Periodismo y democracia

Al de periodista no se le considera un oficio de importancia, y sin embargo, juzgad el bien que puede hacer y el mal que hace; juzgadlo a partir de este único ejemplo: cuando nos encontramos conque dos periódicos que defienden posturas políticas opuestas, en el mismo día, tergiversan abiertamente una noticia en función del interés de su propio partido, sonreímos ante el descubrimiento (¡que ya no es tal!) como ante un buen chiste y lo consideramos una estratagema disculpable.

Verdad es que mentir tan abiertamente es apenas mentir, pero una de las cosas que nos apreciamos de enseñar a nuestros jóvenes es el respeto por la verdad, y no creo que esta parte de su educación se vea coronada por el éxito en tanto que algunos de nosotros practiquemos, y el resto apruebe abiertamente, la falsedad pública.

La moral de la profesión de letras, 1881, Robert Louis Stevenson (desenmascarando al Dr. Jeckyll).

Imagen: nowpublic.com/world/journalism-democracy.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

13 Comentarios

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  • a) Yo sólo le pido al periodismo información objetiva y veraz. Coño, no es tan difícil. Que no me de opiniones y si me las da que lo diga por anticipado: «esto es una opinión/valoración».

    b) Escritor 2.0, profesional de las letras que usa los medios digitales para transmitir su trabajo y su mensaje. Usted lo es, caballero ;).

    c) ¿Te puedo hacer encargos para contenidos? ¿Podría abusar así de una confianza que no me has dado? 🙂 El uso del verbo «deber», que tiene tela, del uso gramatical «debería + verbo» o «debería de + verbo», aunque también se le puede sacar tela a los «deberías» que cargamos, pero eso es otra cosa. Y el puñetero «dequeismo». Los «de que», que me salen como setas si me descuido. 😀

    • Es que a veces mezclan artículos de opinión con información y es todo la «línea editorial» y esas cosas. No creo que en un periódico de Murdoch salga algo que el no quiera que salga. Gracias por lo que me toca, estamos en ello, y en cuanto a lo de los contenidos pues oye, confianza hay, tú pide, que como decía mi padre «pedir no es cosa mala, el caso es que te den», jaja. Sí, escribo un artículo megaaburridísimoultrapedantorro pero vamos, el tema es que hoy en día la gente se come el «que» porque ultracorrige el dequeísmo y como le suena mal hay frases que las dice sin la conjunción. Por ejemplo: «Me enteré de que el otro día». Eso está bien. Pero hay mucha población que ya hace: «Me enteré que el otro día…», como si tuviera miedo de hacer dequeísmo. Y el verbo enterarse lleva suplemento como un piano de grande: enterarse de algo. No se puede conjugar enterar: yo entero, tú enteras… sino yo ME entero, tú TE enteras, etc. Así que yo no me preocuparía, además leyéndote en tu bitácora no me he dado cuenta de nada de eso que dices. Bueno, ya lo escribo, algo breve y sencillito, si puedo, «te lo juro por la visibilidad de mi bitácora». 😀

      • Acabo de releer eso del dequeísmo, y es que hace mucho tiempo, siendo estudiante, escuchaba a dos chicos en el tren, ¡oh sí dos jóvenes!, inmersos en una batalla sobre si el mensaje del contestador de nuestra querida Telefrostie, y por supuesto, amable voz de mujer, debía ser «waku-waku le informa que no tiene mensajes» en vez de «waku-waku le informa de que no tiene mensajes», y ellos tan enfrascados, oye. Me resultó tan curioso que todavía hoy me pregunto si estoy escribiendo bien los «de que».

        EDITO:

        Joder que fuerte y se me olvida lo que quería decir principalmente, con esto de los huevos 2.0 y las cajitas para escribir en plan enano chiquilicuatre, las frases se reducen a la mitad y se plagan de comas, ¿os habéis fijado?, ¿pero os habéis fijado?

    • Estaba pensando en hacer lo del dequeísmo y el verbo deber y luego me di cuenta de que (no es dequeísmo jaja) me quedaría súper técnico. A lo mejor este comentario te ayuda.

      Por cierto, que sepas que esas dudas me abrieron otras a mí y me dio por mirar el tema para no cometer tonterías, pero veo que sí, que el «truco» era como yo recordaba. 😀

      Truco para el dequeísmo: salvo excepciones, que no pongo la mano en el fuego porque luego aparece un lingüista y me dice «¿y qué pasa en este caso?», si puedes convertir la oración a interrogativa con el «de que» ya no es dequeísmo.

      Ejemplo. Tengo miedo de que vengas o Tengo miedo que vengas.

      Hagamos el truco.

      ¿De qué tengo miedo? –> Es decir, para la interrogativa tengo que usar el «de que», por lo tanto la enunciativa lleva «de que». «Tengo miedo de que Ángel no me entienda y piense que lo he dejado con más dudas que antes».

      Otra.

      Me alegro que seáis felices o me alegro de que seáis felices. Ante la duda -la más tetuda-, interrogativa.: ¿De qué me alegro?, porque ¿Qué me alegro? suena horrible. Así que, de nuevo, lleva «de que».

      Suele ir con este tipo de verbos, que necesitan un suplemento: alegrarse de (si no dices de qué, parece que falta información), depender de, compadecerse de, desistir de, discrepar de, etc.

      Y con esto va uno tranquilo por la vida, en la mayoría de los casos (ni siquiera la RAE garantiza que sea un procedimiento 100% válido, pero lo aconseja, lo he comprobado, es que esto lo hacíamos en sintaxis en la uni y funcionaba). 😀

      El verbo Deber.

      1) Deber+infinitivo tiene sentido de obligación. «Debo explicar esto lo mejor posible» y no «Debo de explicar esto».

      2) Deber+de+infinitivo: cuando tiene sentido de probabilidad o suposición. «Deben de haber salido», aunque la lengua admite «Deben haber salido» sin el «de».

      Es decir, mientras que con el dequeísmo podemos usar un «truco» más o menos científico, con el «deber de» es cuestión de preguntarse: ¿hablo de una obligación o de un supuesto/probabilidad de que suceda algo?

      Creo que deben de estar en el asadero (probabilidad)
      ¿Las reformas? Deben estar terminadas (obligación)

      Así y todo, se cometen errores -lo cometen los catedráticos y eso que conocen las normas, así que…-. Cuestión de práctica. 😀

      ¡Un abrazo!

      • pues el comentario es casi un artículo, caray! me lo archivo para memorizarlo. ya sé que es una bobería, alguno lo pensará y con razón, pero era una bobería que me teníaaaa… como te diría… 😉 😀

        • No es una bobería. Una persona de la calle no tiene por qué recordar o saber lo que otros por su profesión sí. A ver, teóricamente tenemos la obligación de conocer las leyes del estado, porque en caso de cometer algún error el no conocerlas no exime de la culpa. Que me pregunten cuántas me sé. Está genial preguntar para mejorar. 😀

  • Ya si eso, ya ,ya no preocuparnos , que ya ellos , los jóvenes, mentirán también, dependiendo de lo suculento que sea el notición.
    El buen periodista debería ser como el buen maestro: Dios desde la distancia mira con complacencia al buen maestro»
    Abrazos 🙂 😀

  • Cuánto me queda por leer y aprender. Conque… muchas veces dicho y ninguna leído o escrito; si yo creía que se escribía por separado.

    A ver, ya nos cuelas otra verdad como cierta. ¿Quién dice que el periodismo no es considerado un oficio de importancia? Por favor, diga. 😉

    Lo que no es considerado como de importancia -por algunos- es ese otro periodismo que todos sabemos, el rosa, el amarillo, el que profesa la mentira, la burla o la manipulación, el de copia y pega, ese periodismo.

       Oh, yeah, mmm yeah…
       mmm yeah… mmm yeah…
       Hey, sexy boy, set me free,
       Don’t be so shy, play with me.

    • ¡Nat! El que la cuela es Stevenson, no yo, pero el mundo necesita el periodismo aunque sea porque se supone que se encarga de «desenmascarar» el sistema; claro que ahora las corporaciones controlan esos medios, así que no sé yo si el sistema controla al sistema -qué ilusos-. En todo caso, me parece una profesión menor, no en el sentido de menos prestigiosa, sino en el sentido artístico de la misma: cualquier profesión, por sí misma, es la aplicación de un arte -una artesanía- así que considero su importancia por este valor. Importancia también por la idem que le da este postmodernismo a la información como VALOR: estar informado es necesario, imprescindible, todo el tiempo, etc. etc. Menudo agobio y menudo invento publicitario para colarnos un montón de noticias, la sensación de estar informado «al instante», cuando se deja de ponderar la veracidad -las fuentes- o la calidad de ese periodismo. Precisamente Stevenson se refería a la prensa amarillista o sensacionalista de su época, pero vamos, yo creo que cojo El País y El Mundo, por coger los dos polos nacionales, y tengo cosas que decir sobre ambos que son sesgadas, amarillistas con un tono intelecutaloide camufloide y a veces poco rigurosa o dada a la parcialidad. Y digo ambos porque estos ojitos se lo han leído. I’m very sorry, estoy muy de acuerdo con Stevenson, que como ensayista era un genio leídos unos cuantos. Y encima me cae genial. ¿Será amor? 😀

      • Para mí no se pueda dejar de lado el valor intrínseco de la información, y sobre el valor artístico del periodismo, que para mí lo tiene, por la escritura, por la simplificación, por querer llegar a todos, por la investigación y por la opinión neutral que pueda aportar, pues no voy a entrar en semejante guerra, supongo que te refieres a lo que consideramos bellas artes, y no a la artesanía del oficio, que de artesano tiene mucho y mucha historia.

        ¿Podemos decir que la profesión de médico tiene mucho mayor mérito que otra por salvar vidas? No lo sé a ciencia cierta, podría y diría que sí, pero es que el periodismo no sólo habla de que la cesta de la compra se ha encarecido un n% este año, sino que justamente cubre desde el niño que se cae de un columpio hasta el descubrimiento de una nueva vacuna, y para eso estamos nosotros para desechar lo que no nos interesa, porque es cuestión de intereses. Todos estamos en el mismo barco, unos no son nada sin los otros. Cómo es esto: el efecto mariposa. Pero ya es irse del tema.

        ¿Se podría relegar el periodismo únicamente a lo público, y postergar la información científica o artística a publicaciones especializadas?, ¿y qué es lo público?

        Nos la cuelan en esa falsedad pública, porque no tenemos tiempo y porque no prestamos atención, es un hecho cuyo mayor problema es crear bases para manipularnos a su gusto, además de llamarnos gilipollas en nuesta cara, qué le vamos a hacer. Actuar dicen por ahí… ni que se pudiera arreglar todo a golpe de catana. Lo que no hay que dejar es que nos timen a la primera de cambio, tampoco vamos a ir echando pestes por todo.

        La verdad… ¿qué es la verdad?, ¡jurl!, ja ja. X-)

    • Y tanto que sí, Javier. Es más, que nos vengan casi 200 años atrás lavándonos la cara implica que cierto tipo de sociedad se ha impuesto. El empresariado poderoso ha transformado el mundo a su imagen y semejanza, que diría aquel. Y desde luego le está saliendo de vicio. Veremos cuándo toca la revolución. 😀

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