Tiempo

El tiempo se ha vuelto loco en la ciudad de un billón de sueños; por el día, un sol maravilloso y cálido y, avanzado el tea time, vuelve el frío, que recupera en la memoria la estación invernal. Por esta cosa nada vanal del cambio climático se encuentra uno entre la chaqueta y el buen tiempo de camisa veraniega. Un clima de despiste, un despiste disfrazado de clima.

Llover llueve poco ya: en todo caso, su prima hermana, la humedad, calando las fibras de la ropa de abrigo, nada extraño en una isla que se sitúa en el Trópico. Enlazando ideas, de las tres novelas de Henry Miller que me he leído, casi que me quedo con Trópico de Capricornio. Aunque, para ser sinceros, su Opus Pistorum es un bello alegato a la pornografía de consumo, la fantasía, unos relatos maravillosamente pornográficos, con cierto aire de negro para editoriales. En esta novela, el tiempo es siempre el instante del acto: existe sólo el aquí y el ahora, tal vez un «llegó de…», «volvía de…», «partí hacia…», pero poco más. Del buen sexo siempre se habla en un pasado demasiado lejano o no se habla: cosas del tiempo.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

3 Comentarios

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  • Los que hemos tenido la fortuna de vivir en esa Isla maravillosa, no nos sorprende su clima, aunque deduzco que no precisamente de ese tiempo hablas.
    El buen sexo, se habla siempre en presente, aunque los recuerdos sean de años…Que maravilla poder recordar en éstos momentos determinadas situaciones, posturas, movimientos, etc…
    El tiempo es el «ahora», puesto que el mañana no existe y el pasado atrás quedo.
    Saludos. 😀

    • Jaja. No estoy de acuerdo. Por lo general, se dice: qué buen «polvo» eché el otro día… O qué rico estuvo cuando bajamos a la playa de las canteras y, detrás de una caseta del hamaquero, nos metimos mano y me puse ufff… Y, más común todavía: qué buen amante tuve yo en (y a continuación el nombre sale de tus labios con un gemido imperceptible, reducto del placer que conlleva pronunciar su nombre).

      Y mientras escribo, la cienmillonésima de segundo que transcurre ya se perdió, y es pasado, y cuando escribo (o simplemente estoy, o soy en cualquier acto, porque todo es acto o potencia de acto) para el futuro, pequeños futuros se agolpan y van sucediéndose, como micro futuros, pasando en un instante a presente, y potencia de pasado, y luego, pasado.

      Así que cojo un segundo que aún no ha llegado, y justo ahora lo vivo en presente, y al segundo siguiente ya es pasado. ¿No? 😉

  • Será que nunca me metieron mano detrás de la caseta del hamaquero en las canteras…cachis…más pendiente del edificio doblado…de las olas del mar, de las bajadas (que son presiosas), que allí precisamente, no me metieron mano…..uummmmm haciendo un poco de memoria, creo que es el único sitio que me ha quedado pendiente!!!!! O:) :p

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