El robo

Notaba como un enjambre de avispas me picaba por todo el cuerpo. Intentaba espantarlas,
pero se burlaban de mi. Eché a correr y empecé a caer, caer, caer… El viento me helaba las manos y las piernas, hasta que caí a la lava y me empecé a quemar.
Me desperté de golpe, sudando. Solté un gemido. “Mierda”. Solo me faltaba esto. Un
catarro. Cojonudo. Me sorbí los mocos, me levanté, me soné y fui al ordenador. Volví a mirar la página que tanto me atormentaba:

“La adolescente María Domínguez Sánchez ha sido detenida por el presunto robo de varios
objetos de valor pertenecientes a su tío, don Marcos Rodríguez Sánchez. El robo fue cometido durante la mudanza del señor Rodríguez, recientemente trasladado a las afueras por motivos de salud. “El pobre hombre se enferma a cada rato,” relata Juan Pacheco Aviedo, novio de la detenida “siempre estaba sonándose y tosiendo.” Cuando los hombres de la agencia de mudanzas abrieron el camión y sacaron los objetos embalados se percataron de que una de las cajas estaba abierta. En esa caja se encontraban: un candelabro, un par de guantes de boxeo firmados por Sylvester Stallone y un jarrón de la dinastía Ming. Todos esos objetos poseían un gran valor económico, y fueron obtenidos por el señor Rodríguez tras varios años participando en subastas benéficas y otras. El último personaje que se acercó al camión ( y por tanto a la caja) fue la señorita Domínguez, la tarde anterior a la partida. La policía la mantiene bajo arresto por considerarla sospechosa. “Tiene que ser un error,” comenta el señor Rodríguez “tengo plena confianza en mi sobrina. Estoy seguro de que ella no fue.””
Miré la pantalla del ordenador. Decidido. Llevaba varios días planeándolo. Aparté la vista
del artículo periodístico y me vestí. Investigaría por mi cuenta. Por las averiguaciones que había hecho a lo largo de las semanas anteriores, podía hacer dos cosas: Podía hablar con el novio de mi sobrina.
O ir a tener una breve charla con mi sobrina en su nuevo apartamento en el que estaba bajo arresto domiciliario.
Decidí empezar por la primera opción, ya que por el momento era lo mas sencillo. Cogí el coche conduje hasta la casa de Juan. Toque cuatro veces a la puerta. Su madre la abrió y me permitió el paso.-¿Está Juan en casa?
-Sí. Espere que le aviso.
-Gracias.
Unos instantes después Juan bajo por las escaleras,
-Buenos días Don Rodríguez.¿Qué tal está?
-Bien gracias por preguntar, querría hacerte un par de preguntas.
-Ok ningún problema.
Los dos tomamos asiento y empece con las preguntas:
-¿ Tú crees en verdad que tu novia, osease mi sobrina, me ha robado?
-No creo, además, ella estaba con usted colocando los muebles cuando se dio la alarma.
– Vale, ¿sabes de alguien que pudiera haber cometido el robo?
-Lo siento pero no tengo ni idea.
-¿Podrías decirme que hiciste la noche anterior al suceso?
-Estuve un rato con su sobrina y después me fui con mis colegas.
Seguí haciendo preguntas durante unos veinte minutos más.
-Bueno, eso era todo, gracias por tu colaboración Juan.
-De nada, y suerte con su investigación Don Rodríguez.
-Gracias, hasta luego.
-Adiós cuídese.

Como no me había servido de mucho la entrevista a Juan pensé Que era preciso pasar al plan
B. Tendría que hacerle un par de preguntas a María, a ver si me podía aportar algo que demostrara que era inocente.
Fui a el apartamento, pidiendo permiso a la policía antes por supuesto.
-Buenos días cielo
-Hola tío Marcos.
-Veras, quiero demostrar que tu no eres la culpable del robo, y quiero hacerte unas cuantas preguntas.
-Vale, gracias.
-¿Sospechas de alguien?
-No tengo a nadie en mente.
-¿Qué hiciste la noche anterior?
-Tú lo sabes fui a tu nueva casa.
-Me gustaría que me lo contaras con el máximo detalle posible por favor, ¿Viste algo sospechoso?
-Ahora que lo mencionas, creo que si, cuando pasaba por la ermita del pueblo, vi a una grupo de
chicos merodeando.
-Un momento,¿no estuviste antes con tu novio?
-¿Con Juan? No. Él estaba haciendo un trabajo de sociales para clase.
-Eso es todo lo que quería saber, gracias.
-Que vas a hacer tío.
-Nada en especial, tu espera, pronto saldrás de aquí. Adiós.
-Chao.

Salí del apartamento y me metí en el coche. “Así que Juan mintió”. Luego iría a hablar con él, pero ahora tenía otra cosa que hacer: en ambos relatos se mencionaba una mezquita. Yo la conocía, a veces pasaba enfrente cuando iba al campo.
Por fin llegué. Me bajé del coche y entré. Estaba en ruinas, con el tejado semiderrumbado y las ventanas tapadas por unas tablas clavadas de forma apresurada. Por dentro estaba llena de grafitis y latas de cerveza. “El lugar idóneo para una reunión de adolescentes”. Miré por todas partes, intentando ver algo fuera de lugar. Nada. Todo parecía jodidamente igual. Cogí una lata y, frustrado, la tiré contra una pared. “Espera, ¿qué?”. Había sonado a hueco. Me acerqué a la pared y le di un puñetazo. Hueco. Intenté mover el bloque de granito más cercano. Se movía, en poco tiempo lo había sacado de su sitio. Metí la cabeza por el agujero, descubriendo una habitación en penumbra. Encendí mi mechero (si el médico se entera de que fumo, me mata) y alumbré el cuarto. Dentro estaban un candelabro, unos guantes de boxeo con algo garabateado y un jarrón con dibujos de flores y dragones. Sonreí. No me di cuenta, pero estaba llorando. Mi sobrina era inocente. El culpable era… Noté un horrible dolor en mi hombro y un estridente sonido en mis oídos. Me volví. Mi hombro sangraba, estaba medio sordo y Juan me miraba con un revólver. Sonreía.
-Adiós, viejo.

El siguiente disparo le acertó en el corazón.

Olmo Nauzet García González
Andrés Crespí Domínguez
Lucía González Dénez

2 Responses to El robo
  1. Julio

    Un trabajo precioso. No porque lo diga yo, sino por dos razones: una, porque está muy bien estructurada la historia. Dos, por el uso del lenguaje, incluso del lenguaje malsonante, porque vuelto a leer no es tan chocante. Me gustan mucho las descripciones: ayudan a contar la historia. El graffiti, las latas, el candelabro, los guantes de boxeo. Un trabajo estupendo, la verdad que sí. Es un poco largo y todavía me faltan alumnos que añadir, y textos, y elegir es complicado, pero voy a ver si hay hueco para este. En todo caso, un estupendo relato. En esta clase escriben todos bien o qué -que no es porque yo lo diga, que cualquier profesor, aparte de mejorar en ortografía, puntuación, etc., que eso es normal y todos tenemos que hacerlo- pensaría igual. Yes Grin

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