Quien siembra vientos

El violín raspea la podrida y acolchada madera, mientras entre susurros una suave voz describe las praderas de los cielos de antaño. La pobre criatura ve pasar los días y las noches desde la caverna en la que se asoman los zorros y se posan los mirlos en las raíces de los florecientes fresnos ya caídos en la sepultada tierra, las amapolas siguen el canto del viento y los dientes de león expían sus crías al aire, mientras que éstas descansan arropadas en los árboles desplomados, en las milenarias piedras, y besan los parajes donde crecen y cantan los niños.

El viajero y el comerciante transitan por esos bosques sin dueño, y admiran solo el camino, sin percatarse de que hadas caprichosas les observan, risueñas y burlonas, desde las hojas amarillentas y verdosas. El viajero se descuida y se sale del camino, y traza uno imaginario,pero el comerciante arrogante sigue su falso camino pues solo le importa su brillante oro. Hipnotizado por el murmullo de la gama dormida y por las suaves palmadas de la hierba húmeda, y con todo esto el viajero ahora se reposa en un árbol tallado con historias ciertas e irreales, cierra los ojos, abre los pulmones al oloroso aire que le sabe a trigo sin tostar y a rosa sin esclavizar para perfume, destapona sus oídos de palabras malsonantes y entrega con plena libertad segura al prado encantado, y duerme sin perturbación.

Más tarde emprende su construido camino sin señalar el final, y termina dando con un lugar hermoso y sin maldad, encuentra dentro de este un círculo formado por árboles relajados y danzantes, y en el suelo se hayan recostadas inmóviles flores pintadas de violeta y con verdes pequeñas hojas. Al alzar la vista, se detiene ante él una enorme e inmensa cueva, cuya estructura sobresale por encima de todas las copas de los árboles, la entrada era tan abierta que apenas atisbo de luz conseguía desplomar a aquella oscuridad desmesurada. El viajero se acerca a la entrada de la caverna y va desapareciendo en la oscuridad lentamente, y al transitar por aquella irrealidad cavernosa, él escucha con claridad las palabras de la hermosa criatura que relata este paraíso.

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