La brecha más profunda

Frío, soledad y oscuridad. La calle era solitaria y en tinieblas, aislada de la gran ciudad. En esta noche el coche rojo, desgastado por el sol se adentra en dicha calle y aparca frente a la casa mas fría del lugar, la de él.
El frío que hacía esa noche aumentaría en su corazón cuando la pequeña supiera la verdad, cuando experimentara emociones demasiado duras para su edad.

– Vamos, toca el timbre, ¿a que esperas?

La persona que ya había pasado por estas experiencias varias veces sonrió irónicamente, sin ser consciente de que en ese momento una gran brecha se formaría en el corazón de su pequeña aprendiz.
Al ver que la pequeña no llegaba al timbre decidió tocar y ,automáticamente, la pequeña dio dos pasos hacia atrás, para poder observar si él se asomaba.
Así fue, él se asomó, la vio, y la pequeña sonrió llena de emoción.

-¡Mamá mamá, está, te lo dije, él me quiere y se va a quedar conmigo!

Media hora pasó y él no abrió. El frió empezó a apretar en la puerta de aquel edificio blanco, el edificio mas frió de la ciudad. La pequeña abrió los ojos y supo la verdad, y una brecha se abrió en su memoria, corazón y mente. Sabía que este día nunca sería olvidado y quedaría en lo mas profundo de ella para renacer 13 años después, cuando le volvió a ver, cuando él quiso volver y pedir perdón.

La pequeña que en ese entonces tenía 2 años de edad lloró una hora sin parar hasta entender que su vida no seria igual que la de otros niños.
La pequeña, que ahora tiene 17 ha perdonado a la persona que creó esa brecha y recuerda este pequeño-gran momento para olvidarlo y dejarlo ir…

…pero no lo hará nunca.

Frío, soledad y oscuridad, tres emociones que una niña de 2 años no debió sentir jamás.

 

Relato de un recuerdo que pidió Julio

 

IES Isabel de España

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