Gran Torino

Clint Eastwood a vuelto a hacerlo. Que es uno de los mejores actores y directores de todos los tiempos no queda duda: que la experiencia es un grado para el talento, también. Cada película que realiza es una composición ajustada, e incluso en las de nivel medio cuenta una buena historia y no encuentras reproches.

En Gran Torino encarna ese papel que le va como anillo al dedo, un personaje que hemos visto muchas veces en Clint; la memoria recordó El sargento de hierro, El bueno, el feo y el malo, el Clint con sentido del humor y drama de Million Dollar Baby.


El guión está perfecto y Clint aparece en pantalla sin agotar, ágil en cada toma, de pie fumando frente al porsche de su casa. Un antiguo militar retirado, combatiente en Corea, con todas las taras conocidas de los héores de Clint, incapaces de dominar su mundo emocional. Un verdadero desastre, un corazón noble, una generación con valores propios que se mantiene inflexible al mundo y a la muerte.

Tengo que darle las gracias por haber existido. Gracias, señor Clint, porque si no, ¿quién podría haberlo inventado? Gran Torino es una nueva oportunidad de presenciar cómo se hace una película brillante. ¿Un genio? No: un fuckin’ genio.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

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