Encuentro

Hola, no me conoce pero yo no puedo sacarte de mi mente. Llevo días observándote en silencio desde el otro extremo de la guagua y es que desde la primera vez que coincidimos, tus ojos me hechizaron, nunca había visto unos ojos tan negros sobre una piel tan blanca. Lo primero que me cautivo fueron tus ojos pero al acercarte con un paso tan decidido con tus piernas tan largas piernas al descubierto y tu corta melena pelirroja, pude observar que tu delicada y pálida piel estaba recubierta de pequeñas pequitas que se duplicaban alrededor de tu perfilada nariz.

Ese día empecé a soñar contigo, cuando bajaste de la guagua me sentí vacía, tenía la tentación de perseguirte, necesitaba conocerte, saber como era tu voz, tu nombre, tu sonrisa. Pero me quedé paralizada, temía por como reaccionarías. La impotencia de saber que te ibas y posiblemente no te volvería a ver me comprimía el pecho.

Pero cuando te volví a ver, mi alegría fue inmensa. Llevabas un vestido verde muy veraniego y llevabas unos pequeños auriculares en tus orejas. No te quité el ojo de encima, no quería perderme ni un solo gesto tuyo.

Estabas sentada en el mismo asiento de la última vez, subiste a la guagua a la misma hora que la última vez, por lo que intuí que si volvíamos a vernos sería en las mismas circunstancias. Desde ese día cojo siempre la misma guagua a la misma hora justo detrás de tu asiento habitual.

Día tras día me enamoré de ti, pude oler tu fragancia de coco, oír tu dulce y tímida voz, alguna vez cantando bajito,ver tu sonrisa e intentar conocerte en secreto.

Después de tanto tiempo me atrevo a escribir pidiéndote una oportunidad, sé que es algo extraño pero te puedo prometer que te amo e intentaría hacerte la segunda persona más feliz del mundo, porque simplemente con tu presencia yo soy la más feliz.

Bueno guapa, estaré esperando a las 5 en la biblioteca pública de la ciudad donde coges la guagua cada día. Si no te presentas, entenderé que es porque no te gustan las mujeres, asi que desapareceré. No te preocupes por mí.

Por favor, déjame hacerte feliz.

Un saludo de tu admiradora.

ELENA MÉNDEZ VIDAL

 

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