Haruki Murakami: After dark

After Dark (Tusquets, 17,00 €. 256 páginas) es la nueva novela del genial novelista japonés Haruki Murakami. Ya había tenido la oportunidad de leer dos obras suyas anteriores, Tokio Blues y Kafka en la orilla, al que había considerado como uno de los mejores narradores de los últimos años, a la altura de talentos como el de Javier Marías, Eduardo Mendoza, Paul Auster o Cormac McCarthy, por nombrar algunos.

Las críticas que ha recibido After Dark han sido excelentes; subrayan su carácter poético, el paralelismo de planos y ese surrealismo y el realismo hiperrealista que abunda en su prosa. La novela transcurre en el curso de una sola noche.

La novela, como nos tiene acostumbrados Murakami, plantea varias preguntas sin responder, pero sin duda deja un aroma a talento, a narrador colosal, a un tipo que embruja vidas ajenas para, llevadas por su prosa, entremezclar mundos y sensaciones. La novela es como una caída. Los personajes hablan, a medida que ganan confianza examinan sus situaciones vitales y se revelan secretos, se levantan, van a otros sitios, alimentan gatos o se cruzan con otras personas: en Murakami lo real es sueño, y el sueño real, porque nosotros, en las horas que transcurre la novela, deberíamos estar durmiendo. O soñando el sueño que viven los personajes de Murakami. Genial narrador.

Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

5 Comentarios

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  • Hola,

    El otro día acabé con esta novela. A mí me parece que habría que destacar sobre todo la sencillez en su prosa, en el planteamiento, que lleva con gran soltura y que, hace lo dificil, muy fácil, y eso es algo muy, muy dificil. (creo que también es parte de su éxito comercial).
    La historia no es que tuviera mucho enganche desde mi punto de vista personal, pero sí me encantaron los diálogos del «chico del trombón» Me parece que su personaje está logradísimo. Un poco desdeñado el final del «maltratador de prostitutas» esa parte no me gustó tanto.

    En fin, lo recomiendo, además, es una novela relativamente corta.

    Ahora me he cogido «Kafka en la orilla» por ahora va bien, aunque es un libro mucho más extenso.

    Saludos,
    Juanma

    • Hola Juanma! Pues estoy de acuerdo contigo. Yo tengo también Tokio Blues y Sauce Ciego, mujer dormida (un conjunto de 24 relatos). Me parece que el personaje del chico del trombón, que pasa la noche vagando haciendo tiempo mientras va a tocar con su grupo de amigos, es el mejor de la novela. La parte más pesada para mí es la del sueño de la chica y el juego de la estancia que cambia, en una especie de «maldición» en la que la joven parece estar atrapada.

      El fragmento del maltratador es flojísimo. Es lo que tiene el posmodernismo, vas enlazando situaciones o historias aunque sean deslabazadas y uno como lector le da forma. De todas formas -y reconozco que me encanta Murakami- creo que sus historias están por encima de sus personajes. No creo que nadie recuerda algún personaje de Murakami con una fuerza tal que inmediatamente, al pensar en sus novelas, te venga a la cabeza.

      En fin, gracias por tu comentario y te devolveré visita a tu blog 😀

  • Este comentario es el enésimo laudatorio de Murakami. ¡por Dios bentito tengo que leerlo de una puñetera vez! ¿Quién puede tener un trabajo normal, escribir historias, atender su vida personal y leer todo lo apetecible? ¡Qué levante un dedo!
    Por lo que cuentas es un escritor de verdad. Es decir, de los que escriben de ‘adentro para afuera’ y no de afuera para adentro, recopilando historias archisabidas aunque atrayentes.

  • Me intrigaron mucho los narradores de «After dark», sobre todo porque se anuncian a si mismos en plural. ¿Quiénes son y desde donde hablan?

    En el inicio se ubican a una distancia de la tierra, como en un avión, desde donde se detecta la ciudad como un organismo vivo…y luego parece ser que los narradores están instalados en los ojos de un pájaro que logra afocar la escena con la que comienza la historia y que engloba las demás historias que van apareciendo. Más adelante los narradores están detrás de un espejo observando a la hermana durmiente, siendo a su vez observada por un hombre con el rostro cubierto.

    Es el primer libro que leo de este autor, y en realidad de un autor japonés.

    Me cautivó desde el inicio, aunque estoy de acuerdo de que hay personajes que no terminan de definirse. Como el oficinista que maltrata a la prostituta china o el motociclista que sirve de intermediario entre la prostituta y la organización que la maneja.

    Pero en cambio los protagonistas son entrañables, logran ese cambio que es necesario para dejar al lector satisfecho con ese mundo nuevo que presenta el autor.

    La atmósfera es extraordinaria, cabe recomendar buscar la música a la que hace referencia desde el título, porque marca el ritmo de las historias.

    La descripción de los lugares es absolutamente exquisita. Con unas cuantas pinceladas estamos instaladas en un Denny´s, un parque, un hotel de paso, una oficina corporativa, en fin.

    Quiera leer más de este autor, me da gusto encontrar escritores que nos asombren con tan aparente sencillez.

    Me pregunto cómo será leer esta novela en su lengua original, si en español es excelente…

    Saludos,

    Laura

    • Me compré esa novela de bolsillo porque todo el mundo hablaba de ella y porque estaba interesado por la literatura oriental, sobre todo japonesa. Y la verdad es que desde entonces lo tengo como un autor al que admiro, aunque yo no diría que está entre mis diez favoritos. De todas formas, a lo tonto tengo ya como cinco de sus novelas -Sauce ciego, mujer dormida, ¿De qué hablo cuando hablo de correr?, 1Q84, Tokio blues y After Dark- aunque ¿De qué hablo…? no es exactamente una novela.

      Coincido en todo y si le pongo algún pero -y lo digo sin revisar el texto que escribí- es el recuerdo de que la escena onírica con la cámara y la televisión me pareció muy aburrida salvo el final, que es lo mejor. La historia entre los dos chicos que se conocen -chico y chica- es magnífica, un retrato genial. La verdad que lo que dices de las descripciones también lo siento así. ¡Me gustaría saber japonés!

      Oye, me ha gustado mucho tu análisis, espero que te animes otro día porque creo que me han entrado ganas de nuevo de escribir sobre literatura y si un día lees algo que te de opinión o te interese, será un placer charlarlo, y al resto de comentaristas más o menos habituales también -estoy seguro, les gusta más un debate que comer… ¡en un japo!-. 😀

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