Daily Archives: 22 abril, 2016

¿Otro día igual?

En aquel pasillo no había un silencio normal, digamos que era un silencio doble. El primero era fácil de describir era un silencio apacible y difícil de perturbar,el segundo, un silencio generado por las cosas que faltaban: niños corriendo por los pasillo, profesores riñéndolos…
Contrastaba con aquella atmósfera soporífera y calurosa, pensé yo. Seguí avanzando y un olor delicioso era transportado por una leve y refrescante brisa, llegué al lugar del que provenía: la cafetería que aunque bulliciosa la mayoría del tiempo estaba desierta. Crucé el patio donde por fin vi a alguien, una chica de pelo castaño claro acababa de cruzar la verja hacia la cancha. Fui tras ella pero al bajar las escaleras de después de la puerta un olor acre y a cerrado emanó del baño de los chicos, no le presté mucha atención aunque me tapé la nariz con el cuello de la camisa, también desde el gimnasio escuche el sonido de muchos objetos cayendo simultáneamente, aquel sonido me desconcertó y casi hace variar mi ruta pero con una fuerte decisión continué tras la chica al llegar a la cancha la vi de espaldas, de pronto se viró y con una voz masculina nada propia de ella me dijo:

Esta no es su cama, David.

Era el profesor, me había vuelto a quedar dormido

¿Esto me hace una heroína?

Desde 1º de la ESO estaba con él en la misma clase, pero nunca había notado su presencia.

Hasta que llegó 2 de la ESO, en clase estaban sentados de uno en uno. La profesora la sentó justo detrás de él y ahí, en ese momento empezó todo. Él cada vez se giraba más hacia atrás y ahí empezaron a hablar. Cada día hablaban más, a veces unían sus mesas y se sentaban juntos. El amor empezó a crecer en ella y no hubiera importado si él no hubiera tenido novia en ese momento. Ella sabía que no debía ilusionarse pero lo hizo, él, por su parte le daba ilusiones pero no para hacerle daño, daba ilusiones porque él también las tenía, pero su novia seguía allí.

Todo ese curso fue igual, tenían un feeling especial. Habían abrazos en todo momento, caricias, lágrimas, preocupaciones y hasta algún que otro beso de por medio, pero por desgracia todo acaba y ese curso se acabó y con el todo lo vivido. Ese año se pasó volando y sin duda siempre será uno de sus mejores años en el instituto.

Olvidarlo será difícil y ella lo sabe, pero gracias a esta vivencia, ella aprendió algo más. Aprendió que todo se acaba, que las cosas tienen un fin y que por mucho que quieras algo, no siempre vas a conseguirlo.

Valentina Sepúlveda

Ojos color café.

Sus ojos marrones me escrutaron de arriba a abajo y sentí como, por primera vez, un calor reconfortante recorría todo mi ser. Había sido la sola mención de mi nombre, la manera en la que sus labios se formaban al pronunciarlo, lo que me había hecho ver que, quizás, había algo valioso en mí.

Después de tanto tiempo sin sentir emoción alguna, de vivir como si estuviera en un círculo vicioso de monotonía, su sola presencia me hacía sentir fuegos artificiales en mi interior, me hacía sentir como si estuviera en casa.

Mi hogar no era un lugar, era una persona.

 

Sofía Núñez.

¿Soy un héroe?

¿Hay dragones que vencer? Si, los hay.
¿Hay algún tesoro? Si, lo hay.
¿Hay una damisela en apuros? Si, la hay.

¿Cuál es el dragón? El cáncer.
¿Cuál es el tesoro? La vida.
¿Cuál es la damisela? La persona que más quiero.

Ahora solo me pregunto: ¿Después de años de lucha, lagrimas derramadas, noches sin dormir y largas horas con la espada de Damocles sobre su cabeza; se ha cerrado el ciclo?

¿Me he convertido en un verdadero héroe?

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