¿Escriben correctamente los bloggers?

¿Los bloggers o blogueros/bitacoreros cuidan el lenguaje? ¿Son ejemplo de un buen uso del idioma? ¿Son los grandes escritores ejemplos de buen uso de la lengua? ¿Es lo mismo escribir bien literariamente y escribir correctamente? ¿Prestigian los escritores la norma culta, es decir, el habla que usan en sus contextos sociales, y desprestigian el habla popular?

La aparición de la Nueva Gramática de la Lengua Española nos incita a plantearnos varias de estas cuestiones. De esta gramática, hay  que señalar algo muy importante:  que es el primer libro de esta disciplina lingüística que reconoce como válidos los usos que del español hacen los más de 350 millones de hablantes en América. Es decir: de una vez, la RAE prestigia el habla de los americanos, que antes parecía mirarse como si fuera poco prestigiosa o vulgar.

Lo que me llamó la atención de la NGLE es que usa muchos ejemplos literarios, de autores de reconocido prestigio internacional, para señalar usos erróneos.  Entre estos usos, por ejemplo, en mi región -Canarias- los estudios de sociolingüística, tanto en Canarias como en Valencia, Cataluña, e Hispanoamérica, incluso entre hablantes cultos, demuestran que se extiende el uso de la tercera persona de haber en plural en oraciones impersonales.

¿Puedo dejar que mi hijo lea bitácoras sin tino  porque la gran mayoría posee el mínimo rigor gramatical y no perjudica su aprendizaje progresivo del idioma? ¿Debo yo?

Para no liarnos: se oye habían mesas en vez de había mesas, o hubieron muchos  fallecidos en vez de hubo muchos fallecidos. En las oraciones impersonales -no hay sujeto léxico, pero sí gramatical- haber, si hace referencia a persona o cosa, sólo se conjuga en tercera persona del singular. He encontrado artículos en periódicos de prestigio de mi región -de hace pocas fechas- donde el periodista usa la tercera persona del plural. No me extraña que luego el lector/hablante refuerce este mal uso si en los medios de comunicación aparece este tipo de errores. Sucede por un reanálisis del hablante y porque buscan la concordancia en número (había mesas -> habían mesas).

Los políticos no se libran de casi nada, y este error se da sobre todo en los catalanes. Habrán oído al portavoz de CiU en el congreso, Josep Antoni Durán i Lleida, usar el plural en sus discursos parlamentarios. Nos imaginamos algo así, dirigiéndose a Zapatero: «Habían muchas imprecisiones en ese informe de los presupuestos generales de la nación española». Lo de nación española es por darle la oportundidad ficticia de decir lo que realmente piensa. 😀

En la NGLE encontramos a autores de la talla de Gabriel García Márquez de los que se toman ejemplos de fragmentos de sus obras que no son correctos o no recomendados desde el punto de vista gramatical. La pregunta es: ¿la libertad literaria está por encima de la norma del lenguaje?

Y dos: parece que no es lo mismo usar la lengua con corrección que escribir bien literariamente hablando. Los escritores se toman licencias, cierto, para crear su mundo, pero ¿hasta qué punto no son o deben ser un ejemplo social del buen uso del idioma? ¿Es éste un hándicap que no debe ser considerado a priori a la hora de crear una obra literaria?

Otro aspecto que me llama la atención, y que durante todos estos años de escritura y filología no he reparado, es que los escritores de reconocimiento mundial -cualquiera que se quiera, pongamos Carlos Fuentes- reflejan en sus libros la norma culta, que es el contexto social en que se mueven.

¿Los blogueros reflejan la norma popular más que la culta? ¿Debería existir un Instituto Español de Regulación de las Bitácoras que adjudique un distintivo para que el lector sepa que esa bitácora posee un mínimo de calidad gramatical y de uso del idioma? ¿O mejor no porque invertir en un Instituto, en plena crisis, para dar dos o tres distintivos no vale la pena?

Es decir: usan la norma que conocen. Así, usarán un lenguaje más elevado, o usos incluso arcaizantes -depende también del autor- al escribir porque es el lenguaje que usan en su ámbito social. Escojamos un escritor que pertenezca, como suele decirse, al pueblo: sus novelas o poemarios reflejarán su norma popular, o vulgar -adjetivo que se ha vuelto peyorativo, cuando vulgo significa del pueblo, es decir, popular-, es decir: reflejarán la norma lingüística social en que se mueven.

¿Quiere decir esto que los escritores son unos snobs? Depende del escritor, ya que cada cual tiene su estilo. En todo caso, es un indicativo de clase social. De ahí que haya quien pretenda disfrazarse imitando la norma culta en sus textos, en sus diálogos, pero como es una imitación tras la cual no hay una comprensión de la norma acaban siendo descubiertos más pronto que tarde.

Mi última cuestión es: los escritores no son gramáticos, pero ¿acaso pierde un texto calidad literaria si en vez de solo escribo sólo -si quiero que sea un adverbio y evitar la confusión-?

Que un fenómeno ¿dialectal? como el había/habían suceda tiene un pase, pero leer bitácoras con errores continuados en tilde, mal puntuados o con una sintaxis pobre ¿debería sospechar que sus 3500 suscriptores padecen el mismo mal?

No pido una vuelta al neoclásico, y creo impagable el esfuerzo de los escritores que se atreven a romper la tradición. ¿Qué sería de la evolución literaria sin las vanguardias? Pero no es una cuestión menor -baladí me parece una palabra muy pedante- el calibrar, sin obsesionarse, que las herramientas para crear la obra literaria son las palabras, que tienen una estructura concreta y determinada, y unas relaciones a varios niveles -sintagmática, sintáctica, etc.-.

Si el alfarero mima la arcilla de una forma determinada, y el pintor mezcla los óleos en ciertas cantidades para lograr luces y textura en sus cuadros, ¿debe el escritor manejar con corrección el idioma?

Ya sé que soy impopular; en estos tiempos, todo lo que sea esforzarse levanta ampollas. En Internet lo quieren todo gratis y es más sencillo escribir sin ton ni son y quedarse uno tan ancho.

El razonamiento de este artículo me lleva, entonces, a la gran cuestión que planteo en la pregunta inicial:

¿Los blogueros/bitacoreros  cuidan el lenguaje; tiende a leerse una norma culta o popular; conocen la base de nuestra gramática?

Y en el estilo no entro que eso, como decía Unamuno, está en el hombre antes que el hombre en el estilo.

Me temo que no, y no son pocas las bitácoras relevantes en la blogosfera española en las que te llevas un susto cada poco. Mi receta: cuidar el lenguaje, sin obsesión pero con sentido de la responsabilidad -y aprender con los errores-; ni tanto ni tan poco.

¿Valoras positivamente una bitácora en la que se cuide/mime el lenguaje, y que sus artículos sean claros  -el estilo- en la medida de lo posible?

Un ejemplo final, a ver si me ayudas, que dudo entre las dos opciones, a ver cual consideras más correcta:

a) Me gustaría saber a cuántos blogueros acabo de tocar los cojones con este artículo

b) Me gustaría saber a cuántos blogueros acabo de tocarles los cojones con este artículo.

😀

P.d.: solo y sólo generan confusión y depende también de la gramática que leas. Acaba en vocal, y por lo tanto no lleva acento al ser llana. Pero existen casos -las famosas excepciones- en los que hay que decidirse en su categoría: adjetivo o adverbio. Por ejemplo:

Solo me senté en casa: quiere decir que estaba solo en casa, es decir, adjetivo, por lo tanto no lleva tilde.

Sólo me senté en casa: quiere decir que se sentó únicamente en casa, es decir, adverbio, por lo tanto lleva tilde.

Es la forma correcta de indicar al lector qué se quiere decir. El hablante lo tiene que deducir por el contexto; y la cuestión para los gramáticos es: ¿cómo va a saber el hablante si lleva tilde o no si no estudia la gramática? Amigo: el hablante común no tiene que aprenderse toda la gramática de su idioma, porque si no todos seríamos gramáticos, y éstos se pasan la vida llenos de incertidumbres y debates sobre este o aquel fenómeno. Y esto en Europa, que si cruzamos el Atlántico…

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

13 Comentarios

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  • Los blogs no son distintos de las personas que los escriben y, sintiéndolo mucho, la mayor parte de las personas escribe de pena. Lo que pasa es que esa misma gente no ha empezado a escribir hasta ahora -¿gracias internet?- por lo que su desconocimiento de la norma, que antes quedaba oculto, ahora se expone a la vista de todos. Echa un vistazo a las actualizaciones de facebook, da igual los estudios que tengan o lo culto que sea su ambiente, y verás el susto que te llevas…

    Es un debate que he tenido en casa varias veces, ¿es la falta de hábito de escritura lo que lleva a esos errores? ¿mejorarán con el tiempo gracias a que ahora escriben más? ¿o será al revés y veremos la red convertida en el paraíso de los hoygan?

    Mi novio se inclina por la primera opción y yo -con el arrollador optimismo que me caracteriza- por la segunda.

    No creo que el personal se anime a pulir su expresión por el mero hecho de plasmarla por escrito. Una redacción correcta a día de hoy no tiene más valor que otra errónea, escribir bien no es sinónimo de prestigio y escribir mal no supone penalización alguna. Por cada persona que te señale los errores saldrán cuarenta llamándote talibán o apelando a la bendita libertaddeescribircomoamímesaledeloscojonesqueesteesmiblogymelofollocuandoquieroysinotegustatelargas.
    ¿Para qué esmerarse si no hay incentivos?

    Seamos sinceros, abrimos un blog para decir lo que nos salga del bolo y extrapolamos esa premisa a la forma. En internet hay contenido vergonzoso a manos llenas, los hoygan son la vertiente ortográfica del mismo fenómeno, y es una batalla perdida.

    Sólo cabe aplicarnos que la recompensa por hacer bien las cosas es haberlas hecho (creo que parafraseo a Séneca, pero tampoco me hagas mucho caso).

    Del famoso «solo/sólo» he tenido una conversación hace poco y hay veces que la señora RAE me toca las narices. Porque, vamos a ver, toda la vida poniendo tilde SIEMPRE al adverbio y ahora resulta que no, que sólo (jeje) se usa cuando puede dar lugar a confusiones, como en el caso de tu ejemplo.

    Sobre la frase final: tocar/tocarles, así de oído, me suena mejor la segunda, al enfatizar el objeto indirecto suena mucho más contundente, es más, diría que [les] toca los cojones por partida doble 😀

    • @Farándula: para ser claro, en ese debate que tienes en casa, mi postura es: escribir más no mejora la escritura porque sí, y que yo coja un lienzo y me dedique por mi cuenta a pintar mucho seguro que no me lleva a pintar mejor, y si no para qué están las escuelas de Bellas Artes. Sí, los gramáticos y la RAE tocándolos con muchas cuestiones sin resolver -y en otras «recomiendan» o «se inclinan» por una opción, pero no la resuelven-, y encima hay gramáticos que difieren totalmente en muchos aspectos, aunque en esta última hay que reconocerles que han buscado unanimidad con las otras 21 academias. Me quedan dos «sies» más: sí, la gente usa el blog para escribir lo que le salga del bolo, como yo «mismamente», y la calidad de la blogosfera española «cuála» es: pobre; sí, en la segunda les tocamos los cojones como dos veces. 😀

  • Vaya pedazo de post más ilustrativo. La verdad, yo soy un asesino en serie en esto del lenguaje jejeje Me ha sorprendido sobremanera eso del tercera persona del plural. Creo que cometo muchas veces esa equivocación y es más, creo que le doy patadas al diccionario más veces de las deseables en todos mis posts.

    A mi me has tocado los cojones, eso no te lo puedo negar jejeje

    • @Antonio: la cuestión es que yo también, y mucha otra gente, les damos y vamos aprendiendo. Tener un cierto rigor no es malo ni hay que demonizar a nadie, pero si eres consciente de algunos errores y los pules, como el que comentas, mejora la calidad en tu bitácora y tus lectores lo agradecerán. Yo también cometo; por épocas, me vuelve poner tildes a los demostrativos como si fueran pronombres. De momento lo vuelvo a tener controlado, jaja, ya veremos. ¡Un abrazo!

  • Bueno,

    Con respecto a la pregunta directa del final, la opción para mí correcta sería la A, ya que si no habría dos complementos indirectos en la frase… un poco raro..

    Ahora, mi opinión sobre el resto del artículo! 😛

    El lenguaje es la herramienta que tenemos para comunicarnos, si este fin no se consigue, si aquel que escribe/habla no cumple el objetivo, es decir, que el otro le entienda, está haciendo un mal uso del mismo.
    Hoy día, nos encontramos en blogs, comentarios y foros donde hay quienes escriben sin puntuación de ningún tipo, cometiendo faltas de ortografía sin ton ni son, y encima abreviando palabras, con lo que no hay ser humano que se entere de lo que ha puesto.
    Eso es un mal uso del lenguaje.
    Otra cosa es que en un blog/foro se use un lenguaje más vulgar (usándolo en la acepción «del vulgo»), esto es, utilizando palabras y acepciones menos cultas, del día a día, pero que aún así se entienden perfectamente. Y es que no todos los que escriben son escritores, para empezar, y ni siquiera todos los escritores utilizan siempre un lenguaje «correcto».
    Pero es normal, no todos somos filólogos, el resto del mundo utilizamos lo que nos han enseñado a lo largo de los años más lo que podamos aprender por nuestra cuenta, de ahí (en mi opinión siempre) la importancia de leer cosas diferentes, de enriquecer nuestro vocabulario sin infravalorar otras formas de usar el lenguaje.
    Un ejemplo, que es el que más rabia me da, es cuando un penínsular se afana con que los canarios no decimos «chacho» o «muchacho» si no «muyayo». Amigo, que tú utilices nuestra lengua de manera distinta no te deja por encima de mí, ni viceversa.
    Por lo tanto, siempre que se cumplan las reglas gramáticas y de ortografía, además de respetar otros aspectos del lenguaje, creo que se puede hablar de un uso correcto del mismo. Siempre y cuando, claro, el mensaje que queremos transmitir llegue.
    Obviamente los filólogos tendrán más conocimientos, y ellos se encargarán de estudiar cada uno de los usos, y de crear nuevas reglas, pero no pueden exigir que los demás sepamos lo mismo que ellos, al igual que yo no pretendo que los no historiadores sepan, por ejemplo, leer un documento de la reina Urraca.

    He dicho xD

    • @Kiram: los filólogos no inventan reglas, en todo caso los que luego son lingüistas, semantólogos, gramáticos, etc. y estudian la gramática de la lengua -sobre todo gramáticos, evidentemente-, buscan, siguiendo las reglas establecidas previamente en el sistema de la lengua, que no se cometan barbaridades o incorrecciones y establecen criterios para aclarar situaciones de conflicto, ¡pero con todo eso hay miles de dudas y excepciones sin resolver o que plantea conflictos entre ellos! Lo que luego se trata es de encontrar la forma de preservar el idioma y cuidarlo, pero para escribir bien no hace falta ser filólogo, ni mucho menos. Por cierto, el documento ese de la reina Urraca, se supone que los filólogos somos los especialistas adecuados para leerlo correctamente, ¿no? A eso nos dedicamos, en teoría. Lo de los peninsulares con el «muyayo» es porque muchos siguen considerando nuestro dialecto como inferior o de menos prestigio, pero es porque los pobres no dan para más. De donde no hay no se puede sacar. ¡Un besote! 😀

  • Jajaja, bueno, no sé si los filólogos dáis paleografía xD De todas formas, sería un historiador-paleógrafo lo transcribe, un filólogo – supongo que clásico, pues está en latín – lo traduce, en todo caso, o simplemente lo entiende, jeje, y nos lo vuelve a pasar para que nosotros estudiemos el contexto??
    De todas maneras, mi comentario no era contra los filólogos, ni contra nadie que estudie la lengua, quería simplemente explicar que pese a que las formas son muy importantes, más lo es que se cumpla el objetivo de comunicar ideas…
    Bueno, qué, acerté la pregunta?? 😛

    • @Kiram: Jajaja, no, ya sé que no te metías con los filólogos, pero supongo que trabajaríamos juntos en un equipo multidisciplinar y tal en plan modernote. Pues acertastes con lo de CI, y creo que ambas valen. El segundo ejemplo es como este, Le mandé un ramo de flores a mi novia, y este tipo de pronombres se llaman pleonásticos; se habla en gramática del uso pleonástico de los clíticos, que son pronombres que van antepuestos o pospuestos. Así que, a mi parecer, ambas opciones son válidas, pero el hablante usa mucho la segunda: A los padres no hay que darles tantas alabanzas. ¡Un besote! 😀

  • Yomisma hace referencia a, por ejemplo, la Fundación Health on the net (HON). Sería interesante poder optar a una acreditación en el sentido que menciona Julio y que funcionara de manera similar a HON, pero al mismo tiempo…

    Quizás, reconociendo las limitaciones propias, la falta de formación gramatical, sabiendo que solo pretendemos comunicar cuando escribimos en nuestros blogs, pese a esas faltas o defectos en la escritura, y demostrarlo en lo que escribimos, sin pretender ser lo que no somos, tal vez, con eso sea suficiente y se pueda obviar esa «acreditación» sobre lo bien escrito o lo escrito medio-bien o lo penosamente vomitado en letras.

    En casos como HON se va más allá de la simple escritura, obviamente. Se va a la calidad y credibilidad del contenido y no tanto al de las formas. Es, por lo tanto, necesario y conveniente sobre todo porque hablamos de información en salud.

    Me ha quedado muy serio el comentario 🙂

  • En la blogósfera hay de todo: gente que escribe sin cuidado ni consideración para los lectores, hasta aquellos que revelan gran pulcritud en sus letras de todo a todo.
    Creo que el tema de la lectura indiscriminada de bitácoras es válido para adultos, ya que para los pequeños puede ser desorientador leer temáticas tan variadas tocadas desde una postura muy personal (sexo, eutanasia, ciencia, etc).
    Sin duda sí debería haber algún organismo regulador no sólo del buen uso de la lengua, sino de la información, para calificar las bitácoras.
    Un beso

    • @Tania: Pues yo apoyo contigo esa tarea de un organismo regulador que de certificados de calidad lingüística -gramatical, etc.- a bitácoras importantes o aquellas que las soliciten. Por qué no, no solo va a ser para los contenidos. La forma siempre parece quedar en segundo plano, y no lo comparto. ¡Un abrazo! 😀

  • Varias veces he estado tentado a criticar a los compañeros blogueros por sus faltas ortográficas, redacción deficiente y las incorrecciones gramaticales que cometen. No lo hice, tal vez por solidaridad, hasta que los candidatos presidenciales abrieron blogs en esta época preelectoral que vivimos en mi país, Colombia. Creo que sí sería interesante que alguien certificara la calidad lingüística de los blogs en la web. Como son muy pocos los confiables, sería una labor relativamente sencilla.
    En fin, no los quiero cansar más con mis opiniones, pero sí invitarlos a que conozcan mi blog y ojalá me adjudique una calificación.
    Cordial saludo a todos (y que conste que no voy a decir «a todos y todas», aunque es lo que quiero decir) 💡 .

    • @Petúfar: Yo también cometo faltas y errores, pero procuro que no. Visitaré tu bitácora, ¡pero no para encontrar o buscar fallos!, sino para saber qué cosas te interesan. Yo también querría decir a todos y a todas, pero gramaticalmente hablando, y en aras de la economía lingüística, si existe una forma plural -en masculino, cierto- para designar ambos géneros, no debería usarse salvo en contextos que lo requieran. En fin, que la lengua no entiende de machismos, y abogo por el uso de un lenguaje no sexista, pero… si usáramos estas construcciones en cada uno de nuestros enunciados nos pasaríamos el día hablando para decir dos o tres cosas -una ley antinatural para la lengua-. ¡Un abrazo!

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