La cara: un corazón hambriento

¡Qué curiosa la relación entre las mujeres y nosotros, los hombres! Rodeados por ellas en todas nuestros ámbitos -pareja, amigas, aventuras ocasionales, abuelas, primas, hermanas, vecinas, etc.-, nos resulta cómico que tengan prejuicios sobre nosotros cuando cada una ellas te confiesa:

Yo soy diferente a las otras.

Y, sin embargo, a nosotros nos niegan la entrada a ese club de la diferencia:

  1. Creen que no podemos hacer más de dos cosas a la vez.
  2. Piensan que si nos dan buen sexo nos tienen un tiempo, pero si nos miman el ego nos tienen toda la vida.

¿Podemos refutar estas dos cuestiones con ejemplos preciosos e inequívocos? No es una tarea sencilla, pero vamos a intentarlo.

  1. Cuando le decimos «amor, voy a hacerte un regalito», y te bajas a su sexo y lo lames a la vez que abocinas los labios y succionas ese rico jugo -que deberían vender en botellitas-, a la vez que enérgicamente introducimos y sacamos  los dedos en las  sagradas y deliciosas cavernas -no tiene pérdida porque sólo hay dos- y recorremos con la mano libre el vientre y los senos… van ¡3 zonas diferentes de actuación a la vez! Es decir, podemos hacer hasta tres, que yo sepa. Seguro que los contorsionistas del Cirque du Soleil pueden hacer esto y con los pies cortar pimientos en juliana.
  2. Soy un claro ejemplo de que por mucho que me halaguen el oído no pienso cambiar, así que me presto al experimento siguiente, como un valiente: vamos a probar durante un mes a que las comentaristas habituales y visitantes de la bitácora me digan cosas maravillosas para ver si modifico mi actitud. ¡Os reto!

Y lo que nunca me ha resuelto nadie es:

¿Quién se dedica a ir transmitiendo estas opiniones de generación en generación? Porque no recuerdo a mis padres hablarme de estas tonterías.

Se me ocurre una persona que podría disfrutar con este tipo de afirmaciones porque es lo que comúnmente se conoce -dependerá del dialecto del español que hables- como un tocacojones:

¡Es Murphy! Ese que se dedica a darle la vuelta a la tostada para que caiga por el lado de la mantequilla, el mismo cabronazo que cuando algo parece que puede ir mal, se encarga de que vaya peor.

Estaba por la zona de Triana, una calle comercial de Las Palmas, y recuerdo ver una cola de gente que doblaba la esquina, y cada vez eran más. Aparecieron los antidisturbios y los bomberos para dispersarlos, aunque muchos se resistían, y otros iban sustituyendo a los que lograban sacar de allí.

Me acerco a una señora muy bien trajeada, con su paraguas en la mano y demasiado maquillada, y le pregunto el porqué de la cola.

-Es que me han dicho que esta es la cola de los que buscaban al Murphy para darle una buena patada en los cojones.

-¡Señora!

-Se los voy a reventar -dijo un señor, situado un poco más atrás-.

En fin, pelillos a la mar. Lo que quiere la gente es amar, que la quieran, y todo lo demás es la parafernalia, el accesorio, el juego, la máscara veneciana, porque hay una ley biológica no escrita que dice que sólo nos atrae lo que nos cuesta conseguir y por eso nos gusta crearnos un teatro de la vida. ¡Si estos labios hablaran!

Como dicen que hay una canción para cada momento de la vida, recuerdo a colación de este asunto la excelente película de Kenneth Branagh, Los amigos de Peter, y es que me da en la nariz que la cuestión se reduce a que todos tenemos un Hungry Heart. 😀

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

9 Comentarios

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  • Bueno, como siempre eres un provocador con estos artículos. Creo que tu mismo te contradices al generalizar y asegurar que todas las mujeres consideramos a los hombres unos inútiles (bueno que sólo pueden hace runa cosa a la vez), que solo quieren sexo y que les levanten el ego.

    Lo que si comparto contigo es que está muy extendida aún en nuestros días esa forma de ver a los hombres, como tambien esta presente la idea de vernos a nosotras de una forma inferios, o como postitutas al hablar de temas de sexo de forma desinhibida (entre otros temas).

    Y bueno, yo te halagaré y te diré cosas lindas cuando corresponda, y te jalaré las orejas cuando te lo merezcas.

    MUaaacks a montones para ti

    • @Tania: ¿Provocador yo? No creo 👿 .Me contradigo mucho, no me extraña nada lo que me cuentas. Lo de prostitutas depende, México es bastante más machista que España en las formas, aunque en España el fondo no lo veo tan lejos -es una sensación-. Lo de que me contradigo tiene una explicación racional. Un día fui al médico y me dijo: a cuál de los dos atiendos, y entonces le presenté a mi otra personalidad. 😀

    • @Ángel: Jaja. ¿Y eso? Yo lo aceptaría gustoso, pero sabes qué, estamos en crisis, así que me lo busco en la biblio, lo saco y te cuento un día de estos. ¡Un abrazo! 😀

  • Hola, sobre lo que un hombre puede solo hacer una cosa a la vez me parece un discurso sesgado e incapaz de una mujer que no es inteligente, la mujer inteligente o el ser humano capaz no menosprecia a su contrario sino lo juzga en su mejor aptitud para de ahí vencerlo, en la guerra de lo sexos las mujeres han anhelado una mejor posición, que las vean como iguales y no las subestimen ni que las marginen, que les den el lugar que les corresponde y para ello se han hecho de algunos discursos ofensivos a los hombres que las limitaban, pero en la realidad la inteligencia es individual y no se adjudica a los sexos. Sobre el ego, ¿a quién no le gusta los halagos?, ¿no se les conquista a las mujeres mediante piropos y acariciando su ego?, porque al final que no hace el hombre por la mujer adecuada. Me parece que son tópicos superficiales que no encajan con individuos inteligentes, que al fin y al cabo no son la mayoría. Un abrazo.

    Mario.

    • @Mario: ¡Hola Mario! Eso digo yo , qué no hace el hombre por la mujer adecuada. Y muy bien razonado todo, aunque en lo de que le gusta que le alaben el ego a la mujer, no coincido plenamente pero casi casi. ¡Un abrazo! 😀

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