Daily Archives: 21 abril, 2014

La joya de Nunca Jamás

El sol empezaba a salir rutilante aquella mañana en el país donde los niños seguían siendo niños, donde el tiempo estaba parado y el tic-tac de los relojes era silenciado, pero no por mucho tiempo. Un lugar mágico donde piratas luchaban contra niños, donde los indios mantenían el equilibrio de aquella preciosa isla y donde un hada un poco cascarrabias y celosa conseguía que los niños pudiesen volar. Muchos piensan que la mayor amenaza para Garfio es Peter Pan, pero…¿están seguros? Hay algo que le asusta aún más que un simple niño jugando a ser un héroe y ese, queridos amigos, soy yo, la mayor amenaza para todos los habitantes de Nunca Jamás…¿Qué pasaría si el chico que nunca creció creciera? ¿Qué pasaría si el tic tac del cocodrilo volviera a sonar? ¿Y si Garfio fuera un viejo y arrugado pirata? ¿Y si los niños perdidos se hicieran mayores? ¿Dejarían de creer en los cuentos, en las hadas, en Campanilla? Sí, son muchas las preguntas sin respuesta.

Aquella misma mañana llegué a las orillas de la Laguna de las Sirenas provocando un terrible temor a cada paso que daba, sin querer, claro; no soy mala persona. Solo paso, lentamente para aquellos que quieren que llegue un futuro – ya sea lejano o próximo- y rápidamente para las personas que andan siempre con prisas. Nadie me puede ver, tocar u oír, pero sí sentir. Pueden sentir mi presencia cuando recuerdan épocas pasadas y sienten que nada volverá a ser como antes.

Nunca antes había estado en este precioso lugar, y mira que soy viejo… Se podría respirar la juventud, las ganas de jugar y la inocencia de los más pequeños que juegan a ser mayores. No se parecía a ningún lugar que hubiese visto: la codicia de los hombres, la pobreza, las guerras, el sufrimiento de personas inocentes, la muerte… Aquí nada de eso existe. Era como un pequeño paraíso que pocos tienen la suerte de conocer.

Todos dormían excepto el capitán Garfio, que había despertado de una terrible pesadilla. Smee fue a socorrerle de aquellos sueños, pero era imposible calmarle, sentía que algo extraño y peligroso estaba sucediendo en Nunca Jamás. Su inquietud era yo, claramente, aunque aún no sabía de mi presencia. Se incorporó a duras penas, se sentía cansado y…¿viejo? Quizás solo fuesen paranoias suyas, o quizás no. Sintió la necesidad de mirarse al espejo, así que mediante gritos le exigió a Smee que le trajese uno. Con el espejo en las manos, su preocupación desapareció, se veía igual de guapo que siempre. Escuchó un fuerte estruendo, se levantó rápidamente de la cama y le gritó a sus hombres. Ellos asomaron sus huecas cabezas por las ventanas de su camarote y vieron una pequeña y brillante luz dorada propia de Campanilla. Asombrados, empezaron a recibir golpes por parte de Peter Pan y los niños perdidos mientras Campanilla discutía con Garfio:

— ¿Qué has hecho ahora, Garfio? — gritó indignada.

— ¿Yo? ¿Qué dices, insensata? — inquirió el capitán mientras Campanilla se acercaba más y más a él, transformando su luz dorada en un color rojo, algo parecido al de un tomate.

— ¿Qué qué pasa? ¿Has visto a Peter y a todos los niños perdidos? ¡Eso es lo que pasa!

Garfio se percató que en la dulce y suave piel de Campanilla había unas pequeñas arrugas, ¿por qué? ¿No se supone que las hadas no envejecen y que mueren cuando la gente deja de creer en ellas? ¡Claro, esto debe ser culpa mía! De pronto, en el camarote de Garfio aparecieron sus enemigos acérrimos, pero había algo distinto en ellos, podría llegar a decir que con un poco de esfuerzo conseguía ver el primer pelo del bigote de Peter. Garfio se acercó a los niños observándolos incrédulo, ¿estaban más altos? ¿No se supone que en Nunca Jamás la gente no crece? Ups…culpa mía de nuevo.

— ¡La joya de la Roca Calavera! — exclamaron Garfio y Campanilla a la vez compartiendo una mirada cómplice y asustada.

— ¿Qué es eso? — preguntó Peter confuso.

— ¿No se lo has contado? — Campanilla negó con la cabeza, estaba aterrada.— La joya de la Roca Calavera es la que consigue que no pase el tiempo, que todos permanezcamos jóvenes.— en ese instante Peter rió haciendo entender que Garfio no es lo que se dice un “chaval”.

— Alguien tuvo que haberla robado.— comentó Campanilla pensativa.

— Si no han sido ustedes ni he sido yo…¿Quién fue? — dijo Garfio mientras paseaba por el camarote.

— Hablemos con los indios.— opinó Peter y a todos les pareció buena idea.

Llegaron volando al Campamento Indio y se dispusieron a hablar con el jefe y su esposa.

— Estábamos esperándoles, sabíamos que vendrían.— dijo el jefe indio mientras los llevaban a su tipi.— Mi tótem ha sido robado, esa es la llave para poder entrar en la Roca Calavera.

— ¿Quién ha podido ser? — preguntó el capitán Garfio preocupado.

— No lo sabemos, pero necesitamos polvo de hadas para poder averiguarlo.— comentó la esposa del jefe indio.

Campanilla aceptó la propuesta y la jefa india se dispuso a prepararlo todo para el ritual. Cogió plantas medicinales y los polvos de hada, creando con ellos una especie de mejunje, el cual tomó. A los pocos segundos empezó a tener visiones. Pudo ver como una sombra robaba el tótem mientras todos dormían y como, luego, tras coger la joya de la Roca se dirigía hacia una casa de Londres cuya ventana estaba abierta. ¿Quién podría ser? Fuera quien fuese era el causante de mi aparición en la isla.

La esposa del jefe, agotada, contó todo lo que había visto.

— ¿Una sombra dices? — preguntó Garfio — La única sombra que habita Nunca Jamás es la tuya, Peter. ¿No tendrás nada que ver en esto, verdad?

— ¡Y para qué querría yo que el tiempo pasase, Garfio! Además, hace días que mi sombra escapó, no sé nada de ella.— Peter se quedó pensativo durante unos instantes y, para cuando volvió a hablar, en su mirada había un brillo travieso y aventurero.— ¡Vayamos a Londres!

— Yo no puedo ir, tengo una tripulación a la que dirigir.— inquirió el pirata creyéndose importante, a lo que Campanilla le lanzó una mirada furtiva.— Vale, no me fio de la magia.—Campanilla se puso de brazos cruzados y ladeó el rostro, esperando otra respuesta.— Está bien… Me dan miedo las alturas.— dijo finalmente Garfio con tono avergonzado, causando una sonrisa en el rostro del hada.

Peter Pan y Campanilla se dispusieron a emprender el vuelo hacia Londres. Unos instantes después se encontraban delante de la ventana que la jefa india había descrito. Allí estaba su sombra, sentada con la espalda apoyada en la pared y con la joya entre sus manos, observando a los tres niños que dormían plácidamente en sus camas. Peter, ante el ladrido de un perro, cruzó el umbral de la ventana adentrándose a la habitación. El chico observó a la niña que dormía en la cama más cercana a la sombra, lo que no sabía era que este sería el comienzo de una nueva y apasionante aventura.

El joven se sentó al lado de su sombra y le preguntó curioso el porqué había robado la joya, a lo que ella le respondió que estaba cansada de la misma monotonía de siempre, que necesitaba vivir alguna aventura nueva, algo diferente y…¿qué mejor que llevarme a mí con ellos? Aquí todos me tienen en cuenta, pero en Nunca Jamás soy una novedad, y la sombra conoce al chico, sabía que haría lo que fuese para saber el porqué de mi presencia en esa preciosa y mágica isla.

La sombra, al ver como Peter se disponía a coger la joya, empezó a revolotear por toda la habitación a modo de juego consiguiendo despertar a la chica que dormía. Así fue como Peter conoció a Wendy.

Y esta fue la historia de mi corta, pero agradable – o al menos para mí -, estancia en el país dónde los sueños se hacen realidad, dónde siempre hay tiempo para una gran aventura y dónde aprendes a volver a ser un niño, si no pregúntaselo a mi amiga Wendy, que después de pasar por Nunca Jamás descubrió que no había prisa por crecer. Ahora Wendy, cada noche, deja su ventana abierta, esperando que algún día vuelva Peter en busca de su sombra y la lleve hacia la segunda estrella a la derecha y todo recto hasta el amanecer.

 

Ío Viera Herrera y Desirée Serrano Santana.

IES La Isleta.

Tu inesperada muerte

Todavía no puedo hacerme a la idea de ver tu cuerpo tirado en aquella esquina de la habitación, era una noche oscura como otra cualquiera, entonces decidí ir a buscar un poco de comida aquel restaurante que tanto te gustaba para pasar contigo una maravillosa noche, solo fue media hora y cuando regresé te vi allí tendida en el suelo, me acerqué rápidamente para ver si estabas bien pero no. Alguien en un instante había acabado con tu vida, no sabía que hacer, estaba nervioso, pero decidí llamar a la policía, los cuales llegaron en menos de diez minutos.Observaron la situación así tomando todas las pruebas necesarias para ver la causa de tu muerte, todo era un misterio, no sabían quien podría aver acabado con la vida de mi maravillosa esposa a la que tanto amaba, ni el porque no lo habían echo. Al principio los detectives creyeron que había sido yo el causable de tu muerte, pero con el transcurro de dos semanas se dieron cuenta de que yo no había sido. Pasaban los meses y me daba cuenta de que la mejor manera para descubrir a tu asesino era averiguándolo yo, ya que la policía no tenia ni una sola pista.Subí hasta tu cuarto, mire en tu teléfono llamadas, mensajes, en tu agenda, pero no había nada, hable con tus amigas pero tampoco dio resultado alguno.Una mañana estaba paseando por el jardín, cuando vi algo brillante que asomaba por detrás de la cochera, fui a ver, era un cuchillo de grandes dimensiones manchado completamente de sangre y en el cual se podían aprecia unas huellas, entonces decidí cogerlo con un trapo para que mis huellas no acabaran marcadas y lo llevé ante la policía. Después de unos días me sonó el teléfono, eran ellos ya tenían las huellas del presunto culpable. Fui a la comisaria donde supe por fin el verdadero asesino. Era una chica guapísima y delgada, mi secretaria. No me podía creer por que lo había hecho, entonces la interrogaron y ella dijo que era porque sentía celos de ti ya que pensaba que si lograba quitarte de en medio seria todo suyo. Pero se equivocó porque en ese mismo momento sentí mucha rabia, ¿cómo alguien podría hacer tan cosa semejante solo por amor? No lo se pero lo único que se es que tu eres la única persona de mi vida que aunque no estés sabre que siempre estarás en mi corazón ya que este sera tuyo para siempre.

NO SEAS COMO YO

Hijo mío, si estás leyendo esta carta, será, posiblemente, debido a que estoy muerto, lo que significa que no he conseguido llevar a cabo el último trabajo que era necesario para terminar nuestra misión, en la cual llevamos involucrados ocho semanas, y aprovecho ahora, que estás durmiendo, para escribirte.
Si alguna vez pensaste que yo quería más a tu difunto hermano Jimmy, que en paz descanse, no estabas en lo cierto, yo os quería a los dos por igual, pero si es verdad que a lo mejor, tal vez no os trataba por igual, yo no era consciente, tal vez porque eras el mayor, puede que esperara más de ti, o inconscientemente, porque en el fondo; sabía que eras como yo, y no quería que fueras como yo, no quería pensar en qué pasaría si llegabas al punto crítico al que hemos llegado por mi culpa.
No sé cómo hemos llegado a esta situación, echando la vista atrás, veo lo rápido que ha ido todo, estar en deuda con el capo más poderoso del mundo, Al-capone; por darnos un hogar. Empecé a realizar trabajos sucios, interrogatorios mediante torturas, tiroteos, luego llegó aquel momento, el asesinato de tu madre y tu hermano. No fue culpa tuya haber presenciado aquella escena, pero ese sucio traidor los asesinó por miedo a que dijeras algo, y fueron a por nosotros, no podría haberlo hecho sólo, tú estabas conmigo, eras mi responsabilidad, y te lo agradezco.
Te escribo ésto para decirte que no sigas el camino que yo elegí seguir, te lo aseguro, no fue el correcto, he hecho cosas inhumanas, he matado a muchos, varios de ellos inocentes, he matado a tantos que ya perdí la cuenta hace mucho tiempo, he arriesgado mi vida varias veces, y la de mi familia, y lo acabó pagando tu madre y tu hermano, que vivieron una mentira pensando que era vendedor. Has sufrido mucho por mi culpa, y me corroe por dentro no poder expresarlo con palabras y no poder tampoco demostrártelo por ningún otro medio existente, pero lo peor es tener que limitarme a decirte: “lo siento”.
Soy un monstruo, es en lo que me he convertido, un monstruo que no merece perdón de Dios, ni de nadie, ni siquiera el tuyo, soy incapaz de contar cuantos pecados he cometido a lo largo de mi vida, en todo lo que te estoy diciendo solo hay segura una cosa, que yo no veré el cielo, no podré volver a ver los rostros de nuestros seres queridos, por eso te digo, tu todavía estas a tiempo de salvar tu alma, puedes ver el cielo, nunca cojas un arma, nunca puede deparar nada bueno, por algo las carga el diablo.
Creo que he dicho todo lo que tenía que decirte, espero que no tengas que leer esto, porque significaría que podríamos seguir juntos y seguir con una vida mejor, bueno, creo que ahora debo despedirme, no se me dan bién las despedidas, solo te diré esto, cuídate, haz lo que creas correcto, se fuerte; aunque ya lo eres, y mucho, te quiero mucho hijo, no lo olvides nunca.
Adiós.

Demasiado fantástico para ser real…

Silencio y más silencio. No recuerdo nada más mientras caía de forma lenta, casi flotando, a la nada. Ni siquiera tenía voz para gritar y si lo hubiera hecho estaba segura que nadie me escucharía. Al poco noté que mi cuerpo se posaba en algo pero no me decidía a abrir los ojos. ¿Dónde estaría? Aspiré poco a poco por la nariz, captando un relajante olor a humedad mezclada con hierba fresca. Con los ojos cerrados me permití el lujo de agudizar mi oído y escuchar el no muy lejano sonido del agua caer en una cascada, seguramente.

Pasado un rato la curiosidad me venció y por fin me encontré con bastante valor como para abrir los ojos. Al principio la luz del sol me cegó, obligándome a entrecerrar los ojos y volverlos ha abrir lentamente. Cuando me acostumbré a aquella luz pude vislumbrar la mediana extensión de prado verde con algunas salpicaduras de flores silvestres de variados colores que se extendía a mi alrededor. Sonreí levemente observando todo el lugar con detalle, pero sin darme cuenta de una presencia escondida entre los árboles. Miré al celeste cielo, manchado con algunas esponjosas y blancas nubes. ¿De dónde había caído? Llené mis pulmones de aquel aire puro, sin matices de contaminación alguna, mientras me levantaba. Tenía un poco de sed, así que seguí el sonido del chapotear del agua. Pasé entre unos cuantos árboles y, tras unos matorrales, encontré una alta y hermosa cascada. Al acercarme pude observar que el agua era totalmente cristalina y limpia. Cogí un poco entre mis manos y bebí un poco, repitiendo el proceso varias veces.

En una de estas veces, escuché el romper de una rama a mi espalda. -¡Eh!¿Hay alguien ahí?- dije hacia el sonido. Pude ver entre la maleza un par de ojos observarme. Un escalofrío producido por el miedo recorrió mi espalda, pero no era hora de tener miedo. Al poco rato salió de entre los árboles una chica más o menos de mi edad con rasgos finos y la piel tan blanca como la porcelana. Sus ojos eran grandes y verdes como esmeraldas y su pelo era largo y rubio, tan radiante como el sol. -¿Quién eres? ¿Sabes donde estoy?- pregunté. Ella sonrió y me contestó con voz dulce y cantarina. -Soy Lúthiena.- me dijo y sonreí. -Yo me llamo Iralia, pero me suelen llamar Iris.- le contesté y ella continuó. -Iris, bienvenida al Bosque de Elwynn, en Sommeils Dream.- Su respuesta me dejó un poco confusa. ¿Bosque de Elwyn? ¿Sommeils Dream? ¿Dónde está eso? -Tranquila, te explicaré todo. Te vi caer lentamente del cielo y me sorprendió que no fueras como nadie que conozca, o como yo misma.- me tranquilizó. -¿Cómo tú? ¿Qué…qué eres?- le pregunté, con algo de miedo. -Soy una elfa.- dijo como si fuera lo más normal del mundo mientras se colocaba un mechón de pelo detrás de la oreja, descubriéndola y dejándome ver que era larga y puntiaguda. Me quedé sin habla y mil preguntas me asaltaron. -Sé que esto para ti será extraño, pero deja las preguntas para luego. Mejor hablamos por el camino a la ciudad. No quiero preocupar a mis padres.- comentó mientras se daba la vuelta y extrañamente la seguí. Me daba mucha confianza y seguramente encontraría respuestas a mis preguntas. Por el camino hablé mucho con ella. Me caía sorprendentemente bien y ya ignoraba lo que fuera o lo que no, ahora era una amiga. Sentí que la conocía de siempre. Me habló de aquel lugar, de su raza, de los alrededores…¡quería saber todo! -¡Qué curiosa eres!- exclamó riendo y yo reí con ella.

Al fin llegamos a la ciudad y me acogió en su casa por los días que pasé allí. Todos los días salíamos a un lado o a otro. Me divertí mucho. Allí no solo había elfos, sino también duendes, gnomos, hadas, sirenas, dragones, pegasos, unicornios, brujas, magos… Bueno, todo ser “irreal” que tu mente pudiera imaginar. Un día las hadas nos dejaron un poco de su polvo para volar con ellas y sobrevolamos infinitos lugares. Otro día salimos con una sirena amiga de Lúthiena llamada Nessa que al poco tiempo se hizo también amiga. Nessa era bastante morena con algunas escamas en la piel y con un pelo largo, suave y oscuro como la caoba. Sus ojos eran brillantes como dos estrellas del cielo y de un extraño color lila amarillento. Cuando los mirabas sentías que eran infinitos, que nunca acababan. A mí me hizo una especie de marca en el tobillo con la cual podía respirar bajo el agua, igual que la que Lúthiena ya tenía. Las tres bajo el agua pasábamos entre espectaculares y extraordinarios arrecifes y veíamos grandes bancos de asombrosos peces. O corríamos por el bosque cuando Nessa hacía desaparecer su cola y la sustituía por unas largas piernas. Aquel lugar era precioso y fascinante. Ni en mis sueños podría imaginar tanta hermosura junta. La verdad es que junto a las dos había pasado grandes momentos y habíamos descubiertos fantásticos y especiales lugares. Solo a veces deseaba que mi amiga en la “vida real”, Akira, hubiera estado con nosotras. Muchas veces la echaba de menos.

Pasaron los días con rapidez, uno tras otro.

Empezaba a oscurecer y decidimos volver. Hoy, como otros días, Nessa se quedaba con nosotras a dormir. Las tres estábamos bastante cansadas ese día. Habíamos nadado y corrido mucho desde muy por la mañana, pero en el fondo no me quería dormir. Presentía que si lo hacía algo malo pasaría. Nos dimos un beso de buenas noches y las abracé a las dos con fuerza, a lo que ellas se sorprendieron un poco. -¿Qué pasa…?- me preguntó Lúthiena cuando nos separamos. -Siento que esta será la última vez que os pueda abrazar…- susurré y ellas me abrazaron también. Me acosté y enseguida el sueño me llevó con él.

-Iris…Iris…- escuché una voz muy familiar llamarme y unas manos me movían de un lado a otro. -¡Iris!- la voz gritó y de golpe noté un fuerte bofetón en mi mejilla, lo que hizo que abriera los ojos y me levantara con fuerza con la mala suerte de que mi cabeza chocó con la pared a mi espalda. Espera…¿una pared? -¡Ay!- me quejé mirando a Akira riendo, mientras yo me frotaba la mejilla y la cabeza con una mueca de dolor en la cara. -¡Akira!¡Bruta!- maldecí. Entonces abrí un poco más mis ojos y me abalancé hacia ella, abrazándola. -Pero…¿qué haces?- me preguntó, muy extrañada. -¡Te he echado de menos!- le dije, soltándola. -Sé que me quieres mucho y eso…- dijo a broma. -…pero solo a pasado como mucho media hora, lo que has estado dormida.- me dijo y le fui a contestar, pero me interrumpieron. -¡Señorita Iralia!- alcé mi cabeza a la voz y me encontré con la cara, muy enfadada, de la señorita Roter. -Al fin ha despertado. ¡Ya creía que había caído en coma!- exclamó mientras me sentaba y escuchaba risas por toda la clase. Pero, que…¿estoy en clase? ¿Qué ha pasado? ¿Y Sommeils Dream? ¿Y el Bosque de Elwynn? ¿Y Lúthiena y Nessa? ¿¡Todo a sido un sueño!? Un fantástico, asombroso y demasiado real sueño… Suspiré tristemente y posé mi frente en la mesa. -La próxima vez que quiera dormir quédese en la cama.- dijo la profesora. Pues estaba tranquilamente en una y me desperté aquí… pensé con ironía. La señorita Roter se dio la vuelta, hablando. -Bueno, tras esta interrupción…- me miró de reojo. -…prosigamos con la clase. ¿Por donde íbamos? ¡Ah, si! Mitos y leyendas…- le escuché decir. Ya entendía de donde había sacado tanta fantasía en un sueño. Pero, ¿en serio que solo era un sueño? Había sido tan real…

Sonó el timbre y salí con Akira, aún curiosa por saber qué me había pasado antes. Reí con ella por su insistencia y por una broma que hizo y, en ese instante de risa, las vi entre el barullo de la gente. ¿Esas no eran Lúthiena y Nessa? ¡Sí, eran ellas! Eran inconfundibles. Pero…como… Me miraron y sonrieron y yo a ellas también, moviendo ligeramente mi mano. -¿Las conoces?- me preguntó Akira. -Tal vez… de un sueño…- susurré mientras ella me miraba, confundida. -¡Entre la confusión de antes y tus respuestas estás hoy…!- dijo, medio riendo. Sacudí un poco mi cabeza. -Anda, curiosa, volvamos a nuestras casas.- la arrastré y ella me adelantó, lo que me dejó mirar una última vez hacia Lúthiena y Nessa, que todavía me miraban, y moví mis labios hacia ellas, diciendo en un leve e inaudible susurro:  Os quiero. Nunca os olvidaré.

Ellas me entendieron y me dijeron también algo:

Nos veremos en tus sueños…

 

Noelia Santana (IES La Isleta)

 Scroll to top