El sonido de la tormenta

Durante la tormentosa noche, un crujido me sobresalto, era como un sonido de una serpiente, un «shhhhh« que te hacia estar alerta. Sin pensarlo dos veces busqué en la mesa de noche aquella pequeña linterna para alumbrar mi oscuro camino. De un brinco me levanté poniéndome sobre los hombros una ligera chaqueta y me adentré en la penumbra del pasillo. 
    
        Estaba muy oscuro, tube que estar alerta por todo lo que podía pasar. De repente, una sombra se movió rápidamente cerrando a su paso la puerta del sótano. Miedoso me aventuré a ver lo que era. Súbitamente me tropezé con algo, por el pequeño haz de luz que emanaba de mi linterna, me imagino, así que di un paso atrás y vi lo que parecía ser una trampilla, de esas que guardan algo secreto, oscuro, algo siniestro…Aunque mis años me lo impidieran por un momentos aquella oscuridad me aterró. Pero ya no tenía escapatoria, así que seguí, cortando aquella densa penumbra con la poca luz de la linterna, quería pensar que solo eran imaginaciones mías.
        
        Ahora escuchaba mas sonidos, pero no el que haría un animal o nada parecido, sino humanos, los típicos «ayuda», «estoy aquí «, «ven, corre ven»…se quedaban cortos ante aquellos desgarradores gritos que provenían de aquella trampilla. Pobre de mí, en mal día se me ocurrió entrar. La linterna ya se estaba quedando sin pilas, así que corrí buscando alguna fuente de luz, me daba igual si era la titilante luz de una vela o la fuerte llama del mechero, pero se ve que mi meta en aquel momento era muy lejana...
Daniel Arocha Cruz y David Hernández Trillo

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