Daily Archives: 29 abril, 2014

Pintaste mi mundo

Miré a mi alrededor y me gustó la casa que ese simpático niño me había construido y los colores que había escogido para el techo, un rojo vivo y para la puerta, un verde esmeralda.

Me sentía muy feliz, ya que, ese niño me había dibujado una sonrisa tan bonita en la cara. Me había hecho con el pelo rubio rizado, muchos tirabuzones amarillos descendían a los lados de mi redonda cabeza, los ojos eran más bien dos puntitos de color azul y el vestidito rojo me sentaba muy bien. Aunque no tenia dedos me gustaba el aspecto que me había dado y le cogí un gran cariño a ese jovencito.

A continuación hizo un árbol a la derecha de la casa, era más o menos de mi tamaño. Vi como trazaba las líneas que formarían sus ramas y las cubrió de verde para convertirlo en hojas.Me sorprendí al darme cuenta de que era un manzano al poner circulitos rojos en la copa. ¡Que bien estaba quedando mi nuevo mundo¡

Luego trazó unas montañas en el fondo y un río que descendía desde las montañas hasta el lado izquierdo de la casita. Le colocó un viejo puente de piedra y sobre él un gato, pero no le gusto y lo borro, en su lugar hizo un perro, ¡Que alegría! A mí también me gustan más los perros que los gatos.

Concluyó el dibujo con un radiante sol,  ahora solo faltaba colorear. Todo el cielo era de un azul celeste, el pico de las montañas estaban cubiertas de nieve y todo el suelo verde aunque en algunos sitios aparecían puntitos de varios colores a modo de flores. El río era un poco más oscuro que el cielo y el perrito era marrón con una manchita blanca en la cola. ¡Qué bonito había quedado! Me encantaba mi nueva vida. Se lo agradeceré para siempre. Sin embargo llego la hora de la merienda y el zumo de manzana del rapazuelo se precipitó accidentalmente sobre mi mundo y este se difuminó.

ELENA MÉNDEZ VIDAL

Encuentro

Hola, no me conoce pero yo no puedo sacarte de mi mente. Llevo días observándote en silencio desde el otro extremo de la guagua y es que desde la primera vez que coincidimos, tus ojos me hechizaron, nunca había visto unos ojos tan negros sobre una piel tan blanca. Lo primero que me cautivo fueron tus ojos pero al acercarte con un paso tan decidido con tus piernas tan largas piernas al descubierto y tu corta melena pelirroja, pude observar que tu delicada y pálida piel estaba recubierta de pequeñas pequitas que se duplicaban alrededor de tu perfilada nariz.

Ese día empecé a soñar contigo, cuando bajaste de la guagua me sentí vacía, tenía la tentación de perseguirte, necesitaba conocerte, saber como era tu voz, tu nombre, tu sonrisa. Pero me quedé paralizada, temía por como reaccionarías. La impotencia de saber que te ibas y posiblemente no te volvería a ver me comprimía el pecho.

Pero cuando te volví a ver, mi alegría fue inmensa. Llevabas un vestido verde muy veraniego y llevabas unos pequeños auriculares en tus orejas. No te quité el ojo de encima, no quería perderme ni un solo gesto tuyo.

Estabas sentada en el mismo asiento de la última vez, subiste a la guagua a la misma hora que la última vez, por lo que intuí que si volvíamos a vernos sería en las mismas circunstancias. Desde ese día cojo siempre la misma guagua a la misma hora justo detrás de tu asiento habitual.

Día tras día me enamoré de ti, pude oler tu fragancia de coco, oír tu dulce y tímida voz, alguna vez cantando bajito,ver tu sonrisa e intentar conocerte en secreto.

Después de tanto tiempo me atrevo a escribir pidiéndote una oportunidad, sé que es algo extraño pero te puedo prometer que te amo e intentaría hacerte la segunda persona más feliz del mundo, porque simplemente con tu presencia yo soy la más feliz.

Bueno guapa, estaré esperando a las 5 en la biblioteca pública de la ciudad donde coges la guagua cada día. Si no te presentas, entenderé que es porque no te gustan las mujeres, asi que desapareceré. No te preocupes por mí.

Por favor, déjame hacerte feliz.

Un saludo de tu admiradora.

ELENA MÉNDEZ VIDAL

 

Bombero

Me encontraba en medio de un infierno. Entre las llamas, el edificio empezaba a derrumbarse y en el aire flotaban las cenizas lo que dificultaba mi respiración. Busque una vía de escape,pude encontrar una ventana pero el humo y la falta de oxígeno me nublaban la vista y no pude evitar caer al suelo a poca distancia de aquella ventana.

Lo último que vi antes de perder el conocimiento, no sé muy bien que era. Tenía forma cilíndrica, peluda, de color blanco con alguna mancha negra, fuera lo que fuera se rodeo a mi cintura como una serpiente y me sacó de allí.

Abrí mis ojos y lo primero que ví fue a mi salvador. Nunca me lo hubiera imaginado así. El primer ser en el que pienso al verlo es un elefante,pero su cuerpo estaba cubierto de pelo blanco con motitas negras irregularmente repartidas, sus orejas son como las de un perro, caídas pero de grandes dimensiones. En medio de su enorme cara se alargaba su trompa con la que me sacó de ese incendio. Su cuerpo y altura eran propias de un elefante, sin embargo, su cola era de perro y al verme consciente otra vez comenzó a agitarla con energía .

No sé que era ese animal pero yo lo recordaré como mi héroe.

ELENA MÉNDEZ VIDAL

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