años hasta abril

Me adentré en el cuarto de señoritas, huyendo de aquella sargento que solía vigilar esas noches despejadas de luna llena, heladas y solitarias.

En este tenebroso orfanato nadie se atrevía a husmear, ya que cualquier mínimo ruido podía llegar a ser un estruendo inexorable.

Parecía que todas dormían plácidamente, incluso me sentía cohibido entre tanta mujercita, en ese estricto lugar pocos conseguían entablar conversación con una chica, y si por casualidad divisabas alguna, lo podías considerar un fenómeno prodigioso. ¿He dicho algo que tu no recuerdes? Estaba totalmente asustado, me repudiaba la idea de enfrentarme al engendro perseguidor de cada sueño que me distinguía de los soldaditos acostados en sus camas bien adormilados, tenerla en frente e incumplir las ataduras, daría lugar a un escupitajo en su preciosa cara, de la que hoy puedo regodearme incontrolablemente, pero ese majestuoso movimiento finalizaría con unas consecuencias atroces.

Respiraba con cierta irregularidad, solo tenía que mantenerme callado y saldría airoso, pero al abrir mis párpados, vi la luz de una linterna apuntándome acusadora, y aparentemente, en este juicio, no poseía un abogado que recurriera a mi defensa.  Mi única reacción, según me contaste minutos después de los hechos, fue una expresión de corderito directo al matadero, inmediatamente surgió de lo más profundo de la oscuridad, una risa que se clavaba en cada milímetro de mi piel, sentí la vida, que contradiciendo a la naturaleza, me habían arrebatado mis padres, esa risa de una niña de quince años avivó una llama apagada en mi interior, tu risa. Sonreí tocándome el pelo un poco avergonzado, y a continuación, tu sabes que pasó a continuación.

En principio esa noche de primavera no era una reliquia para guardarla cuidadosamente en mi memoria, pero tu conquistaste esa y otras muchas partes de ese yo desconcertado, desorientado…

Cumplí los dieciocho, yo me alejaba de ese tenebroso infierno que tu calmaste y convertiste en un hogar, pero me iba solo.

Observé como tus lágrimas querían dejar de completarme, pues nadie me amaba más que tu, a pesar de ser consciente de ello, mis curiosidades me obligaron a conocer mundo y por lo tanto, subí una escalera que, a diferencia de mi, te quedaba grande, inalcanzable, prácticamente abstracta.

Hoy, después de dos años, exijo que sepas que leí cada una de tus cartas, cada mensaje oculto, ese «te quiero», ese «te odio», ese «te necesito», que a simple vista, si no conociera tus efectos, la forma ligeramente desproporcionada de tus labios cuando te enfadas, tus ojos cariñosos que me cubrían las noches en los que eramos fugitivos de unas leyes que el corazón no obedecía, no hubiera sentido.

Nada consiguió que olvidara nuestra historia, aunque en nuestro último cara a cara te dijera que no recordaba ni una gota de aquel mar inmenso, te lo estoy demostrando, pero tarde.

Unos señores muy amables, con cierto desparpajo al hablar y una sonrisa con visibles intenciones, tocaron la puerta de mi casa, si hubiera sabido que dirían les hubiera cerrado de un portazo, pues me contaron que ya no vives, pero que iban a publicar un libro de cartas tuyo, en las que todas eran dedicadas a mi, por eso me pedían una respuesta para un final explosivo, no quise el dinero que ofrecían, no te traería de vuelta, por cierto, es abril.

2 Responses to Dormí dos años hasta abril
  1. Julio

    Este texto está espectacular. Dos profesores de lengua del Alonso Quesada lo leyeron y opinaron lo mismo: que el principio tiene mucha calidad y que el texto está muy bien escrito. Opino lo mismo. ¿Tú eres la que me lo dejó en folio, de La Minilla, verdad? Cuando puedas, me lo recuerdas. Genial texto, tiene partes preciosas, pero el final es tan original, evocador, que me gusta aún más que el principio: «Por cierto, es abril». Este lo acabo de elegir para el libro, pero no te dejes ir y haz los textos que marcaré.

  2. Claudia Lezcano

    ¡Hola! El relato está muy curioso y súper original, he de decir. Cuando lees parece que todo lo que se describe es abstracto, basado en recuerdos, pero llegando al final surge el boom que lo cambia todo, me he quedado atónita con el título y el final de la historia, realmente bonito Smile

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