Formulario de juegos eróticos número IX

ojosverdesJuego nº 1

En las dunas de Maspalomas, hacia el mediodía, en la zona nudista. Silvia irá sola hacia uno de los cobijos en forma de concha para evitar las miradas indiscretas y que se sitúan al azar por la playa mientras yo permanezco oculto tras la duna más cercana. Sólo llevará puesta la parte de abajo del bañador, que no deberá ser un tanga.

A la hora acordada, irá a al mar a refrescarse. Cuando vuelva debe ponerse  boca abajo, de forma que yo vea su espalda y su cabellos mojados. Contraerá la cadera hacia abajo para que su culo se abombe, mientras disimula con cualquier cosa, secando su pelo, con las piernas abiertas. Yo comenzaré a masturbarme lentamente desde mi escondite.


Se pondrá las gafas de sol y abrirá y cerrará sus piernas, con las manos apoyadas hacia atrás, para contemplar cómo se transparenta su coño a través del bañador. En este instante intuyo que brotarán las primeras gotas de semen.

Una vez seca su piel, cogerá el bronceador, de crema blanca y espesa, y la repartirá por sus pechos con lentitud. Luego por su cuello, sus brazos, su vientre… Cuando se ponga, de nuevo, boca abajo, estaré preparado; aumentaré el ritmo si es necesario.

Colocará el puente de su braguita dentro de sus labios mientras eleva su nalgas brillantes; pondrá crema sobre éstas y las masajeará lentamente, con los dedos escurriéndose hacia adentro, y de forma que vea cómo se agarra con firmeza. Esto precipitará el goce contenido sobre la arena rubia y chispeante.

Juego nº2

En el cine, en el momento en que Silvia lo desee, abrirá sus piernas.  Se hará observar detenidamente. En un principio me pedirá que le coma su coño, a lo que me negaré, mientras pasa sus dedos por su clítoris, sus labios. ¿No, no quieres comerte este coño tan rico? ¿Eh?

Meterá sus dedos en mi boca y los girará en ella. Una vez bien mojados, mis ojos punteando en el espacio su trayectoria, los meterá delicadamente en su vagina.

Retiraré desatado su mano comenzaré a follarla con mis dedos, a un ritmo de biela. Vigilando a ambos lados, bajaré mi cabeza por si puedo acompañar con certeros lametones y mordidas en su clítoris.

Con Silvia nunca se sabe. Si cuando esté a punto le apetece, guiará mi cabeza para estallar su orgasmo entre mis labios. Me parecerá lógico que la pareja de al lado haya desaparecido.

Juego nº3

En una tienda que nos guste cogerá varias prendas al azar. Entraremos en un probador y se hará todo rápidamente: se pondrá el conjunto que más le guste,  de cara a la pared, dejará caer sus bragas y, tras escupirle una bola de saliva en su cavidad sagrada, la cubriré violentamente; hasta que el dolor me sea insoportable.

Excitaré sus pezones con mis dedos, tirando de ellos, asegurándome de que le duele; ¡ya lo creo que la insultaré! Todo sonido será contenido para no alarmar a la dependienta.

Pero no culminaré en su boca: la hundiré lo más profundamente que pueda mientras hundo la lengua en su boca. Lo que Silvia llama un happy end.

Al salir, con las ropas impregnadas del sudor y el resultado gelatinoso del fin de la locura, le dirá a la dependienta que no le gusta cómo le queda la ropa y que ya vendremos la próxima temporada. Silvia me volverá loco con sus ojos verdes rodando por su figura.

Juego nº4

Como el apartamento está en un segundo piso, Silvia se acercará a nuestro balcón cuando haya anochecido. La ciudad estará bajo la brillante vigilancia de las farolas y los neones cálidos. Llegaré por detrás y follaremos mientras ella enseña sus hermosas tetas a toda la ciudad, apoyada en la balaustrada del balcón. Ayudaré a que se agiten y bamboleen con mis manos, aguardando que cualquier voyeur participe de esta partouze, este brindis a la ciudad.

Dejaré una mano en su pecho para sentir su corazón latiendo cuando me corra sobre su espalda. Luego lameré su cuello, besaré sus hombros, sentiré el sudor ardiente en su espalda, y me bañaré con él…

Juego nº5

Subiremos, primero de día y luego de noche, a la azotea de uno de los edificios más altos de la ciudad, y practicaremos posturas mientras observamos las gentes, los coches, el cuadro de la gris humareda de sufrimientos y colores, la ciudad naciendo y muriendo, y nosotros.

Juego nº6

Durante un paseo la seguiré a cierta distancia, como el loco que persigue un objeto codiciado.

Silvia buscará un portal que le guste y poco concurrido; cuando nos aseguremos que no viene nadie, se tumbará boca arriba sobre las escaleras,  en el último piso del edificio, y le lameré encima de las bragas hasta que ya no pueda soportarlo más.

Luego ella se colocará encima mía, maniobrándome a su antojo, con las piernas de forma que pueda empujarla, sujetándola por el culo, y me gozará hasta que lo considere necesario.


Pues cuando Silvia echó a rodar los ojos verdes

Todo fue sencillo

Como la lámpara de un monje en la tormenta.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

Un Comentario

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  • Já! Nadie ha comentado esto? Vale, seré la primera cachonda en atreverme.
    La verdad me parece delicioso y saludable romper la rutina y hacer del sexo algo excitante, único y original.
    Me gusta el jueguito de la playa 😉

    Besos, adorado

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