El bien público

El lujo y el exceso de refinamiento en los estados son el presagio seguro de su decadencia, porque todos los particulares se apegan a sus intereses privados, desatendiéndose del bien público.

Máxima 629, La Rochefoucauld, 1665.


New York City / Such a beautiful disease

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

4 Comentarios

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  • La Rochefoucauld, me parece grandioso.
    «Que pobres somos al pensar que hemos descubierto algo nuevo»

    Buena entrada , buen clip.
    Buen fin de semana !! 😀

  • Decadencia: No es una cuestión de intereses privados o públicos, de lujo y refinamiento, sino de la finitud del planeta; todos ellos pueden tener cabida prestando atención a los recursos naturales disponibles. Ley de Conservación de la Materia de Lavoisier: si nada se crea o se destruye, se transforma, ¿cuál es el problema?. La tecnología: Desde la Revolución Industrial hemos experimentado un crecimiento brutal apoyado totalmente en el uso de la ciencia y la técnica para alcanzar el máximo desarrollo humano y, los recursos naturales no han sido un problema hasta que se han presentado a la puerta de todo quisqui, incluidos aquellos que creen tener todo ese lujo que no tienen los demás. La crisis energética: con la tecnología actual y el ritmo de crecimiento de la población nos encontramos ante un techo de desarrollo y expansión. El dinero: desde que todo está manejado por el dinero, que debería ser una herramienta de cambio y no un bien primario, el dinero por el dinero, la deuda contraída con él y no con el planeta, así nos va…

    • Me gusta Lavoisier. Joder, lo has explicao muy bien. El decrecimiento, por eso mismo que dices, me convence. Ahora son las tarjetas de crédito, pero si por los bancos fuera no habría dinero circulando sino «dinero imaginario» de cuenta a cuenta o de chip a chip, pagando con el móvil, el reloj, etc. y sin ver jamás lo ganado sino en abstracto: un número en un ordenador o el aparato futurista que se invente. Lo que hay. 😀

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