El fósil

Me llamo Erik y tengo 13 años. Soy un amante de la literatura y colecciono objetos curiosos. Cuando era pequeño, mi abuelo me regaló un libro sobre fósiles. Él sabía que me encantaba y enseguida quedé fascinado. Me lo leía cada noche hasta quedarme dormido. Desde entonces, mi sueño es encontrar un fósil.

En el periódico de las mañanas, hubo un título que captó mi atención. En él, se hablaba de un posible fósil en lo profundo de un bosque que estaba a solo un kilómetro de mi casa. No me lo pensé dos veces y preparé mi mochila de explorador. Media hora después, ya podía divisar el bosque. Se le veía tranquilo, pero para ser mediodía daba escalofríos. Suerte que yo tenía un mapa y recursos en mi mochila. Mi abuelo me enseñó mucho sobre la naturaleza. Pasaron horas y seguía sin pistas. Se me ocurrió que quizás lo encontraría en cuevas o sitios más escondidos. Después de buscar desesperadamente y de que se me acabase la comida, decidí volver a casa. Pero justo cuando iba a salir de la cueva, me caí. El hoyo no era muy profundo, pero era reciente ya que seguía húmedo. Pude notar un bulto con forma casi ovalada y bastante duro debajo de mí. Por suerte, tenía pilas en la linterna, así que alumbré enseguida. Era él, el fósil que llevaba buscando en mi sueño tanto tiempo. En su interior tenía calcada la forma de un caracol, demasiado grande para ser de esta época. Era aún más bonito que en el libro. Estaba tan cerca que podía tocarlo, y no dudé en hacerlo. Pero justo cuando pude notar el frío de la piedra, mi sueño se desvaneció ante mis ojos. Mi despertador había sonado.

Nayara, Ayla Esteban y Marina

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