Vamos a hornear una comedia romántica

cocutcn_49Para hornear una comedia romántica necesitamos los siguientes ingredientes principales:

1 mujer protagonista y guapa

1 hombre protagonista y atractivo

1 amiga íntima de ella con cierto sentido para la ironía

1 amigo íntimo de él muy preocupado por su soltería

1 historia que funcione y con final feliz

Tiempo estimado de cocción: hora y media, aproximadamente.

Para la salsa con la que la recubriremos generosamente nuestro pastel necesitamos: enredos, sorpresas, chistes fáciles, situaciones comprometidas y una buena cucharada sopera de cursilerías.

Elaboración.

En primer lugar, necesitamos centrar el protagonismo. ¿Sobre quién girará la historia? ¿Sobre él? ¿Sobre ella? ¿Quién acude al rescate de quién? Para mi pastel romántico voy a elegir que ella sea la protagonista, pero puedes elegir la otra variante. Cada cocinero tiene que aportar su «touch».

1. Situación inicial (soy una desgraciada).

Nuestra protagonista, Petra Fernanda, no encuentra el amor y la hace, en el fondo, muy infeliz, aunque delante de todos lo disimule -o tal vez se lo cuente a su amiga íntima y comparte llantos a solas con ella-. Esta parte es muy importante para el resultado final, pues definimos la personalidad de Petra Fernanda. Una llorona tampoco nos interesa. Tenemos, entre algunos ejemplos clásicos:

a) Petra Fernanda es una descreída del amor y una bon vivant (lo que nos indica que es una mujer independiente, sexy, actual, moderna y nosequésexual).

b) Petra Fernanda está enamorada de un hombre con el que no tiene ninguna posibilidad (lo que nos aporta el dato de que es una tarada emocional).

c) Petra Fernanda acaba de dejar al amor de su vida (o aún mejor: la dejaron a ella) por algún motivo: él se fue con su mejor amiga, él cambió, ella sintió que ya no estaba enamorada, necesitaba un tiempo para sí misma.

La lista es más larga, pero como vamos a crear un pastel totalmente original, voy a decantarme por una opción novedosa:

→Petra Fernanda es ninfomaníaca, pero desearía enamorarse de un único hombre con el que yacer el resto de sus días. Sin embargo, no cree que exista un único hombre que pueda satisfacer sus deseos emocionales y eróticos. Pero le demostraremos que está equivocada.

2. Conozcamos la vida laboral y social de la protagonista.

¿Dónde vive nuestra protagonista? La respuesta es obvia: Nueva York. ¿Quién quiere que suceda algo romántico en Kentucky o en Mississippi, en Torrelodones o en Salou (¿dónde queda Salou?)? Nueva York tiene glamour, un montón de escenarios posibles -museos, partidos de fútbol norteamericano, lujo-, etc.

→Hay que incluír sí o sí una escena en que se vea Nueva York de noche y de fondo una canción de Frank Sinatra, de la que yo elijo: I got you under my skin.

¿A qué se dedica nuestra Petra Fernanda? Tiene que tener una vida completa, en la que no necesite preocuparse del alquiler o pedir prestado a sus padres para llegar a fin de mes. No queremos un drama; su vida tiene que ser perfecta para que no desvíe la atención en líneas secundarias. Ejecutiva, diseñadora de moda, reportera, abogada, una profesión chic y que cubra todas las facetas de su vida -pero que no sea aburrida-. Petra Fernanda, ninfomaníaca, es… mmm… ¡escritora de libros de autoayuda! ¡Perfecto!

3. Los amigos.

Los amigos de Petra Fernanda hacen su aparición. Puede tener cuatro o quince, pero necesitamos una en concreto, que la conozca bien (porque Petra Fernanda le confiese parte de sus inquietudes, bien porque la otra sea una amiga muy sagaz). Durante las primeras escenas, conoceremos, viéndola en fiestas y otras reuniones sociales, cómo Petra Fernanda habla con su amiga íntima de su vida laboral, sentimental y, sobre todo, sexual. De sus amigos, es la más sensata, a la que todos buscan como apoyo porque es divina. A fin de cuentas, es una gran ninfomaníaca en pleno apogeo, tal y como lo fue el Imperio Romano con Julio César. Por donde pasaba Petra Fernanda no crecía la yerba.

4. El chico atractivo.

¡Oh sí! Llegamos al chico. ¿Va a ser un gigoló redomado? ¿Un chico de buen corazón? ¿Cuál es su historia? No vamos a tener a un malandrín cualquiera para Petra Fernanda, ¡no, no! Tiene que llevar un buen historial tras de sí -por eso mismo no liga, por buenín-. Pero puede tener un «touch» picarón. Petra Fernanda jamás se iría con un «sosoman». A él también lo veremos con una vida laboral más que resuelta -así podremos ponerlos juntos en yates, aviones privados, limousinas, su BMW descapotable, etc., en caso de que la historia necesite remontar por sosona-.

→Y lo más importante: tiene que ser de tal forma que, incluso antes de que ella lo sepa, nosotros intuyamos que él es el hombre de su vida y no puede ser otro. Hay que potenciar el tópico de «la media naranja».

¿Su pasado? En realidad nos interesa su última historia amorosa: ¡sí, lo dejaron a él! ¡Pobrecico! Hala, ya tenemos bien batidos y presentados a los dos protagonistas. ¿Su nombre y profesión? Pues si ella es Petra Fernanda, ninfomaníaca y escritora de libros de autoayuda, él es Federico Josué, picaroncillo arquitecto del MIT y graduado en Harvard con honores. ¡Vaya par de exitosos sociales!

5. El primer encuentro.

¡Esta parte es clave! Petra Fernanda está en una fiesta. Se tropieza con su chal al salir con prisas del cuarto de baño de la anfitriona del cumpleaños, de tener uno de su maratones sexuales con un amante. Y entonces, él la ayuda a levantarse y al rozar su mano Petra Fernanda se muerde el labio superior y vemos su rostro en primer plano que dice: ¡Dios, pero qué bueno está!

Y Petra Fernanda lo mete en el baño, le dice al otro que se vaya y allí mismo él descubre su faceta ninfomaníaca. Más lindo, imposible.

Sin embargo, el amor cuesta. Sólo llevamos 20 minutos de película y no vamos a dejarla aquí. Por la razón que sea, ella se despide a toda prisa dejándolo a él con cara de bobo.

6. Ahora me doy cuenta.

En esta fase de elaboración de nuestro pastel, debemos diseñar un encuentro donde ella descubra, por medio de sus palabras, que él ofrece algo totalmente diferente a lo que suele buscar en los hombres. Supongamos que él va a comprarse un libro de autoayuda que le recomienda su amigo -para recuperarse de su último fracaso amoroso-, y va a una librería. Justo, claro, en la que nuestra prota firma libros. Y cuando le llega el turno a él, dice -como si no la hubiera reconocido desde que entró por la puerta-:

-¡Petra Fernanda!

-¡Federico Josué! -sí, ambos se acuerdan del nombre, cosa totalmente factible porque nosotros sabemos que no se olvida aquello que impacta-.

-Mmm… qué… sorpresa verte (ella, con rostro de incomodidad)

-Sí… Verás, no sabía que… (disculpándose, para que no piense que es un acosador y la espía por las noches, se ruboriza ligeramente)

-Sí, soy escritora. ¿Te lo firmo?

-Estaba pensando… ¿Te tomarías un café cuando acabes?

-Por qué no… (ella mira a la cola enorme y piensa en lo bien que le vendría un descanso, y suspira)… ¿A las 7 en Southeby’s?

-De acuerdo (dice él, y se va sin que le firme el libro)

7. Sotheby’s

En Sotheby’s, un pub irlandés muy romántico, apenas hay nadie a esa hora. Hay un partido de fútbol y todos están en sus casas o en otros bares viéndolo. Ellos hablan y se produce la magia: él suelta el típico discurso que hace que ella tenga ganas de llorar (en vez de sexo, que es lo habitual). Algo le hace cambiar. No aguantan más y van de nuevo al baño -del pub- y tienen sexo desenfrenado. Quedan para otro día. Al acabar, recibe una llamada de su amiga. Y dice: «acaba de sucederme algo, no lo vas a creer».

→El baño, en nuestro postre, es símbolo de limpieza, de regeneración. Por eso van tanto al baño.


8. Taxi y catarsis.
Al menos hay que añadir una escena en taxi; ella lo coge, él lo coge, lo cogen juntos, cogen en el taxi. El taxi es símbolo de la vida moderna, masificada y lo inmediato, el ansia, las prisas.
Entonces, cuando todo iba genial y cada vez parecen necesitarse más, se produce el desengaño: ella no cree que él sea lo que pensaba, porque él hace una tontería y/o gilipollez, propia de lo memo que es (que nosotros ya sabíamos, pero que ella aún no sabe que forma parte de su encanto, un tío perfecto nos destrozaría el postre), y ella se desengaña.
-No quiero volver a verte jamás -le dice con aire de Marlene Dietritch.
Y ella llora mientras él sabe que la memez fue inevitable, como las otras mil memeces que hará en su vida de nuevo. El resto de nosotros estamos convencidos de que se terminará dando cuenta porque, desde el principio, sabíamos que los dos deben estar juntos sí o sí porque entre ellos suceden cosas inexplicables que sólo se dan entre las personas especiales.
9.Terapia.
Ella habla con su amiga y le dice lo memo que es; su amiga le pide que se apiade, aunque en un primer momento la apoya.
De nuevo, otro tópico que suelta la amiga, casi enfadada por su actitud (?):
-Si lo quieres, déjalo todo porque ¿qué es mas importante, llegar a final de mes y tener para comer o vivir el amor de tu vida?
Por supuesto, lo segundo. Pero Petra Fernanda es muy tozuda y decide que lo mejor es olvidarse de él y que ahora mismo llama a Enrique Alejandro, Tony Lorenzo y Amadeo de Juan y les pide una orgía para pasar el mal rato.
Al mismo tiempo, Federico Josué habla con su mejor amigo tomando cervezas en un pub, y éste le dice que haga algo majestuoso para recuperarla: le dedique una canción en la radio, contrate a un mimo para que le haga algo divertido, le envíe rosas y bombones a su trabajo, le componga una canción y se la cante con el grupo Los Machos de Tijuana en el portal de su edificio, etc. Pero Federico Josué no lo ve claro y cree que lo mejor es olvidarse de Petra Fernanda para siempre.

10. Final feliz.
Para que el final funcione, tenemos que lograr que todos, salvo los protagonistas, sepamos que están cometiendo un grave error. El amor es ciego, tópico número 234 de nuestro postre.
Ella iba a un hotel cercano -el lujoso Ritz pactado para la orgía- que justo se encuentra a dos calles de donde nuestro protagonista habla con su amigo. Él sale de la cafetería solo -le apetece caminar, al descerebrado, sin pensar que pueden atracarlo, ¡que es Nueva York!- y de repente, cree verla a lo lejos. Grita.
-¡Petra Fernanda! ¡Petra Fernanda!
Petra Fernanda gira el rostro y lo ve. Sus ojos se empañan ligeramente. Duda si quedarse o irse al hotel; nosotros sufrimos y pensamos :¡quédate, tonta, quédateeeeee!
Él corre con ese aire de quien ha pasado la vida ordeñando cabras y para justo a unos metros. Tiene un rizo que le cae sobre la frente que le da un aire a Clark Kent. Ella señala con su dedo tembloroso al hotel y le insinúa que iba a tener una orgía maravillosa para olvidarlo… Y baja los ojos. Él habla:
-Petra…
…dice mientras la sujeta por los brazos y a continuación hunde su lengua en la boca de ella. Petra Fernanda lo abraza, al principio tímidamente, pero luego se abandona al placer, y le dice a los ojos, muy fijamente, algo así como:
-Júrame que nunca más necesitaré hacer orgías porque contigo tendré suficiente.
-Te lo juro, Petra Fernanda. Y quiero tener hijos.
-¿Cuántos?
Él, que ha aprendido la lección, prefiere no cagarla y evita responder.
-Te quiero -dice él.
-Yo también te quiero, Federico Josué.
Y ya tenemos el postre acabado. Estoy seguro de que te ha resultado más sencillo de lo que parecía. Con esta receta, no habrá quien se resista a un enorme: ¡estaba delicioso! 😀

Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

2 Comentarios

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  • y qué? por muy irónica/sarcástica/malvada/burlona/durilla que yo sea a veces… esto me gusta! ¿babear en un sillón viendo cientos de pelis en B&N y color que se han hecho con este mismo argumento? Si además todas acaban bien! ¿Qué más quiero? 🙂 Por cierto, ese novedoso personaje de tu ninfómana ya lo hizo Jardiel Poncela. Sólo que el suyo era un truhán mujeriego perseguido por mujeres de todo el globo, y a la búsqueda de su amor verdadero. La obra es «Usted tiene ojos de mujer fatal». Tronchante.

    • ¡Jajaja! Pues claro, en la variedad está el gusto. Si sólo hay que leer entre líneas para saber que… ¡yo también las he visto! Soy un romántico incurable. Pero prefiero La costilla de Adán, con Tracy y Hepburn, que las de Jennifer Aniston, aunque alguna moderna he visto que me ha hecho reir, hay que ser justos 😀

      Lo de Porcela no lo sabía, gracias por el apunte, pero Cuatro corazones con freno y marcha atrás la vi en el teatro de La2 -en aquella época el programa se llamaba Estudio 1- y me hizo reír. 😀

      Te voy a agregar a mi Google Reader para leer tus actualizaciones y seguirte ¡un abrazote! 😀

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