My Blueberry Nights

Wong-Kar Wai, director de In the mood for love, Happy together, Chungking Express o 2046, cumple sin más con una película floja que comienza a enderezarse a media hora del final. La entrada en la cinta de Natalie Portman, una actriz que siempre deja un halo de misterio en sus personajes, salva una cinta en la que la debutante Norah Jones está muy lejos de ser un descubrimiento. La actriz, con el personaje principal y nexo de unión de las diferentes historias de la película, deja un aire de aburrimiento y de no haber encontrado nunca la tecla necesaria para atrapar con su interpretación. Le sobran dotes para la música pero deberá seguir investigando en esto. Jude Law cumple sin más, en un papel carente de matices. Y Edward Munro demuestra porqué es uno de los mejores actores de su generación; él y Portman salvan una cinta por los pelos.

En cuanto a la cinta, puede ser, con diferencia, la peor de las vistas hasta ahora de Wong-Kar Wai, donde en un final bien logrado, intenso y emocional trata de arreglar el metraje con el pretexto más socorrido del mundo: encontrar el amor.

Uno de los logros, sin embargo, de la cinta, es que, como ya dijimos, según avanza encajan mejor las piezas y uno observa un todo unificado. Lástima que ese todo, aunque con una búsqueda de sentido, no sea sólido. La historia podría haber dado más de sí y ni siquiera el embrujo de la peculiar visión oriental del cine es suficiente para una cinta que, vista en casa, aburrirá a
mares. Nadie te llamará para decirte que ha sido tan emocionante…

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

2 Comentarios

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  • Últimamente algunas pelis de las llamadas profundas o para pensar (en las que no creo por definición) retratan personajes frustrados por la soledad y la falta de amor en su familia, pareja, etc. Y las mujeres como epicentro y/o detonante de esas debilidades.

    El dire nos muestra su problema, el de ella, generalmente, y el resto del metraje se dedica a describir las consecuencias de esos problemas. La culminación, previsible, una catarsis del personaje. Con Blueberry, ídem.

    Frente a este esquema, Jules, he decidio revisitar ya Testigo de cargo, todas las de Katherine Hepburn, todas las de Frank Capra (especialmente Vive como quieras), las de Ernst Lubitsch (sólo etapa americana, con especial revisión de Una mujer para dos), y las de Buñuel (básicamente las mexicanas).

    No me enrollo, pero creo que una mujer está más cerca de hacerse un traje con una cortina e ir radiante a una fiesta como Scarlata en Lo que el viento se llevó que de Nora Jones perdida en guagua por la ruta 66.

    A pesar de todo, me gustó de Blueberry las comilonas de tarta, la mirada fría (siempre hace frío) y, al mismo tiempo, tierna que da el director de cada prota y, sobre todo, los momentos videoclip. Cuando enmarca y remata escenas intensas con blues americano o una canción soft.

    En mi opinión, Jules, esta peli no quería contar una historia sólida, rotunda y preclara, sino hilvanar experiencias inconexas entre sí para que nosotros, como espectadores, descifremos el sentido, si lo tiene.

    El beso final, lo más precioso que he visto en los últimos años en pantalla gigante, aunque sólo sea por eso (y por la música), valió la pena.

  • Pues sí, muy bien visto, veo que te quedastes con detalles que a mí se me pasaron por alto, sobre todo me faltó añadir eso tan de moda del posmodernismo, y del que tanto se abusa, hilvanar historias inconexas entre sí y ya se encargará el lector/espectador/visitante de museo de descifrar el entramado, que normalmente está asociado a la cultura popular o a lo inmediato y reconocible de nuestro tiempo.

    Lo que voy a proponerle al director, para la próxima, es que aborde tu tema favorito, los treintañeros estamos echaditos a perder jajaja. No me quiero ni imaginar tu crítica… 😉

    Muchos Besos y que pases una Feliz Navidad!! 🙂

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