Márgenes de la convivencia

Corán y Biblia

El burka no es una prescripción coránica. No hay ningún versículo ni ningún texto de la Sunna que obligue a las mujeres a vivir en esa prisión de tela y chatarra que es un velo integral. No hay ningún shoyoukh, ningún doctor de la religión que ignore que el rostro no es una «desnudez», no más que las manos. Y no hablo de aquellos que, como Hassan Chalghoumi, el valiente imán de Drancy, están diciendo a sus fieles, alto y claro, que llevar ese velo integral es claramente antiislámico.

Bernard-Henri Lévy, Sí a la ley del burka.

La convivencia entre culturas es un debate de moda. Siempre ha habido polémicas en cuanto a la convivencia tanto a nivel interno -en España, con los gitanos, por ejemplo- como a nivel internacional, como ha sucedido con los conflictos entre los radicales islámicos y occidente -incluyendo a sus radicales neoconservadores-.

Hay diversas lecturas entre los espacios de convivencia, y la experiencia me va llevando a la duda acerca de la necesidad de delimitar fronteras. Porque la convivencia debe darse entre acá y allá, y entre allá y acá, y solo en la voluntad de ambas partes, verificable, se podrá dar un espacio de aceptación del otro. Y esto es muy difícil.

La convivencia no se basa en la imposición de una cultura sobre la otra, error frecuente, aunque este espacio de convivencia nos lleve a pensar que nuestra ética, costumbres, moral, etc. sean las correctas. El conflicto puede estallar porque, además, cada cual se identifica con su cultura y la defiende a capa y espada: en Europa, por lo general, desde una visión eurocentrista: mi cultura, por ser la mía, es la mejor y por tanto la que posee las mejores virtudes, ¡bien de logros, de reivindicaciones que llegaron a buen fin, de libertades, de democracia! Y se nos llena la boca de jactarnos de buena parte de estos logros. Porque algo bueno tendrá la otra cultura, y no precisamente siempre aquello que podamos entender porque se asemeja a lo que reconocemos como nuestro también. Ahí no hay dificultad posible.

Sin embargo, no todos los pensadores opinan, como es obvio y natural, que la convivencia entre civilizaciones pueda ser llevada a cabo con un simple esfuerzo entre las partes.  Algunos, incluso, lo desaconsejan. Para el filósofo Gustavo Bueno las declaraciones del presidente Zapatero sobre la convivencia y su idea de la «Alianza de las Civilizaciones» son lo que él llama «El pensamiento Alicia»:

Nos pone este pensamiento –el Pensamiento Zapatero– ante un escenario planetario muy próximo en el cual las civilizaciones realmente existentes habrán dejado de alimentar sus conflictos (el pensamiento Zapatero sale así al paso de las pretensiones de Huntington, en el sentido de que los conflictos entre las civilizaciones son inevitables) y habrán olvidado sus guerras, llegando a comprenderse y abrazarse, aceptando unos los credos de los otros.

Un pensamiento que nos ofrece la representación de un mundo futuro pacífico, feliz y «a la mano», pero sin decirnos los medios que pueden conducir a él, ni los métodos que nos van a permitir evitar las guerras, las diferencias entre los pobres y los ricos, o las distancias entre los politeístas, los monoteístas o los ateos. Simplemente se nos pone delante de este mundo maravilloso como algo que ya puede considerarse como dado, porque acaso sólo es la codicia, la estupidez o la ignorancia de algunos hombres lo que nos separa de él.

La alianza entre civilizaciones, en sentido estricto, es imposible, salvo que se esté dispuesto a destruir alguno de los aliados o todos. ¿Cómo hacer compatible la poligamia con la monogamia sin destruir uno u otro sistema, o ambos? Otro tanto se diga cuando nos referimos a la convivencia de los matrimonios heterosexuales y los homosexuales: la institución de la familia puede darse por desaparecida a partir de un determinado porcentaje de matrimonios homosexuales. ¿Y el derecho de propiedad? ¿Cabe una alianza entre civilizaciones que contienen entre sus instituciones la propiedad privada de los medios de producción y aquellas otras que consideran necesario destruir esta institución en nombre del comunismo? ¿Tiene algún porvenir, como modelo de civilización universal, el proyecto de Den Xiaoping de hacer de China un país con dos sistemas?

¿Y cómo entender una alianza entre civilizaciones, una de las cuales esté organizada según el modelo de las democracias parlamentarias, y otra según el modelo de la dictadura del proletariado? Tampoco tiene sentido una alianza entre una civilización cristiana (cuyo consustancial proselitismo le obligará, por amor a los demás hombres, a extender su doctrina y sus sacramentos) y una civilización islámica (cuyo consustancial proselitismo le obligará a extender la valoración del dogma de la divinidad de Cristo como una blasfemia). Solo cuando ambas civilizaciones hubieran perdido la fe proselitista salvadora de sus dogmas y sacramentos, es decir, cuando hubieran dejado de ser cristiana o musulmana, la Alianza sería posible; pero ya no sería una alianza entre tales civilizaciones, sino entre sus cadáveres.

Gustavo Bueno, Pensamiento Alicia (sobre la alianza de las civilizaciones) [extractos]

No parece que la convivencia vaya a resultar nada fácil entre civilizaciones, y por otro lado tenemos en el día a día pruebas de imposibilidad de convivencia a niveles locales entre personas que asumen los mismos rasgos culturales, esto es, nuestros compatriotas:   convivir con un barrio de inmigrantes, convivir con un barrio donde el paro ha hecho estragos y aumenta la delincuencia de forma exponencial, convivir con un barrio que es un conocido foco de tráfico de drogas, convivir con otras etnias que forman guetos -la palabra hace referencia a las juderías- en las ciudades y no se integran con el resto de la ciudadanía manteniendo sus costumbres de forma todavía más extrema que en su país de origen. Es el caso de los turcos en Alemania, donde son tratados como escoria, literalmente, aunque la mera insinuación deje al alemán interrogado por el asunto con el rostro enrojecido y un balbuceo de disculpas a cuenta del lastre del holocausto judío-.

Porque no hablamos de que deba existir una solución para estos problemas locales -aunque mi artículo va más encaminado a la situación mundial, entiendo que si a micro niveles ya existen problemas de difícil solución, ¡qué pensar de los que se dan entre diferentes culturas!-; el asunto es la convivencia mientras se solucionan estos conflictos locales, y solucionarlos no consiste en trasladar el foco del problema a las periferias: ¿cómo articulamos esa convivencia local, entre ciudadanos que pertenecen a un mismo país, digamos que ciudadanos más predispuestos a tener rasgos en común entre ellos? Volvamos al asunto central: ¿y qué hacemos mientras con la convivencia entre culturas tan distintas como pueden ser la oriental y la occidental, ya no digamos en las que la religión son una confrontación a ciertos niveles, a nivel local?

Daré la nota amarga, me temo, en este Día de la Convivencia que hemos querido organizar y en el que auguro cientos de artículos sobre los aspectos positivos de la convivencia, todos necesarios igualmente; tal vez ésta necesita también de unos márgenes para que sea efectiva.

Dejo estos esbozos para dar luz a unas cuantas ideas que representan aspectos de la realidad tangibles y aún candentes: ¿qué soluciones encuentras tú para esta convivencia global? ¿Piensas que hay que establecer márgenes de convivencia? Y si es así, ¿deberíamos de seguir llamándolo convivencia, o usar más bien: regulación de la  convivencia? Y ¿quién le pone el cascabel al gato?

Imagen: asambleabetel.blogspot.com.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

39 Comentarios

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  • Por esto es que te leo Julio. Te acercas a la realidad, a lo tangible, al hecho actual. Creo que un artículo como el tuyo es necesario hoy. Aún así, me quedo con estas palabras de Gustavo Bueno sobre las causas: sólo es la codicia, la estupidez o la ignorancia de algunos hombres lo que nos separa de él, de ese mundo utópico.

    • Muchas gracias, mira que vas a tener que leer hoy y mañana, te deseo suerte -jiji- porque menudo tocho de textos. La iniciativa ha salido genial, felicidades, y gracias por venirte de vez en cuando. ¡Un abrazote! 😀

  • Mi adorado Julio, siempre provocas la reflexión en mí cuando menos me lo espero y cuando menos me apetece. Frente a esta entrada tuya me dan ganas de mandar la mía al cara_o. Sí, es cierto…la cosa no pinta nada bien. Las minorías reafirman sus valores o los extreman como defensa frente a la mayoría y la mayoría mucha veces acentúa la exclusión agurmentando que ellos mismos son los que no se integran. No sé cómo se podría solucionar porque quizá yo misma ante el individuo distinto a mí no me sienta amenazada y conviva verdaderamente en libertad y paz, sin ningún tipo de temor hacia lo distinto pero ¿qué ocurre frente a la colectividad?¿que ocurríría si viviese en uno de los barrios que citas en el texto?No lo sé o tal vez no quiera saberlo…

    • Mi adorada Lucía, pues si es cuando menos te apetece mal vamos, jaja. No te pases, tu texto lo leí y está genial. Continente, contenido, mar, está de puta madre. Lo de las minorías/mayorías da para un artículo bien tocho y denso, mira que hay tema ahí. Yo prefiero no saberlo tampoco, porque tiene que ser jodidísimo. Un abrazote. Palabrota’s day. 😀

  • A mi no me ha parecido la nota amarga sobre el tema de la convivencia, más bien me ha parecido un artículo inteligente, razonado y con una visión real de lo que sucede en el mundo.
    Además me ha parecido estupendo y oportuno el texto de Gustavo Bueno en relación con la cacareada Alianza de Civilizaciones.
    Salu2

    • Pues muchas gracias por lo que me toca, y por encima de todo por comentar y habértelo leído -que mira que hoy hay bitácoras para elegir-. En cuanto a lo de Gustavo Bueno, es que lo de Zapatero es de traca, mira que yo soy de izquierdas, pero es el presidente que más difícil me lo pone… Anda, si solo han sido dos. Bueno, es que las comparaciones con el señor X son odiosas, por mucho GAL que existiera por medio. Un abrazote. 😀

  • No hay nada que sea real. No creo en casi nada. Los humanos tendemos siempre a los mismos comportamientos según las circunstacias que nos rodean desde que venimos al mundo. Nacer crecer procrear y morir!. Quien será el jodio que nos hace repetir siglo tras siglo más de lo mismo. Para mi la única forma de un cambio en el individuo , es modificando algo los genes y a partir de ahí ya podríamos hablar de paz linda paz ,gloria bendita, y demás. Estoy convencida de que ésto no tiene arreglo y que en el fondo nadie es culpable. Has observado alguna vez un hormiguero? seguro que si. Nosotros hacemos más o menos lo mismo y tan chiquitos como ellos. Esperanza para el futuro a largo plazo modificación genetica guste o no. Es lo que hay , asi de convencida estoy.
    Buen artículo felicidades 🙂

    • Te imaginas, todos modificados genéticamente. Me pido el … de Nacho Vidal, juas juas, y quiero el cuerpo de esos tios que se anuncian en los boxers. ¿Mi vida cambiaría siendo un cachas del gym? Interesante cuestión para un artículo. ¿Ves? Siempre me haces pensar, Almogrote, es lo que tiene la canariedad, que somos un culo inquieto. 😀

  • Buffff… cómo me molesta que Gustavo Bueno pueda tener razón! Me acabo de dar cuenta que eso es justo lo que siempre me viene a la cabeza cuando compruebo que la gente sigue confundiendo integración con asimilación.
    Salut!

    • Jajaja, vaya, por lo visto este filósofo tiene una amplia mayoría de detractores. Le he visto en varias entrevistas -en Youtube puedes encontrar varias- y me parece un tio interesante. Un abrazote. 😀

  • Bueno, pues tras un pequeño recorrido por los «apuntados» en el blog de Ángel, te encontré 😀 Al menos eres el único Julio que aparece en la lista. El enlace de tu nombre no me deja entrar -dice que no está habilitado el perfil-, en fin los duendes informáticos… así que aclarado el ‘asunto’:
    mil gracias por tu comentario en mi «Diario de un loco» es un honor compartir vivencias y convivir con personas tan entregada a la cultura y la justicia social…
    Me apunto a seguirte 🙂

    dos abrazos y un beso

    • Sí, es que en la otra bitácora no sale mi nombre, solo en la de Ángel. Pues un placer poder intercambira impresiones contigo, me apunto a seguirte igualmente en mi Reader y leer las cosas que salgan de tus dedos. Lo que ocurre es que yo tengo cuenta de Google, necesaria para escribir en algunas bitácoras de Blogger, porque no todos tienen activado, en los comentarios, poder hacerlo a través de la opción de dejar el nombre y la dirección de la bitácora. Si no tienes cuenta Blogger, te pierdes un montón de gente como yo que no te deja comentario. Pero esa es la opción de cada uno en su bitácora. ¡Un abrazote! 😀

  • Cierto, Julio, tu artículo y el mío tienen bastantes puntos en común: huir de los positivismos falaces y entrar en la descripción de lo que vemos. Porque al fin y al cabo, si nos olvidamos de la realidad ¿cómo vamos a saber qué necesita arreglarse o no?

    ¡Un abrazo!

    • Exacto: nada de autoengañarse. Seguiremos la estela de tu bitácora a ver qué temáticas abordas en ella, todo lo que sea conocer gente nueva en este mar de bitácoras me apetece. ¡Un abrazo! 😀

  • Hola, estoy leyendo y comprendo con dolor que es una cuestión imposible de lograr, convivir con lo expuesto tan claramente, es que el milagro de unión que yo sueño es mera ilusión, pero sabiéndolo imposible lo deseo con el corazón, gracias por tu comentario y visita te sigo.

    Saludos

  • Pensaba en la frase que citó Ángel Cabrera: «sólo es la codicia, la estupidez o la ignorancia de algunos hombres lo que nos separa de él, de ese mundo utópico.» Y se me vinieron a la mente una anécdota y unos datos. La anécdota es de la autobiografía de Frank Zappa:

    Un día, tres Marines, con el uniforme completo, atravesaron la puerta, se sentaron en la primera fila — y no dijeron absolutamente nada. Les pregunté cómo andaban y, por supuesto, les dije si querían tomar asiento.

    Les pregunté también si se sabían algunas canciones. Uno de los tipos dijo ¡seee!, que se sabían «House of the Rising Sun» y «Everybody Must Get Stoned». Les dije, «Grandioso. ¿Les gustaría cantar con nosotros esta noche? Nos ENCANTA tener a Marines cantando en el escenario con nosotros.» Dijeron ¡seee!, que podían. Y les dije, «Crúcense al Tin Angel, toménse unos tragos y vuelvan cuando larguemos el show.»

    Cuando volvieron, los hice subir al escenario — aunque seguramente debería estar en contra de sus reglas hacer este tipo de cosas estando de uniforme — y les hice cantar «Everybody Must Get Stoned». A esa altura ya estaban bastante quebrados, así que sugerí, «¿Por qué no les muestran a nuestros amigos de la audiencia cómo se ganan la vida?»

    Entonces les pasé una muñeca bebé gigante y dije, «Supongan que ustedes están en un simulacro y que este es un ‘bebé amarillo’.» Y procedieron a destazar y mutilar a la muñeca mientras nosotros tocábamos. Fue realmente espeluznante. Cuando terminamos, les dí las gracias y, con un acompañamiento musical suave, mostré las partes destrozadas de la muñeca. Nadie se reía.

    Y los datos los saqué de una crónica de Luis Tappa sobre la guerra de Vietnam, pero que creo que la mayoría conoce:

    Las fábricas de armamentos en Estados Unidos estaban pasando por difíciles momentos y una conocida armadora de helicópteros se encontraba prácticamente en bancarrota, la Bell. Pues son justamente estas fábricas quienes reciben jugosos y multimillonarios contratos por parte del estado para proporcionar armas y helicópteros al ejército norteamericano.

    Contratos que pagaría el pueblo o el enemigo, de la misma forma que nosotros pagamos la deuda externa.

    Bell es la empresa que más dinero ganó con la guerra, se había cocinado el «puchero» solo faltaba sacarlo de la olla e hincarle el diente.

    Más de 10 millones de toneladas de bombas fueron arrojadas sobre Vietnam.

    En total, y según palabras del propio McNamara, se lanzaron sobre Vietnam 3 veces más bombas que todas las arrojadas durante la 2da. Guerra Mundial. Hanoi fue una de las ciudades más castigadas por el bombardeo.

    Para tener una vaga idea de las ganancias de la Bell digamos que los Estados Unidos perdieron casi 5 mil helicópteros durante el conflicto, estos aparatos costaban unos 250 mil dólares c/u, también les derribaron cerca de 5 mil aviones de diferentes modelos.

    En los momentos cruciales de la guerra la artillería disparaba unos 10 mil potentes proyectiles por día.

    Fueron arrojadas 55 mil toneladas de productos defoliantes, como resultado de esto se produjo un enorme aumento en el nacimiento de niños con terribles malformaciones, también en muertes por cáncer.

    Quedaron desparramados en suelo vietnamita unas 27 mil toneladas de explosivos sin detonar, entre bombas, minas terrestres y proyectiles de artillería, también miles de carros de combate, material rodante, piezas de artillería y restos de aviones.

    El daño material, ecológico y ambiental fue tremendo, arrasaron, y principalmente contaminaron gravemente, plantaciones, campos, ríos, aldeas, selvas y ciudades, usaron defoliantes químicos que contenía AN/dioxina, una sustancia por demás venenosa y cancerígena, un elemento químico llamado «Roundup», pero más conocido como «Agente Naranja», que dejó huellas indelebles aun hasta nuestros días, como lo demuestra la reclamación que inició Vietnam, no hace mucho, en demanda por los daños ocasionados por este elemento.

    El «Agente Naranja» fue producido, entre otras, principalmente por la multinacional Agroquímica Monsanto, también fue extensivo el uso de NAPALM.

    Soy horrendo para argumentar, no tengo ninguna formación académica, pero como ignorante culposo que soy, molesto a los demás con preguntas. Y mi pregunta acerca de lo que puse arriba es: ¿No será que la codicia, la estupidez y la ignorancia es de todos nosotros, no sólo de algunos?

    Los privilegios son premios que las tribus damos a algunos de nuestros miembros. Creo que en eso estamos todos de acuerdo en que nos tenemos que hacer cargo de que es así. Y ahí me viene otra pregunta: ¿Por qué razones los damos en verdad?

    Y también me pregunto, ya que estamos (pesadito el pibe): ¿Qué ofensa me/nos podría significar que una muchacha musulmana le haga caso a su imán y lleve velo? – ¿De dónde viene eso de que los matrimonios entre homosexuales destruyen la institución de la familia? ¿de una proyección basada en una suposición de que ocurrirían cosas que ya ha sido probado que no ocurren? – ¿Cómo es eso de que la poligamia y la monogamia no pueden coexistir, si de hecho en el mundo árabe la gran mayoría de los matrimonios son monogámicos y con una ley que permite la poligamia; mientras que en los países occidentales, donde se prohibe la poligamia, se sabe del altísimo porcentaje de infidelidad que hay entre cónyugues?

    Humildemente yo, que no soy filósofo ni nada, que nada más «soy el que está por acá», agregaría la palabra hipocresía a las antes citadas por Ángel. Que creo que también la tenemos un poco todos.

    Gracias de corazón, Julio, por haberte acercado a mi bloguito de corta-y-pega, al que salva las honrosas excepciones en las que mi amiga almalaire (que sí sabe escribir) trajo lo suyo.

    Un abrazo.

    • Yo creo que has desarrollado un buen argumento, que me gusta Bobby Brown de Zappa, y que en eso de ignorantes culposos, oye, si lo decía Sócrates, qué no vamos a decir nosotros, pues más ignorantes para el saco, yo incluido. Comparto que la ignorancia, etc. es un mal común.

      A mi me gustó tu artículo de la convivencia, no busco a Shakespeare porque para eso me leo Otelo, pero encontrar gente con ideas propias es muy sano porque abre el espíritu. Seguimos en contacto porque todas tus cuestiones me han parecido trascendentes y lícitas, así que no te me pierdas mucho por esos mares y vente de vez en cuando a plantear tus cosas. Invitado quedas. Sigo tu estela en tu bitácora también, faltaría más. 😀

      • ¿Ves que además de no saber argumentar soy olvidadizo, Julio? Justo lo que me olvidé de decirte en el fragor de mis cuestionamientos es que me gustó mucho tu entrada. Porque es cierto lo que decís: tenemos nuestra parte animal que nos ladra que si cedemos nos morimos. Contás que vivís en un lugar donde convivir se hace cuesta arriba. Y pasan esas cosas: lamentablemente a veces hay que hacerle caso a ese grito animal que tenemos. Pero también hay veces que no. Y más de las que pensamos, creo.

        Un abrazo y nos seguimos, Julio.

        • No, bueno, yo vivo en las Islas Canarias, y aunque hay zonas así no padezco como en otros lugares de España esos temas de drogas y demás, aunque inseguridad hay en todas partes. Un abrazo, ya estás en mi Reader como tantos nuevos amigos que he conocido. 😀

  • Hola Julio, interesante relato y real como la vida misma… como en todos los temas relacionados con la convivencia, en los que giran en torno a las relaciones humanas, ya sean de orden racial, violencia entre dos, sean quienes sean, maltrato y demás, creo que, como dices, hace falta un margen, un margen tan ancho como el entender, a mi parecer, que todo va relacionado a la educacion y costumbres que cada uno recibió. Los hay incluso que saben que algo no esta bien éticamente, como por ejemplo tener algo de rechazo hacia cualquiera que no sea como el, pero en el fondo no les es posible actuar de modo imparcial. Creo, que todo esto es parte del proceso, del proceso de crecimiento del Hombre como tal, donde hacer un pequeño cambio de tal magnitud necesita generaciones para ser una realidad y un comportamiento. Hacer o esperar cambios tan importantes, que, aunque a algunos nos parezcan elementales, hay quien esta a años luz de poder siquiera entenderlos, necesitan muchos años de limpieza en las costumbres de cada uno. Así, creo que, esta es la dirección adecuada, aunque es solo el pricipio de un larguisimo camino.

    Un abrazo y Feliz dia, siempre!!

    • Un abrazo Kata, feliz día para ti también, siempre, y gracias por tu comentario. Sí, yo también creo que forma parte del proceso de crecimiento del hombre encontrar pautas de convivencia, pero también creo que las normas o márgenes hay que plantearlos. Es lo único que regula la convivencia. Creo. 😀

  • Las religiones, las leyes y todo el resto son para imponer más que poner, es un buen artículo, una buenisima entrada y una mejor reflexión y me pregunto ¿Sabemos reflexionar? Un placer haber podido leer tan buena entrada, también gracias por su comentario, ha sido un día intenso y magnífico, ha servido para que nuestra convivencia sea, si no mejor, más flexible, ya que el momento actual esta un poco «revuelto» con estos temas de «crisis» la peor crisis es la de falta de valores humanos, creo que deberíamos poner toda nuestra reflexión y mente en mejorar esto último y creo que todo evolucionaría mucho mejor, el respeto es lo más grande que podemos tener.
    Abrazos

    • Exacto: el respeto. Ahí está la clave. Y que vivimos en una época en que se han tornado los valores humanos a valores económicos, que aparecen constantemente como una nueva escala de idem. Muy mal, creo, nosotros, por permitirlo, la humanidad. Un abrazo. 😀

  • No sé Julio, pero a veces es bueno partir de máximos, y luego, si uno quiere, matizar. Ya sabes, ¡un día sin metas inalcanzables puede ser tan aburrido! Además, ¿quién dijo que esto fuese fácil? El problema de convivir es que hay que negociar y en algunos casos hasta ceder. La aritmética de las alianzas, de la diplomacia y de la política, no tiene por qué ser euclidiana, es decir, podemos cambiar alguno de sus axiomas para que 1+1=1.

    Parece ser que la convivencia entre nosotros es posible, otro tema es si puede serlo desde la desigualdad, la intolerancia o el individualismo. Pero si vamos un poco más allá, y a riesgo de contradecirme y darte la razón, puede que todo esto sea un problema del enunciado, de un error de partida en alguna de las variables y que ni en mi maximalismo, la convivencia sólo sea posible en cortos periodos de tiempo. ¿Alguien cree que la igualdad y la justicia garantizan la convivencia? Casi sería capaz de afirmar que no ya que la convivencia en sí no es un valor. Como estuve hablando con mi compañera vihernes cuando preparábamos las entradas, ¿cómo es posible que barrios que emergieron gracias al esfuerzo y la solidaridad y que hicieron posible la convivencia entre sus habitantes, barrios que hace cuatro días vivían en la pobreza y la marginalidad, sean ahora ejemplo de la más absoluta falta de solidaridad y auténtico granero de intolerancia?

    Acabo de darme cuenta de que no sé si estamos a salvo, naufragando o empezando a zozobrar, pero a pesar de todo, aunque alguien me siente al lado de ZP, soy optimista como él y por eso seguiré poniéndome de puntillas para intentar tocar la luna.

    Un saludo y gracias por la entrada.

    • Tener puntos de vista dispares está bien y es lo normal, diría yo. Es bueno tener ilusiones y creer. Si no, para qué todo. Gracias a ti por tu comentario y por cierto, sigo pensando que es la entrada más original de las que he leído, aunque aún me queden bastantes por visitar -es el reto de estos días-. Un abrazo. 😀

  • Como dice RISK,como que no podemos?Quien lo dice?Solo hay que respetarnos los unos y los otros.No tenemos porque inmiscuirnos en la vida de los demás .Tengo amigas con velos,hijo gay,amigos monógamos con amantes,conocidos con dos mujeres,conozco familias heteros destrozadas y matrimonios homosexuales con hijos que son un ejemplo de familia.Con todos convivo y no me cuesta nada porque todos somos personas y nos respetamos.

    Un beso

    • Bueno, Loli, es como todo, ¿quién dice que no podemos ser presidentes de un país? Todos podemos pensarlo, pero lo que hace falta para conseguirlo es otra cosa, no todo es la voluntad personal. Me alegro que ese mestizaje que te acompaña pueda convivir en libertad, pero en mi microespacio vital también me rodeo de otros aspectos que podrían resultar chocantes conmigo y lo llevo más o menos bien. El asunto es que somos muchos, muchísimos, y no es tan fácil. Si no, no pasarían las cosas que pasan , ni se suscitarían los debates que se suscitan. Eso sí, hay que tener ilusión, en eso lo comparto contigo. Pero ilusión con practicidad, pienso yo también, y con observar la realidad tal cual es. Un abrazo y gracias por dejar tu opinión. 😀

  • No quiero pensar que la posibilidad de una buena convivencia –sea donde fuere, porque en todas partes se cuecen habas– está cada vez más lejana. Más bien, prefiero creer que hemos dado muchos pasos para alcanzarla, aunque todavía nos resten muchos más.
    ¡Gracias por visitarme!
    Un fuerte abrazo.
    L.

    • Hola Laura, pues la esperanza es lo último que se pierde, dicen, así que mira, pasos se han dado, desde luego no estamos en el medievo y eso ya es un avance en todos los sentidos. Gracias a ti por devolverme la visita, te seguiré en mi Reader que para eso lo tengo, para añadir nuevos sitios interesantes. 😀

  • Excelente análisis. Sí, probablemente la convivencia como ente sea una utopía no materializable sin regulaciones. Para mí lo más importante es dejar a un lado el ego y la soberbia y estar dispuestos a aceptar (será eso posible?).
    Un placer descubrir tu blog. Te seguiré visitando.

    • Otro placer tu visita y tu bitácora, más material para mi Reader y para mis lecturas en la red. El ego y la soberbia, me apunto eso -lo sumo al respeto y alguna cosa más que he leído-. 😀

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