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Posts by: Adrian

Pues fingiendo, fingiría no haberte amado

Algo le pasa a mi cabeza, ya pienso que todo lo he olvidado, que todo fue hace mucho. Hace mil años pensaba en todo, en aquello que me parecía digno de cuestión.

No soporto que la acción pasada quede sin pensar, puede que ese néctar fuera fruto de mis delirios, entonces, ¿Estoy loco, distraído, ebrio o desangrado?

Ya no se lo que digo, no siento correr el aire que transporta las palabras densas por mi oído, mis ojos ven desde la mirada de otro que me arrebata la vida.

Siento, y doy fe, de que no soy el mismo, no soy el viejo poeta que veo cada mañana en el espejo, con su alegre melena cana y sus dientes perforados recopilando una sonrisa.

No hay mas burda sensación y creencia de ser feliz y descontento al acabar el día, pensando que al dormirte no volverás a despertar, y a la mañana siguiente crees que todo fue y solo fue, nada mas que una mentira.

¡Que dolor tan absurdo y antimelancólico es este!, cuan arrepentida es el recuerdo de mi acción nefasta, de mi fatal error ante la vida y el alma humana tras caer en una epidemia de sueños irreales, que dudamos si son verdad.

Pues este pensamiento está ahí, en mi vacía cabeza antes llena de librerías, pero no lo veo, y hace su puesta en escena en mis ratos de evasión por doctrina que me ejerce.

No mamemos más del pesar de la tranquilidad, ser nervioso y adicto a este falso buen vivir, pues ni Sade es tan libertino con la enfermedad que padezco.

La realidad ahora parece un cuadro que se mueve.

Los infortunantes racimos de pieles

El cielo se pierde, los pájaros cantores risueños se despiertan de su densa siesta al abrigo de la paja y las ramas.

El aire se escarcha, pues la podredumbre deja existir los campos de zarzas rojas y de la peste del pestifero. ¿Acaso estas gentes no temen el frío?, alzarprimar, !oh! vuestras viles pieles y horcas, que el frío de la helada no queme con mirada fija los corazones despojados de hogar cómodo, que no queme con vejez y sequedad agrietante ¡oh! sus sentimientos incurables.

Fundo este valle se adentra hacia la brumosa niebla del horizonte, el ambiente que antes era robusto, se torna en un viaje de terror con la brillante sangre que guardan los grilletes de las zarzas rojizas, y los espacios negros que surgen en la niebla, dando a la imaginación la absurda idea de que un telón aguarda su alzamiento tras aquel muro de soledad blanca, para dedicar una obra sádica y burlesca.

Se despoja de su sayo de plumas un pájaro, posado en un árbol quemado por el alcohol derramado entre sus raíces.

Parece una criatura pidiendo auxilio, y tras de el habitan una quincena de más de esos seres rellenos de ceniza coagulada que exprime el bienestar de estos nuestros campos.

Cambiad mareas que inundan nuestros caminos.

Arribad vientos, llévense presto la niebla secreta con sus burlas.

¡Oh!, podredumbre, campesinos, arrebatad la tierra a la raíz de la sangre, con acheta en mano despodadla de púas, sus flores y oxigeno cual marchita, que muera, que se juzgue, que se retuerza muerta la zarza roja.

La gran belleza

Ignora nuestra presencia, dedíquense súbitamente al placer mundanal de la carne.

Muérdanse, pellízquense, expulsen gemidos que hagan latir los tímpanos.

Sean humanos por un momento y olviden el tiempo, la existencia, las miradas criticonas faltas de este pecado carnal lleno babeante placer.

Retuerzanse en el lecho a la luz, pues esconderse no deber, tienen que verse, mirarse, saber la reacción de la  piel al pasar la mano por los artilugios lujuriosos.

Observa  sus ojos, ve como sus pupilas se disipan.

Desvaneserce

I

Creo que cada ves, siento mas la muerte en mis pulmones, creo sentir la madera del ataúd a mis espaldas, creo poder sentir como el tiempo me corta el aire en un desafortunado y acabado cantar de lágrimas secas en mis mejillas. No aguanto mas este dolor sofocante, me están quemando los ojos al ver tanta oscuridad, no quiero seguir viendo reflejos a través de un cristal, no quiero nadar en el océano, no quiero luchar contra la corriente, cuando hace frío me gustaría estar muerto.

II

Tengo miedo de la devoción que tanto deseo.
Puede que la luz que hay al final del camino sea el prender de tu mirada, puede que sea la señal de que el sueño se ha acabado, que ya no hay mas fantasías.

III

Cuando ya aya sentido mi ultimo sentimiento, cuando aya escrito mi última palabra, cuando ya aya creído, que ya no queda nada mas por lo que vivir.
Cogeré un frasco de veneno, y sin lamentos, de un trago discurrirá el lento y amargo sabor de un extracto toxico por mi ganaste.
Y durante el tiempo en el que mis ojos se cierran, escribiré cada detalle, cada pensamiento, todo amor que en mi caja de lamentos guardé.
Y después de eso, no quedara nada, la bendita y apacible, nada.

No quiero llegar al camino

No hace falta que digas nada…..te dije que cuando saliera por esa puerta, todo sentimiento, pensamiento e ilusión sobre ti se irían.
Me he encargado de encerrarlo todo en una caja y esconderla en lo mas profundo de mi armario
Tu eres quien decides estar con quien quieras, y lo mejor es que el amor es correspondido, no podemos ser felices todos siempre, no podemos obligar amar a quien no queremos que comparta este bipolar sentimiento.
He sufrido demasiado, y no lo digo por ti, si no por otros temas también, no quiero que te sientas mal por este poeta rezagado.
Me encantaría que siguiéramos siendo amigos, que esto no sea mas que una insignificante piedra en el camino de esta relación de amistad
Aveces me siento excluido a tu lado, me encantaría que me tratases como a la gente a la cual sales corriendo a abrazarles, o te apoyas en sus hombros cuando….yo que se…JAJAJA.
No tenemos mucha confianza, espero que podamos llegar a ese punto en el cual los dos estemos muy unidos.
Sobretodo quiero que seas feliz, me alegra verte sonreír, espero que disfrutes de este sentimiento tan afamante, loco, tan vivo.

Los cuentos de la inocencia IV

Siento una atracción por el dolor, el sufrimiento y el amor.
Nunca había visto mis manos tan blancas, ni tan frías, nunca me habían escosido tanto las heridas, ni las lágrimas tardaron tanto en prenderse.
Y sigo aquí, en este lugar poblado de gente sonriente y vaga, que ignora el dolor de uno, nadie se da cuenta de como me duele.
Quiero cerrar los ojos, y ir oyendo el lento y apagado golpeteo de mi corazón, hasta que se canse de llorar.
Esta cuchilla ya esta muy manchada, ya esta muy oxidada, ¿Por qué la cargo con tanto peso?, ¿Por qué la hago sonreír de esa manera?
Me cuesta mucho mantener la respiración, me cuesta mucho sentir el pulso del corazón que me llama.

La calle del cielo

Como se puede olvidar la belleza, como podemos derribar aquellos ojos que nos miraban y nos atrapaban.
¿Por que es tan adicta?, ¿Por que es tan inalcanzable?.
No llego a entender…el único placer que nos separa, los sentimientos en los que habitas.
Indicame el camino mas largo para encontrarte, para poder llegar a besarte y que sienta el frío que riza el cabello de mi cuello.
Eres la enfermedad de la locura y la destrucción de la vida de esos que no desean mas que tu mirada.
Tu forma, tus labios, tus pecas, tus sonidos, tus miradas.
Ya te he entregado mi ultimo sentimiento, ya no siento nada mas que no sea tu ausencia, llegue a pensar, que si no lloraba seguirías aquí.
No me importa la comida, ni siquiera las palabras
Dime cuanto tiempo a pasado, cuantas horas te he esperado para solo ver la forma de tus labios al crear una sonrisa piadosa, una sonrisa que me devuelve el color de las negruras.

Estoy cansado de esperarte en el banco del parque mientras la lluvia me moja el pelo, pero lo sigo haciendo.

Algunas venas se han taponado

Toma de tu cuello el cabello y sin rumbo navega por tu blanquecina frente y si deseas retomar los instantes dañados, no esperes a que se detengan las mareas estridentes ni catastróficas.
El camino es desorientado y fiel a tus pensamientos, parece ser un sueño sin nubes que lo difuminen, la luz, es un oficio fugitivo que espera, NO, que siente necesidad de creer que si no fuera por las almas de su farol candente, no seria nada…
Por ello, sin rumbo, ella navega entre mares sombrios, iluminando con su farol de almas posesivas las siluetas marinas de seres malignos, seres que aun no han visto la luz del joven día.
Se que estoy vivo porque te quiero, y no siento ninguno de mis sentimientos en vano, y si me permitieras solo darte un beso, explotaría en fauces grotescas y lloronas, en gemidos y auxilios, en risas y sufrimientos, en mi y en mis lágrimas cristalinas y cortantes.
Creo que este viaje acabó en el momento en el que dance con el demonio entre la tenue luz de las farolas, creo que ni siquiera quieras saber mi nombre, porque mas mentiras…..
Eso si, yo nunca me olvidare del tuyo, el de la chica de ojos de demonio.

Una sonrisa con lagrimas

Cada martes, en las noches nubladas, se presenta abrigada por un manto negro, una gata de ojos color rojo.

Su presencia agradezco, pues me acompaña en la noche al dormir, y por la mañana ya se ha ido.

Hubo una vez, que a lomos de la chimenea, ella se tumbó y me permitió leerle versos que después quemamos para que solo quedara la presencia del recuerdo.

Y largo tiempo atrás, en una media noche húmeda y fría, que el aliento era sometido a convertirse en escarcha, la gata me arañó cerca del corazón.

Curiosa gata…… últimamente aparece con pequeñas pecas blancas y sonrientes, me alegra la vista, me alegra el dormir.

A su cita de los martes nunca falta, me tiene en estima, ella me controla a mí, le gustan las sábanas negras y el olor de la tinta en mi plumín, le gusta manosear lo que escribo y mojar con sus lágrimas mis mejillas, le fascina ver la luz de la llama.

Ella es simple como el amanecer del cual escapa, su libertad es plena por este mi cuarto, posee control sobre todo, hasta el aire que respiro, y el prender de sonidos de páginas caer de mis manos al suelo.

A veces la odiaba, pero llegué a odiarla tanto como la amaba.

Concédeme algo más que tu pestañeo, devuélveme al menos el recuerdo de tu risa.

Me recuesto en mi cama, inclinándome hacia la chimenea, y ahí esta, en el suelo despejado, mirando la llama a plena oscuridad…

Y al despertar, ya no está la chica de ojos de demonio.

La femme fatale

Ella se cree dios con sus caderas de marfil, meneándolas por todo el salón donde yo dormía. Sus pasos estridentes hicieron que abriera con enfermedad y lentitud mis ojos empañados por la candente luz de las lámparas con poca iluminación.

Se tumba en el diván a la claridad de la sombra, con una postura sensual ella se inclina para quitarse sus ataduras, posando sus pies con caricias sobre la tela del asiento. Su seguridad impregna el aire de la tortuosa y acalorada habitación, dejándome inmóvil en la brutal butaca con mi libro medio abierto.

Me pone nervioso su presencia en este cuarto, y a la vez me fascina la soltura con la cual parpadea, sigue ahí, postrada sin falta de aires ni carente de pesos, observando con lujuria las palpitaciones en mi pecho.

Mueve su brazo con ligereza y apoyando la mano en su cabello, forma remolinos de bellos candentes y rubios entre sus dedos.

 

-¿He mencionado que estaba desnuda?-

 

Una piel a la vista deseosa de palpar, y a la mente ansia besar y morder sin causar molestias que la arruinen.

Mi deseo me hiso levantar con brío, como si se me tratara como una marioneta al servicio del placer, del pecado. Caminando con miedo hacia la mesilla que se encontraba en mitad de nuestros caminos, sobre esta había una libreta y un carbón gastado. Pues al no poder poseerla, empecé a retratar a su esbelta belleza.

Acaricio el papel con soltura, imaginando las posturas de sus brazos, el apretar de puños al causar calor a su frío cuerpo, y querer besar sus hombros. Sus tobillos, parecen estar jugando con el aire.

 

Ya casi es medianoche, se agrupan sus labios, expulsando un aire florecido de primavera, deseo que lleguen a chocar con mi cuerpo sus respiraciones provocadoras y placenteras, que me tentan.

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