Los fantasmas de una bitácora

Escribir cartas, sin embargo, significa desnudarse ante los fantasmas, que lo esperan ávidamente. Los besos por escrito no llegan a su destino, se los beben por el camino los fantasmas. Con este abundante alimento se multiplican, en efecto, enormemente. La humanidad lo percibe y lucha por evitarlo; y para eliminar lo posible fantasmal entre las personas y lograr una comunicación natural, que es la paz de las almas, ha inventado el ferrocarril, el automóvil, el aeroplano, pero ya no sirven, son evidentemente descubrimientos hechos en el momento del desastre, el bando opuesto es tanto más calmo y poderoso, después del correo inventó el telégrafo, el teléfono, la telegrafía sin hilos. Los fantasmas no se morirán de hambre, y nosotros en cambio pereceremos.

[Cartas a Milena, Franz Kafka, Buenos Aires, ed. Alianza]

Escribir en una bitácora, o en una hoja, significa desnudarse ante los fantasmas, que lo esperan ávidamente. En el paradigma de las elecciones tomar una u otra descarta todas las demás y por eso las etiquetas de mis artículos son un poco mías. Para este postmodernismo se han inventado ciertas frases prodigiosas que, repetidas en cualquier ocasión, les da valor de certezas: las personas tenemos múltiples aristas y somos insondables. O como dijo uno de los filósofos de nuestra era: «Las cebollas tienen capas. Los ogros tenemos capas. Las cebollas tienen capas. ¿Lo captas?».

Pero no hay que dejarse engañar por estas teorías tan simples. Uno escribe como lo que es y como puede, pensando en que las palabras corren las cortinas que uno elige. Pero las palabras son revolucionarias y te dejan al descubierto, sobre todo cuanto menos se las conoce. Uno no sabe qué vasija va a resultar de una arcilla aunque podamos vislumbrar la forma que aguarda dentro.

Disfruto de este riesgo porque me gustan los retos. Cuando las palabras se transforman en ideas de alguna manera uno cree en la magia: coge un sustantivo de aquí y allá, lo pega con preposiciones, determinantes, conjunciones a un verbo y voilá, hechizo al canto. Entonces, una bitácora también es una responsabilidad en otros aspectos: eres esclavo de tus palabras -he aquí otra mentira repetida hasta la saciedad-  pero solo hasta la mañana siguiente.

Traspasas lo posible fantasmal que decía Kafka que existe entre las personas y sacias en parte esa tendencia genética a la sociabilidad. Aunque en esta bitácora hay muchos fantasmas al acecho esperando revelarme y unos cuantos cadáveres han quedado por el camino. A menudo surge el temor a mostrarse como uno es u ocultarse. En esos momentos los fantasmas se esconden para que el deseo te lleve en un carromato tirado por un caballo llamado Ego que tira como un condenado.

Sin embargo, escribir a dúo con mis fantasmas también me depara secretas recompensas. Por ejemplo, se da la circunstancia de que cuando una lectora comenta en mi bitácora y siento que lo posible fantasmal se ha hecho carne, las he imaginado en silencio y les he hecho el amor.

Imagen: http://caitierosie.blogspot.com/2011/02/i-write-letters-i-just-dont-send-them.html.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

10 Comentarios

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  • Son pocas las palabras que tengo que decir, estoy de acuerdo en todo lo que has dicho. Yo también me he enamorado a través de la pantalla
    Mis fantasmas me encantan , yo les quiero y ellos me quieren también.
    Abrazo de isla a isla 😀 😉

    • Un besote Almogrote. Mientras sean esos fantasmas y no los del gym, vamos bien, jaja. Oye, que a fin de cuentas es un esfuerzo, y un sacrificio, esa parte no se la quito. Si fuera un musculitos seguro que defendería la otra parte, aquí es según qué parte te toque. 😀

  • El juego de desnudarse, de no quererlo conscientemente, pero deseándolo en el subconsciente. Haciéndolo en un juego de coqueteo con los fantasmas, dejando que las palabras resbalen suavemente sobre un sentimiento furtivo.
    Cualquier día leo a Kafka, pero me resisto a hacerlo y darme cuenta de que cualquier cosa que se me ocurre, ya la pensó él antes y mejor.
    El texto y la música se complementan de maravilla.
    Salu2

    • ¡Gracias! A veces no es tan fácil tirar de memoria y no repetir -alguno habré repetido- un tema con un texto. Mira, te diré algo: ve a El proceso y si no quieres, a los relatos cortos. No es tan evidente como tú dices, es muy oscuro, esquivo, apenas se sabe qué piensa él como narrador, qué opina, pero jugando a símbolos y a… Harold Bloom lo definió como «el espíritu del siglo XX»: lo kafkiano ha trascendido la cultura y la literatura. En serio, por ejemplo te cito a Saramago: dijo que los escritores no deberían perderse a Kafka, que a su juicio es inexcusable su lectura. Se saltó a Joyce y a Proust por algún motivo. Aunque fuera su gusto particular, y no todos opinarán como Saramago, ya te aseguro que lo que va a hacer es enriquecer tu escritura. La ironía de Kafka es espectacular. Un aforismo muy conocido, como final -se nota que me gusta eh jaja, tengo sus Cuentos completos de editorial Valdemar y me inspira- al principio de este artículo que escribí sobre él, aunque sea por el aforismo del principio. Un abrazo. 😀

  • Sin duda podríamos recomponer esa expresión popular que dice que los ojos son el espejo del alma para decir que, muchas veces, las palabras son el espejo del alma.

    Presentarnos, crearnos y recrearnos con palabras tiene un poder tan grande que lo mismo podemos seducir y enamorar, que repeler o perder a los que nos leen. Como tu, he llegado a sentir mucho por las personas a quienes leo y me leen… soy culpable, chido mio! :poke:

    Besos!

  • «Uno escribe como lo que es y como puede, pensando en que las palabras corren las cortinas que uno elige. Pero las palabras son revolucionarias y te dejan al descubierto, sobre todo cuanto menos se las conoce».
    Esto me ha encantado.
    Un abrazote 🙂

    PD: La carta de Kafka a Milena, me ha hecho recordar el libro «Cartas de amor salvajes» de Paula Izquierdo. Si no lo has leído te lo recomiendo, tiene algunas que te mueres, de buenas 😉

    • ¡Fayna! Cómo va el veranito 😀 Me alegro que te gustara, me apunto ese libro a ver si encuentro más referencias en la red sobre él para investigar sobre la autora. Un abrazote. 😀

  • Al comenzar a leer se me pasó por alto la cursiva y pensé: «Madre del amor hermoso!». Luego me dí cuenta de mi error, pero he de decir que lo que sigue es fantástico, y el vídeo una guinda preciosa.

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