Daily Archives: 16 julio, 2016

El final de las historias

Y como si fuera ayer, el sol se pone de nuevo, cuando el cielo se despide y aparece la nada, con sus brillantes pecas de color blanco como recuerdos de una lejana nube transformada en gotas llorosas de tiempo trastornado.

Ha venido poseída, la que le cierra la puerta a la luz. Ella postra su manto de escamas a la tundra tenue que es la luz de la noche, y reclama su trono de marfil tallado a la sombra de la claridad que se extiende bajo su puerta. Temerosa ella escribe estas palabras en una hoja arrancada de un libro inacabado por un desconocido sagaz traidor. Mientras, la llama de la vela prende el tiempo del pasado y consume el del presente, solo cabe esperar que termine con el del futuro próximo.

Este es el relato de quien denegó su poder a la sombra en su dominio, y a la luz en su auxilio.

Cuando el monzón había acabado y yo corría feliz como verde era la hierba, al atardecer le acompañaba yo con una sonrisa por cautivarle a que no se fuera, pues mi propuesta me denegó, despidiéndose y devolviéndome la sonrisa piadosa.

Soltando de su mano el ramo de claveles olorosos violeta corrió a la casa, la sombra de la luz se expandía `por el prado de los andares perdidos. Consumida en la patética cama, ella teme que la llama de la vela consuma su tiempo de seguridad, el tiempo que después descuartizara los tenebrosos momentos sentidos.

La vela se apaga, ya el dolor es muy intenso, ya los ojos no le expulsan lágrimas mecánicas de clamor, ya sus labios no murmuran palabras sordas, su piel ya está muy pálida del frío de la razón. Ya no queda nada, una mota de polvo, aquí yace sin recuerdo, la que burlaba la búsqueda de la luz entre el rayo de oscuridad. Mientras que la vela ya consumió su hora de vida, pero el tiempo sigue viviendo en su eterna maldición y arrogancia, la oscuridad le acompaña como fiel ocultista de la muerte y la declaración de amores inciertos.

Y como si fuera ayer, el sol derroca a la maldad, y da la libertad al alma dormida, que ahora vuelve a recoger claveles polvorientos en el mojado suelo, y todo vuelve a empezar.

Puertas cerrándose a portazos

Que sorpresa en una noche desagradable cuelga de árbol de mi villa un cuerpo moribundo. Lleno de pecado, sus pies no volverán a tocar el suelo, sus labios se despidieron con el beso a la muerte, y el saco de resplandeciente oro que brutalmente tiene encallado en la garganta, servirá por las molestias de aquel vasto estropicio.

Solo al acabar la noche, junto a aquel árbol colgado me recuesto mirando el oscuro cielo que ya no es azul para mis ojos ni para los de la noche, mirando las estrellas que forman los dibujos de un loco perturbado e imaginativo cuerdo.

¡¡¡Acaba!!!, y obtén tus ultimas monedas, al descolgarme y venderme al carnicero, por exhibirme como carne de cerdo

Sonrisas de media luna

Con unas mejillas escarpadas por el frío, y cabellos adormecidos por el mal tembloroso, camina sobre la blanca nieve  sin vida.

Ella huye descalza de la melancolía, arropada por sus sueños. El camino se pierde, el camino ya no existe pues la nieve lo tapa. Mientras el viento aúlla, a sus espaldas, siente el calor de la visión de alguien, reconocer tal satisfacción de placer, mutilaba sus sentidos y los hacía más puros.  Pues al cansar la vista, ella en un último aire congelado prefiere despedirse de lo que la hubiera acompañado en este abrumador y helado paseo.

Lentamente, sosteniendo el aire en un puño para no perderlo, ella gira hacia el aclamado calor, un placer inigualable es sentir como el calor avanza sin prisa sobre el lateral del costado ya escarchado y ver como el hielo se derrite. Cuando al final, manteniendo aun los ojos cerrados, decide acabar con el misterio deseando ser desvelado.

Despidiéndose, con una sonrisa de labios grises y agrietados, ella duerme descalza bajo y sobre y nieve, y llevada por la luz en la tormenta, ella duerme eternamente en la colina del clamor y la locura.

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