Ruiseñor materialista en aislamiento

Y con absoluta certeza, puedo dar fe, que creí haber visto los ojos de un hombre mirando las estrellas.

En aquella densa lejanía, su cabello al viento volaba, y sus ojos fijados al cielo no parecían despegarse. Un rostro inocente sin sonrisa, parecía habérsela borrado con una nube. Mientras por la amplia pradera, gotas de brillo escarlata funden los sueños de los dormidos. Se distingue una casa al este, con luces adormecidas, inquietas de no quitarle la corona de su reino al manto estrellado.

En aquella loma, cuyos prados asomados al este, puedo dar fe, de que vi a un hombre mirando a las estrellas

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