Monthly Archives: febrero 2016

Las personas al igual que las ideas, necesitan libertad

Hace apenas un año, un hombre suspiraba….., pequeños susurros al aire contaminado.

Corazón, el órgano sinfónico, recubierto de nubes de color verde y azul, sumido en un auge de desamparo a los días y meses de los infinitos años.

Mientras, sobre una colina descansa, a lomos de un manto de hierba, una caja de cartón, y cuya melodía contempla las constelaciones de sus ojos.

Juicio optimista

Me da igual que no tenga salida, es mi futuro. Si voy a tener que hacer exactamente lo mismo durante toda mi vida por lo menos que me guste y me haga feliz. Y si como dices no hay salida, me esforzaré por ser lo mejor en mi materia, así, desde el momento en el que haya una plaza no sólo obtenga un trabajo que pueda mantenerme haciendo lo que me gusta sino que consiga un gran conocimiento y experiencia en mi pasión. No quiero dinero, no quiero tampoco verme estancada, quiero que las emociones fluyan por mis venas.  Tan sólo ser feliz y vivir para contarlo. ¿Es tanto pedir? Vida sólo hay una y es por ello que quiero aprovecharla al máximo. ¿Si no de qué vale estar vivo? ¿Nunca has escuchado la frase vive cada día como si fuera el último? Pues esto que te vengo a contar viene siendo un poco parecido.

Sólo quiero que sepas que debes tomar las riendas de tu vida, y decidir aquello que te haga feliz. En lo único que merece la pena ser rico es en amor y experiencias.

 

Aún me acuerdo

Las luces se apagaron. Aquella oscuridad eterna me dejó ciego ante mis pecados y miedos, y que ahora, tiempos de penuria veo discurrir por mi ventana, como un río en sus épocas del monzón.

Paseando por aquella oscura calle, pensando en cómo sería el paso del siguiente, me fijé que en el horizonte se alzaba una luz, una luz sujeta por la mano de un ser, de un ser no perteneciente a este mundo.

-¿Un espectro?- pensé-

Sometido a aquella luz estaba, ¿quién era?, preguntaba, pero no conseguía reconciliar la respuesta. Pronto la criatura expiró una fina voz, mis pensamientos se borraron y entraron en mi mente  recuerdos de una época, de la cual, yo había bebido para olvidar.

Y ahí estaba, inmóvil, solitaria, fría…me pedía a gritos que la reclamara, que por última vez, pudiéramos estar juntos para siempre.

No estaba confuso, no estaba temeroso de lo que me aguardaba, pues ya sabía que mi mundo giraba en torno a ella, y tenía la oportunidad de que girara de nuevo.

Corrí hacia ella, con el brazo alargado con la esperanza de tocar un mechón sus finos cabellos o alguna tira de su delicada vestimenta, dejado detrás de mí, lágrimas negras que por unos instantes se mantenían en el aire, y segundos después, en el desierto de piedra se esparcían y desaparecían, como un recuerdo. Seguía corriendo, pero mis plegarias se convirtieron en mis pesadillas, aquella luz que era mi salvación, parecía alejarse más y más de mí.

 

estado permanente

Es difícil explicar con una sola frase como me siento.

Un “estoy bien” no es adecuado y un “estoy mal” no está a la altura. No me malinterpretes, no pretendo ser filósofa ni decir yo solo siento no sentir nada, porque suena hasta cómico. Es gracioso lo triste de la situación y absurdo a la vez, pero claro, siempre mirando el lado positivo. Por eso, aunque todo acabe, he de admitir que puedes utilizarme de ejemplo. Como un mal ejemplo, quiero decir. Porque, amigo mío, la mala suerte me persigue y ya no me abandona. ¿Qué esta bien? ¿Qué esta mal? ¿A quién le importa en realidad? Hay personas que no tienen idea del poder que pueden tener las palabras pero estoy completamente segura de que tú, tan astuto como eras, siempre encontraras esa manera de calarme en lo mas hondo. Porque solo tú puedes hacerme daño, porque solo tú sabes como.

Doges y gatos… ¿es posible? (Parte 1)

Frío, mucho frío. Dios, probablemente el segundo invierno mas helado que había vivido. Pero, ¿por qué no sentía ese frío? Lo sabia perfectamente pero, preferí hacerme la loca y negarmelo…
Le conocía de antes y no había sentido tanta calidez… ¿qué había cambiado? ¿Por qué ahora sentía su calor? Eso si que no lo sabía… pero era feliz en esa ignorancia, tampoco tenía mucha relevancia, porque lo importante era lo que estaba sintiendo, ese calor que había olvidado que existía en las personas.
Sintiendo aquel frío del lugar me acerqué, tímida, temerosa al rechazo. Lentamente fui recostando mi cabeza en su hombro y pareció que lo aceptó, incluso cuidaba de que el viento no me congelara. Después de esa tarde llena de un agridulce sabor, entre a dulce amor y amargo rechazo inconsciente volví a casa confusa, pensando qué me había hecho sentirme así. Después de tanto frío, algo empezó a descongelar por dentro el hielo que había estado empeorando mis heridas.

Recapacité y llegué a la conclusión que negarlo no me serviría de nada, mi corazón había empezado a latir por el. Pedí consejo urgente, estaba aterrada, no sabia como actuar, si hablar le molestaría.

”Soy una acosadora”     ”Oh dios, creerá que estoy loca”     ”No me quiere, eso seguro…”

Días intensos llenos de emociones confusas y de presiones de compañeros que me confundieron aun más…
”Vamos, que vas a perder, díselo…” Read More…

Evie Frye

Acababa de despertar de mi sueño, pero su imagen no se iba y no quería que se fuera.

Sólo tengo en mi cuarto una pluma, una vieja y dañada libreta, cuyas páginas parecían ser víctimas de un naufragio, llenas y llenas de lágrimas que hacían correr la tinta, después, una triste ventana que reflejaba los pedestales de “Whitechapel”, tristes y altos, de piedra ya dañada y de olvidado color, y que ahora solo servía de retrete para aves de polvorientas plumas y  carentes de vida, que en mi mente volaban y picoteaban mi cerebro como una manzana caída y podrida en el suelo.

Sólo tengo algo que haga alimentar mi estómago, y permita a lo que queda del viejo Jack recuperar la diferencia entre la realidad y ella.

Por ello, sigo escribiendo, todos los días una página si me siento sin aire, o trece si me siento sin vida,

-¿Qué escribo?, me pregunto, que diréis-

-Sólo recuerdos de un ser que vagaba por aquellas noches,  y que por los días transmitía belleza agridulce al viejo Londres.

Por las noches, arropaba a la luna y creaba las estrellas, que juntas formaban las constelaciones de sus ojos verdes oscuro.

-¿Quién era?, decís-

Algo que no se podía separar ni extirpar del mundo, ni tampoco de mi vida.

Tengo miedo, miedo de olvidarme de ella, antes tenía miedo de que se me olvidara una frase para mis libros, llenos de mentiras e ilustraciones de drama y clarividencia.

Pero la última vez que hablamos, la vez que la perdí, analicé cada detalle de su rostro color pálido con toques rojizos en las mejillas, acompañado de empáticas pecas que me dibujaban una sonrisa en un día de oscuridad y desazón.

Cada minuto era una milésima de segundo al lado de ella, esa era mi maldición, y ahora me arrepiento de no haber tirado el reloj de bolsillo al lago por el que tantas veces habíamos paseado, y reído al son de aquellos que ya habían perdido sus sentimientos.

Ella era, era…..no existe palabra, frase o incluso novela existente en las lenguas, ya sea el edén o la tierra para relatar a la belleza metamorfoseada en una mirada.

Tengo un retrato de esa criatura de los cielos a ras del suelo, protegiendo la puerta de salida, recordándome que no puedo tocar la escalera que lleva al cielo, que tras esa puerta se hallaba.

Era una fuga de gas a punto de estallar por una chispa de fuego, y recorría los cielos creando la ilusión de ser una estrella fugaz, con una sonrisa en el rostro. Yo en los tejados, sentado admirando aquel magnífico haz de luces espectrales y angelicales. Todavía recuerdo la primera vez que me dijo Te quiero, y atado a aquel recuerdo también estaba la última vez que me lo dijo, algo que nadie me había dicho, ni hecho.

Mentiras, lágrimas y dolor.

Angustia y soledad. Hace años la soledad era parte de mi, se había convertido en mi única emoción, en mi única amiga. Día tras día ella consumía todo mi ser, todas mis ilusiones, todas mis esperanzas, no aguantaba más, necesitaba sentir el calor de un amor, la felicidad de una amistad, la paz de una vida tranquila…

Cuando ya no pude más y suplique un cambio en mi vida, supliqué sentir esa felicidad, esa paz, ese calor, algo que sacara esa soledad y esa angustia de mi vida … y lo conseguí, conocí gente maravillosa que me hizo sentir lo que necesitaba sentir.
Ya no estaba presente mi angustia y no estaba sola, tenia amigos que me querían y me valoraban más que a nadie en el mundo y yo los apreciaba de la misma manera, o eso creí. Realmente había vivido un año de mentiras, engaños y traiciones, toda su amistad había sido una mentira, fruto de un dolor incomprendido que no fue aclarado.
Creí haber escapado de la soledad, creí haber eliminado mi angustia pero realmente estaban conmigo día tras día. Ahora entiendo por que me sentía mal a veces y por que tenía pequeñas depresiones sin sentido.

Me habían mentido, no eran realmente quienes decían ser… ¿Por qué? Yo no hice nada malo… solo quería buscar el calor, la felicidad y la paz… compartirlo con todos… ¿QUE OS HICE? DECIDME.

Angustia y soledad, dos emociones que han vuelto a mi, o mejor dicho, han dejado de esconderse para empapar mis mejillas y adueñarse de mi alma, dejando un cuerpo inerte, sin calor,

de nuevo.

Att. El dolor que vive en el interior de una pequeña alma en pena.

 

IES Isabel de España

 

Cartas muertas

Una imagen negra dice mucho de una persona, secretos, emociones….si puedes permitírtelo no eres como los demás y si lo eres, ya nada de eso importa, cuándo he pagado yo por algo.

Sin embargo, deliciosos fragmentos de olores cercanos a mí se colaron por mi irritada nariz constipada, y ya cadente de uso.

-¿Qué es eso?- exclamé

-¿De quién proviene?

Nervioso me puse a la búsqueda de tan magnífica esencia, de la cual, entre las callejuelas indagaba, en busca de respuestas, mas de esa sangre que por el aire flotaba y que si dejara de oler –decía- perecería en los tristes barrios altos.

Tan súbito y tan vivo olor escaleras abajo me condujo, cual mi sorpresa al colarse por una rota ventana.

Pasos antes de mirar quien fumigaba tan bello olor, miedo y nervios se apoderaron de mi mente, pasos de melancólico hacia atrás daba, peso sin más titubeos recuperé la distancia perdida con pasos firmes de caballero, y asomándome a la misteriosa ventana, quitando el espeso y blanquecino polvo que ciego ante mi premio me dejaba.

-¿Qué era eso?

Mis ojos me engañan, y de lágrimas se colmaron las calles, mis labios absueltos de pecado atrajeron nubes de furia, cargadas con las aguas turbias de los pantanos del cielo.

Oí un estruendoso sonido proveniente del cielo, pero los dos sabíamos que era mi corazón  destruido, y en el barro tirado, balbuceando llantos de agonía y desespero por el final de tal dolor.

Miré otra vez dentro de la ventana de los recuerdos pasados, y no estaba, mi recuerdo no era más que eso, y nada más, un recuerdo que ya no consigo cincelar con claridad. Las lágrimas tapaban mis blasfemias a Dios, y la lluvia mis deseos de tal recuerdo perdido en mi sucia y podrida mente.

Cuando escampó y las lágrimas se secaron, dando paso a un silencio demoniaco, el perfume se había ido.

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