A la busca del guionista perdido

Hoy día poca gente tiene tiempo para ver La extraña pareja o Anatomía de un asesinato, ni paciencia para escuchar una canción de Bob Dylan o Leonard Cohen.

-Prefiero una radiofórmula que quiero desconectar.

-Tú desconectas a diario, amor.

En cuanto empiecen a ver el primer diálogo entre Edward G. Robinson y sus secuestrados en Cayo Largo cambian de canal, y no quiero ni contar si hay que revisar La naranja mecánica o Tiempos modernos.

-¡Ay!, no, en blanco y negro paso, con la cantidad de películas bonitas que hay que ver.

-Eso, y como haya que pensar te vas a chatear.

¿A cuántos conoces que hayan terminado Ciudadano Kane o Sed de mal, y quién fue el último amigo que vio El hombre que mató a Liberty Valance, La patrulla salvaje, Los siete samuráis, Fresas salvajes o Jules y Jim?

-Qué pedante eres. Todo ese aire de intelectual de mierda es porque eres impotente, ¿no? El típico acomplejado.

-Amor, te perdono porque sé que tienes la inteligencia justa para pasar el día, y ya te he dicho que no vayas a urgencias que los seres unicelulares no tienen seguridad sosiá.

Si cogemos todo el cine considerado como obras maestras desde, por elegir una que no sea El cantante de jazz, llámese El gabinete del Doctor Caligari, hasta, pongamos, el aroma a cine clásico de las últimas producciones de Clint Eastwood o los aciertos de directores  asiáticos y europeos contemporáneos, pasando por joyas como New Rose Hotel de Ferrara o Flores rotas de Jarmusch, y sé que soy sesgado, olvidadizo, porque cada año nacen unas cuantas películas interesantes, pero es que no pueden caberme todas ni acordarme ni verlas, y seguro que guardamos en la retina muy buenas películas que merecerían ser recordadas -¡y qué pocas españolas salvando Medem, Berlanga, Almodóvar, Saura y una docen más!-, da igual si es cine de culto o han alcanzado la gloria universal –Blade Runner, Toro Salvaje, El Padrino, etc.- y

en la otra mano

cogemos todo el cine creado en las últimas décadas -secuelas animadas de grandes éxitos con mayor o menor fortuna, remakes de clásicos que casi nunca igualan al original, estructuras refritas hasta haber quemado los guiones y el público que huye de las salas, benditos todos, saturados de la fórmula- y

comparamos

el resultado no podía ser menos desesperanzador. Ya ni siquiera proyectan buen cine en los festivales, consagrados o menores, aseguran con desencanto críticos como Carlos Pumares o Boyero, que casi nunca coinciden con los jurados y se aburren de la mayoría de las propuestas. En cuanto a esto, escuchemos al sabio Bataille:

Sólo se escribe con autenticidad bajo una condición: que a uno le dé todo igual, se pase por el forro las consignas.

Dicho esto, parece que la opinión -y la función o sentido- de los críticos de cine o musicales es tan relevante como que un agujero negro pueda o no engullir el universo. Para poder asumir ciertas tendencias como innovadoras no pocas veces se necesita una distancia temporal, así que ver la botella medio vacía, como la veo yo, no es del todo un mal síntoma, sino mi gusto cinéfilo.

Y yo me pregunto: qué películas pueden hacerse para estos tiempos eléctricos sino las que se hacen. Como los gobiernos, la sopa o la televisión, la sociedad tiene las películas que se merece.

-Julio, venga, te vienes a ver la última de Stallone, que es un grupo de mercenarios y tal, ¡pa’ pasar el rato! ¡Anímate! Que llevamos toda la semana currando y quiero distraerme, tío.

-No es por no ir; ojo, que si hay que ir  se va, ya me conoces, que lo mismo me doy tres saltos de ancas de rana y me planto en la cola del cine, pero que ir pa’ ná’, es tontería.

😀

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

10 Comentarios

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  • Ahora es la «moda» de no me comas el coco muchach@. Mejor no pensar , no dilucidar, no ver el mundo que gira. Pienso luego existo?.
    Buen artículo!!
    PD. ande andará el guionista. 😉

    • @Almogrote: Eso, la moda de «comer» el coco, o de «te comes la cabeza», porque pensar es algo negativo, o al menos pensar demasiado. En fin, ande ande ande, la marimorena. 😀

  • Buenos Días Julio: pues sí, estoy completamente de acuerdo contigo…es más hace unos años me indignaba con este tema, me traía por la calle de la amargura. Comencé a indignarme cuando empezaron (y por dios cómo pudo caer Gus van Sant en eso) a realizar remakes de películas de nada más y nada menos que Hitchcock (que me pregunto qué habrá que mejorar o revisar si sigue siendo el maestro del suspense)pero cuando me encontré con un remake de una de mis películas favoritas «El Cielo sobre Berlín» deseé ser La Masa. Una basura que eliminó todo rastro filosófico, estructura, guión, interpretación de los actores que poseía la película original, y que se dio en llamar Ciudad de Ángeles o algo así protagonozada por los grandes intérpretes Nicolas Cage y Meg Ryan…lo peor de todo fue leer una crítica de no me acuerdo quien, en la revista de Canal +, cuando la estrenaron en codificado que decía en resumen que era preciosa y muy original…y ni siquiera mencionaba que era un remake de una película alemana (que para muchos decir cine unido a la palabra alemán ya es sinónimo de tostón) de un director como Win Wenders…lo dicho desee ser Bruce Banner tras el maldito incidente ese en el laboratorio para poder volverme verde e iracunda y poder aplastar a quien se le ocurrió cometer tal blasfemia. Un besito (y disculpa por este ataque repentino de ira, es que hoy con esta entrada me has tocado la fibra sensible) 🙂

    • @Moonlight: ¡Lo de la peli alemana no lo sabía! De todas formas, a mí Nicolas Cage me dice muy poco en los últimos años, y Wim Wenders tiene al menos dos que me gustaron, París, Texas y El amigo americano, pero reconozco que no soy fan de su filmografía. Me ha encantado eso de La Masa y que te transformas, jaja, un comentario… ¡cojonudo! o ¡clitoriuno!, como prefieras. 😀

      • Yo soy una fanática de Wenders… la verdad, lo de Nicholas Cage y Meg Ryan fue un poco a mala leche porque no me gustan en absoluto 👿 pero sí es bien cierto lo que dice Kiram…yo estoy alucinando con un monón de series como The Pacific o Fringe, The Big Bang Theory que es una comedia genial…

        • @Moonlight: Fringe me flipa, mira pues a lo mejor un día hago una revisión a alguna de Wenders que me falte a ver si le encuentro el punto, porque sus películas me han gustado pero tampoco lo tengo como referente. Soy dexteriano a muerte, me encanta esa serie, me parece espectacular, por encima de Lost o Heroes -para mi gusto-, aunque luego está The IT Crowd, The Office o Californication que son geniales. Y mi último descubrimiento, del que ya llevo 2 temporadas: Damages. Glenn Close, espectacular. 😀

  • Si llevaras gafas, te llamaría gafapasta. Pero soy wena, y no llevas gafas, como yo xD

    Yo soy «gafapasta» hasta un punto. Y reconozco que a veces dan ganas de ver películas de, como dice mi novio, «luces de colores» para acabar con el encefalograma plano y olvidarse de un@ mism@. Pero tienes razón.
    Pocas películas hacen que me den ganas de comprármela, porque soy de las que se pillan las pelis en DVD, y no solo de grandes, ojo. Pero es que si no hubiera mierda, no disfrutaríamos de las buenas! ¿O no? Quién sabe… Hoy no soy persona como para hacerte un comentario más profundo.

    De hecho, últimamente, me voy dando cuenta que hay mejores series que películas, y se ve que la gente disfruta y sigue grandes producciones como Mad Men, o True Blood. Quizá, los buenos guionistas se dan cuenta de que por ahí pueden sacar algo más que en una peli.. En fin, ni idea, yo sigo gastándome el dinero en el cine por pelis que sé que quiero ver.

    Saludos!

  • No puedo estar más de acuerdo con usted. Es justo por todo eso que desmenuza en su texto, y que también comenta Almogrote, que «Origen» arrasará en la taquilla, pese a que más que un sueño sea una pesadilla. (Prometo que el pareado ha sido totalmente involuntario). No sé si algún día seré capaz de perdonarle a Nolan que rodara «Memento» con cuatro duros y ahora nos tome el pelo con tamaña inversión económica. Salí del cine pensando: «y yo que venía ilusionada a descubrir una nueva entrega de aquello que tanto inquietaba a Descartes», y que he de decir, aunque no viene a cuento, el francés resolvió de manera tan cobarde.
    No quiero fastidiarle la película a nadie, pero avisados quedan aquellos que disfrutaron con «Mulholland Drive» o, pese a algunos claroscuros, con la primera entrega de «Matrix». Una vez más se confirma aquello de que una película que aspira a abarcar a TODOS los públicos tiene muchas posibildades de acabar siendo mediocre.

    Y quizá también sea por muchas de las escenas que usted describe que, hace tiempo ya, disfruto yendo sola al cine.

    Saludos.

    • @Encar: Puedes llamarme de tú, o Julio, que así me hago el joven. Veo que te gusta el cine, he visto todas las películas que has nombrado. Con Mulholland casi me duermo, Lynch es cadencioso hasta ser insoportable a veces. Memento, Sospechosos habituales, Anatomía de un asesinato, etc. son ese tipo de filmes que los ves por primera vez y quedas hipnotizado por lo que permanece oculto hasta que al final todo se resuelve y cobra sentido. La verdad es que El caballero oscuro, Batman, me encantó. Yo también he tenido mis épocas de ir solo, disfruto muchísimo por más que pueda parecer que es aburrido o asocial y para mí es como meterme en un mundo aparte. ¡Un besote! 😀

      • Será que a mi me gusta la cadencia. Lo cual me ha recordado otra película que he disfrutado hace poco «Nada personal», y que recomiendo con entusiasmo.
        Saludos.

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