Desayuno. Kusanagi.

motoko-kusanagiHola. No estoy de buen humor. Ayer no dormí una mierda. Me acosté casi a las cuatro y pico de la madrugada. Me levanté a las ocho menos algo: son apenas las ocho y cuatro minutos.

De momento no hablas con una persona. Soy un ente. Pero me he preparado café. Si en cualquier momento notas que mi ritmo decrece, es que me he ido a vomitar.

Anoche tuve un sueño. Me pregunto si las Moiras tendrán que ver con esta sucesión extraña. Cada uno de estos sueños, fragmentados pero cerrados sobre sí mismos, no constituyen gran cosa. Me desconciertan o me resultan enigmáticos, a lo sumo. Sin embargo, he descubierto un hilo que se va trazando desde mi primer sueño a este tercero. Pronto te diré algo.

¿Quieres saber mi sueño de ayer? Soñé con la mayor Kusanagi. Me encontré en uno de los planos de Ghost in the Shell, fundido mi cuerpo en el fotograma como un dibujo animado más. Aquel lugar era el edificio de la Sección 9: no había duda.

La sensación corpórea, sin embargo, existía. Me pellizqué y sentí un pellizco. Allí todo era real, concluí.

-¿Kusanagi?

La mayor Kusanagi estaba actualizando su software en aquel momento. Un cable conectado a uno de sus dedos vibraba y emitía una luz fosforescente en la conexión con el ordenador central.  Sus ojos permanecían inmóviles. Sólo briznas de su cabello parecían agitarse en el aire.

-¿La mayor Kusanagi? -insistí.

-Qué quieres.

-Joder, me pones como una moto, todo el día en picardías, nena, me da igual que la mitad sea de lata.

Cuando la mayor salió de la planta de reparaciones, fui al ordenador central y pedí ver el vídeo de lo que había sucedido. Demasiado rápido, todavía. Lo ralenticé a -54.03x frames por segundo para poder verlo con nitidez. La mayor había lanzado su pierna al aire; ésta había girado y me había noqueado golpeándome con la bota en la barbilla. Había volado al menos tres metros. Se acercó a mí con el paso largo y cadencioso y apenas rozó mi cuello para comprobar que estaba inconsciente, pero vivo. Parsimoniosamente, abandonó la planta.

Unos instantes después -recordemos que, como ya comenté en un desayuno anterior, el tiempo onírico y el real son excluyentes- me encontraba en una nave con la mayor Kusanagi y su compañero Batou. Batou era una especie de Terminator con unas gafas que parecían anteojos de piscina, pero tamaño topo.

-¿A dónde vamos?

No me respondió nadie. ¡Claro! Estaban usando la capacidad de comunicarse sin hablar. Malditos cyborgs.

-Yo no soy c… de la Sección 9. Podrían decirme algo, coño.

-Gira a la izquierda -dijo Batou-. Tengo el objetivo localizado.

-¿Vamos a por el Maestro de Marionetas? Si ése es el bueno, hombre.

Cuando desperté en la nave, rebobiné el vídeo. Golpe en el plexo solar de Kusanagi, de nuevo a la velocidad del rayo, que me produjo un semi-paro cardíaco. Esta vez no comprobó si la había palmado. Se lo perdono porque me pone lo máximo.

Decidí bajar de la nave. Allí sólo había ruinas. Escombros y restos de acero. Edificios destruidos, cemento y vigas obstaculizando las calles. No se veía un alma. Kusanagi y Batou debían estar en el edificio de enfrente. Era el único que se tenía en pie. Como el dedo corazón erguido y vanidoso sobre un puño cerrado.

-¡Kusanagi! ¡Batou! -grité.

Nada. Caminé hacia el edificio. El aire era caliente, como si dos ventiladores gigantes esparcieran el calor de un horno industrial. Entré al edificio y escuché un eco lejano. Decidí investigar.

Subí varios pisos. Las escaleras de mármol daban fe de que aquel edificio fue importante en su época. Una multinacional, un departamento del estado, una Sección de los servicios secretos japoneses. En la sexta planta escuché el ruido con claridad. ¡Parecía la mayor Kusanagi! Se la oía como si estuviera extenuada. ¡Tal vez estaba herida! Debía ir a ver.

Entré en el despacho como un elefante en una cacharrería. En el suelo, Batou embestía con sadismo a la mayor Kusanagi, que jadeaba a cuatro patas.

-Qué cabrón. Mira por dónde, una bonita Ova.

Esta vez sí que no sé cómo lo hizo. Supongo que primero me distrajo con cualquier cosa; luego se abalanzó en el aire, giró sobre sí misma, y con dos certeros golpes en zonas estratégicas de mi cuerpo me dejó paralizado y boca abajo. Podía pensar, pero no mover un sólo músculo. Noté la baba cayendo sobre mi barbilla. Perra.

Cuando se me fue la parálisis, vi a la mayor desnuda y a Batou saliendo del despacho.

-Qué rica que estás -insistí-. Tu alma pertenece al Maestro de Marionetas, pero tu cuerpo me pertenece a mí.

-Si insistes -me dijo-.

Yo, que me había mantenido en un estado de excitación supino durante toda mi transformación en dibujo animado -ahora pienso que quizás fuera esto y no mis comentarios provocadores lo que la invitaban a noquearme-, me coloqué boca arriba, desnudo. La mayor Kusanagi se lanzó al aire; por unos instantes quedó suspendida en él. Y luego, con precisión milimétrica, encajó sobre mí.

Dolor.

Era toda metal, la cabrona.

Y entonces desperté del sueño. ¡Te deseo un día estupendo! Aquí hemos pasado de un par de días húmedos y tristes a más calor, un clásico de esta época.

Nota: no escuchar Kítaro en el mp3 cuando hago deporte.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

11 Comentarios

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  • jajaja, que cosas más raras sueñas XD!!! yo la verdad es que nunca me acuerdo de lo que sueño ( a lo mejor es mejor..quien sabe, a saber lo que soñare..), y lo del mal humor, como me vieras a mi por la mañanas… soy una auntentica bruja!! jajaja, y no me extraña, mira que hora es…y todavia por aqui dando la tabarra, si es que no puede ser…Un beso :p
    .-= Último artículo del blog de pili»cuchillita»… CURIOSIDADES DE LA VIDA… =-.

    • Hola Pili. A veces es mejor no acordarse de lo que uno sueña, ¿no? 😀

      Por qué lo de cuchillita. A ver si un día lo cuentas. Gracias por comentar en mi blog. 😀

      ¡Un saludo!

  • Como para no pasar de malas el día, con un sueño tan «exotico», pero el relato de primera, esto de:» Tu alma pertenece al Maestro de Marionetas, pero tu cuerpo me pertenece a mí.», es como para hacer una novela completa. Un fuerte abrazo, mi amigo
    .-= Último artículo del blog de R.C. de_interes… LO QUE DICEN TUS OJOS =-.

    • Pues si ves Ghost in the Shell, el manga, igual te encanta. Es una maravilla. La segunda parte no tanto, pero se puede ver. Si te gustó Matrix o la ciencia ficción, te encantará fijo.

      ¡Un saludo! 😀

  • ¡Buenos días yomisma!

    No creo que interpretes mal, interpretar de por sí implica riesgo. A mí me hacen gracia tus interpretaciones, son un poco un complemento de los sueños. Freudiano asunto.

    Sí, ya leí el poema… 😀

    ¡Otro estupendo día para tí, un besoooooooooooo! 😀

  • jajaja, lo de cuchillita es porque me apellido cuchillo,(si como lo oyes, mis padres que son muy originales ¿no..?), y nada como no me gusta nada, :emotion: pues yo misma me diga cuchillita, porque eso soy, una cuchillita (sin afilar eh? jeje), queda claro no? Un besete Julio!!! :-*
    .-= Último artículo del blog de pili»cuchillita»… CURIOSIDADES DE LA VIDA… =-.

  • Yomisma: seguro servidor suyo, digo, seguro. Me hace reír. Te puedes meter conmigo, interpertarlo para picarme, lo que sea, me río igual.

    Besoooooo 😀

    • Ah, para ampliar el círculo de amistades siempre digo que si 😀

      Qué pasa que para entrar en tu círculo de amistades primero hay que tener carnet de friki… En qué ventanilla es eso… Ahora todo el mundo es friki, geek, otaku y emo, qué juventud más poco original 😀

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