Recuerdo

¨Que suave es su pelo¨.

   ¿Quién dice algo así en esa situación…? Se moría. Mi madre lo sabía, sus hijas lo sabían e incluso, yo  lo sabía… Y la única manera que encontré de silenciar las voces que impedían la eliminación de tal información, fue diciendo algo que poco importaba, algo que, aunque fuera por unas milésimas de segundo, hiciera que las personas de esa habitación dejaran de pensar en la realidad que nos quitaba el sueño y nos aseguraba un viaje directo a las tinieblas. Segundos después de haberlo dicho, las blanca paredes que esperaban que alguien les borrara la mente, me parecieron muy interesantes….

    La suavidad de su pelo, la manera en la que el sol hacía que su pelo casi sin vida brillara haciéndome recordar días mejores y dolores de cabeza invisibles… Me impactó bastante mi respuesta aunque ese se ha convertido en mi gran escudo antibalas….

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