La cultura de lo gratis: consecuencias

freebirdSon malos tiempos para subir los precios. Vivimos en la cultura de lo gratis: vuelos gratis, llamadas gratis, buscadores gratis, aplicaciones gratis, información en diarios gratis, compras gratis… ¿Quién no se apunta?

Pero la cultura de lo gratis produce unas consecuencias que pueden cambiar drásticamente nuestro entorno, porque no se puede negar una realidad: cuando alguien da algo gratis, existe un caudal de dinero que deja de fluir.

Estas consecuencias comienzan a dar señales: el periódico The Times anuncia el cobro por sus contenidos para la primavera de 2010. Los augurios nada halagueños sobre el futuro de los periódicos en papel han precipitado esta decisión. Y la iniciativa arrastrará a otros con él.

Pero para que este cobro sea efectivo habrá que suprimir, dicen, el acceso mediante buscadores de estas noticias. De hecho, Murdoch especula sobre que el servicio de Google News es ilegal, puesto que publica titulares de medios de comunicación sin autorización. Para que la suscripción a un periódico sea efectiva la información sólo puede estar disponible para los sucriptores.

Esta cultura de lo gratis también genera una segunda lectura en este paraíso de información gratis y al instante: los derechos de los escritores.

La realidad es que a grandes sectores de la sociedad le cuesta entender que un autor tiene derecho a cobrar por sus creaciones. Los derechos de autor   –Wellington contra napoleón: ¿copyright o derecho de autor?– se hacen a un lado al exigir el derecho a la libre circulación de la información o la cultura. Esta demagogia ha generado -y genera- controversias e ideas que se han extendido al imaginario colectivo, amputando derechos de los creadores.

El concepto de cultura de lo gratis relacionado con la escritura es como un cristal opaco: en un mundo en el que todo tiene un precio, no parece lógico que se obvie que las actividades creativas también lo tienen… y lo merecen.

Nadie se extraña que un arquitecto cobre por idear un rascacielos, pero si un autor exige sus derechos saltan los progres de turno exigiendo la libre circulación de sus textos. No se plantean que los artistas quieren vivir de su oficio.

De aquí vienen, también, las disputas entre los gremios de editores de algunos países y las digitalizaciones masivas de Google: en realidad, al gigante de Internet le gustaría que los autores cedieran parte de esos derechos para poder difundir e indexar toda su obra sin contraprestación. ¡Y como Google -teniendo conexión, que sí es de pago- no cobra por usar su buscador, cómo osa nadie a no dejar que haga este bien para la humanidad!

Que los periódicos nos cobren por leer sus noticias y sostener las ediciones en papel -o cierren las imprentas y se vuelquen en las digitales- es sólo la punta del iceberg, y una consecuencia directa de vivir en la inopia del funcionamiento real del mundo. Google existe porque genera unos beneficios monstruosos, sólo que es un tipo de negocio con una apariencia multicolor. ¿Conoce un usuario medio cómo genera Google esos estupendos beneficios?

Y la pregunta más importante: ¿hasta cuándo vamos a seguir menospreciando los efectos de esta irreal Cultura de lo gratis? Nosotros hemos creado este monstruo: y los monstruos también se dedican con orgullo a su oficio.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

12 Comentarios

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    • @Ángel: Yo no voy a pagar, pero es que yo soy comprador de prensa nacional, es decir, soy de los que sufrago la edición digital. Si no tengo prensa gratis en la red, vuelvo a medios tradicionales -tv, radio, que sigo como siempre- y me compro la edición en papel que me encanta cuando el bolsillo me deja. Lo que dice mi artículo es que nadie da duros a cuatro pesetas, precisamente, y el todo gratis nos lo van a cobrar por otro lado. Se respeta tu punto de vista, pero habrá quien pague cuando TODOS empiecen a cobrar por lo mismo, creo yo. Veremos quién puede más, los miles de despidos -que ya hay- masivos cuando cierren cientos de periódicos y echen a la calle a sus empleados, o los gritos de «lo queremos todo gratis» de los consumidores. Bonito reto. 😀

  • Como autor en inicios turbios puedo añadir a tu artículo que mi futuro, seguramente, sea:
    – 1- edición digital que pague alguien por leer mis libros en la red (ignoro este camino)
    – 2- pedir por las calles (ignoro este camino)
    – 3- edición en formato celulósico (vender es difícil cuando un libro con precio de mercado, pertenece a un autor novel. Vender es una aventura diaria)

    Garantizo desde aquí que en mis alrededores todo lo que es cultura tiene que ser gratis. Muchos amigos pagan su banda ancha para compensar la inversión bajándose múscia, películas y libros para su uso personal.
    Este camino de «para uso personal» implica, inevitablemente, una infravaloración de todo lo que es cultura. Buena o mala, pero cultura.
    Algunos no pisan las salas de cine porque dicen que es tirar el dinero.
    Me asusto.

    Tampoco apruebo que se persiga a los «mantas» de las maneras que he leído. A fin de cuentas tienen que perseguir a los que explotan a los «manta”.¡Esos si! Porque son los que ganan pasta de verdad, sin pagar a los autores.
    .-= Último artículo del blog de Alberto Real… La paradoja del Cuento de Navidad =-.

    • @Alberto Real: Pues sí, va a ser que lo de editar en digital por costo es lo apropiado para los noveles. Lo del top manta me parece una consecuencia del abuso de precios de la industria de la música, cine, etc. Los libros se libran porque fotocopiar a mansalva no vale la pena. ¡Un abrazo! 😀

  • Siempre es lo mismo los que estamos al final de la cadena estamos mas cerca de la mierda en el inodoro que es la vida que nos imponen.
    La cultura de lo gratis perjudica mas al poderoso que al pobre, lo que gana un músico por disco vendido da risa a no ser que venda millones y millones de discos, lo que se lleva un escritor por libro vendido igual, la tajada se la llevan editores, discográficas, y otros entramados mafiosos que viven de la creatividad de los demás, pero Internet va a acabar con esto y ya se empieza a notar, los veo temerosos, asustados por lo dificil que es imponer sus corruptas normas en la red, enfin el mundo cambia y los ricos van a tener que cambiar tambien como los pobres, sino se extinguiran.La lastima es que de momento todos los creadores van a sufrir en el cambio como siempre le toca al que esta abajo, tendrán que aguantar los reajustes de los ricos y los suyos propios pero por una vez creo que van a salir ganando.

    • @Amspredator: En mi bitácora se puede decir mierda y la metáfora, además, está muy bien traída. Al grano de tu comentario: la idea de que Internet va a ser siempre un lugar de lo gratuito no creo que sea cierta. Llegará un momento en que por copyright o derechos de autor se tenga que proteger la difusión de cultura. Comparto lo de quién se lleva la tajada, está clarísimo que si pueden vender un cd de música a 10 euros, no sé por qué lo ponen a 16. Yo espero también que salgan ganando. Gracias por la reflexión, la verdad es que en general comparto la visión del asunto, que tiene una pizca de resignación, al menos de momento. La cultura de lo gratis es una especie de venganza del pobre contra el rico, ¿no? 😀

  • Estoy de acuerdo contigo en parte xD
    En mi humilde opinión, el acceso a la cultura es un derecho, no un servicio por el que se deba pagar. Pero claro, en el caso de periódicos y editoriales que ven mermados sus ingresos hasta puntos preocupantes es normal que se busque la manera de adaptarse a los cambios para no perder tanto dinero. Me parece bien que si queremos leer un periódico que en papel es de pago, también debamos pagar algo por hacerlo electrónicamente.
    Ahora, ¿hay que hacerlo con todo? Es decir, ¿Quién se lleva la mayor parte de los derechos de autor? Ahh amigo, ahí hablamos de otra cosa. Creo que tanto editoriales, como productoras de música por ejemplo, etc, tienen que adaptarse también y buscar una manera de seguir generando ingresos sin «estafar» a quien les compra. Es decir ¿30 euros por un libro? Msss… Soy de las que paga cuando algo me gusta ojo, pero muchos se plantean (yo incluída) si tenemos que gastarnos un montón de dinero antes de saber si tal cosa o tal otra merece la pena. Por eso el libro electrónico me parece un gran invento, no cuesta tanto dinero, el autor se lleva sus ingresos y encima, no destrozamos bosques. De hecho, los intermediarios en esas transacciones pueden llegar hasta a la extinción (ojalá). Porque, oye, yo pago por escuchar a un grupo, no porque Virgin lo produzca, pago por leer a un autor, no porque sea de una editorial. Y ahí, ni hablemos de la SGAE…
    Hay que pagar por lo que consumimos, obviamente, pero si unos tunos quieren cantar «Clavelito»… No sé si me explico. Todo tiene sus límites, y creo que los autores deberían también exigir límites, tanto para cobrar cuando no lo hacen como para cortarle las alas a quienes se quieren hacer ricos con sus obras.

    Saludos!
    .-= Último artículo del blog de kiram… Faerie =-.

    • @Kiram: ¡En parte! Ya es algo, visto que en la mayoría no estás de acuerdo jajaja: eso es que te vas dando cuenta de que los de filología somos la bomba 😀 Ahora en serio: como decía al amigo amspredator, que el margen de beneficios entre el autor, el consumidor -que paga- y la industria, es la industria la que se lleva una tajada descomunal. Esto es así y lo comparto contigo. Yo también me compro libros de calidad porque me encanta la literatura, pero no siempre pago por buenas ediciones 30€ si lo consigo en edición de bolsillo: sigue siendo Cavafis, ¿no? Lo de los bosques, mira: ¿es que construir un e-book tiene coste de residuos cero? Lleva componentes, plástico… ¿Las fábricas donde se construyen están en países del este de Europa o Asia? ¿La energía de esas fábricas de dónde sale? ¿La que se pierde en el proceso de creación del e-book dónde va? ¿Y los residuos de los plásticos -petróleo- y demás, se reciclan? ¿Sabe la gente que hay un porcentaje que no se recicla jamás? Es que ya me cansé de la demagogia -y no me meto contigo, eh, salto porque lo llevo dentro, aprovechando que el río pasa por aquí cerca- de que el e-book resuelve la tala en el Amazonas y salvamos árboles. ¿Las oficinas no van a seguir consumiendo papel? ¿Y en las escuelas? Por favor…

      Una vez desahogado -jajaja-, no me tengas en cuenta el tema, sigo: si unos tunos quieren cantar clavelitos y lo escribistes tú, ¿no querrías cobrar esos derechos por componerla? 😀 Es un tema complejo porque requiere ver la realidad de otra forma, lo sé. En fin, lo bueno es el debate de ideas. ¡Un besote y gracias por compartir un ratito en mi bitácora, poeta! 😀

    • @koko: Totalmente de acuerdo. Separar el derecho de autor y el acceso a la cultura es sano, porque si no entramos en la demagogia de las repúblicas bananeras, como bien dices. ¡Un abrazo!

  • ¿Desde cuando ha exisitido la cultura de lo no gratis?
    Da la sensación de que la gente hoy en día cree o le quieren hacer creer que el autor, desde siempre, ha tenido una remuneración, no mínima si no mas bien millonaria de sus obras cuando está más que demostrado que las ganacias masivas y no tan masivas por autoria surgieron en la segunda revolución industrial.
    Aunque no estoy en contra de lo que dices, está muy bien que el autor quiera tener una remuneración por sus autorias, es tan facil como que el susodicho cree su propia página (Muy barata a día de hoy, por cierto) y comercialice con sus producciones, dandole un beneficio total, sin intermediarios.

    Sinceramente, no creo que sea tan dificil que un autor gane dinero con sus obras y que a su vez la sociedad las disfrute de manera casi gratuita, pienso mas bien que son ellos los que lo quieren hacer dificil.
    Un saludo

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