¿Quieres una cita conmigo?

Este jueves o bien el fin de semana estoy seguro de que voy a conocer una tia con la que voy a tener una aventura espectacular, pero he pensado que ¿y si aprovecho que hay un montón de chicas que leen mi bitácora y han pensado alguna vez en tener una cita conmigo o cómo sería tenerla o pasan por aquí de forma aleatoria, les gusta lo que leen y piensan: un tio que escribe así tiene que tener un polvo genial?

También estoy pensando en dejar el blog porque ya siento que he tocado techo; cómo diría: tengo ganas de escribir sobre chupar, follar, y otras cosas sobre la vida que no puedo porque me lee mucha gente conocida -e incluso familia, ¡hola gente!- y no es lo mismo aunque no hable exactamente de mí. Quiero ser anónimo, joder.

Así que si eres medio misántropa o tres cuartas de friki o quiere sexo y no sabes con quién, ¡estás de suerte, estoy libre!

Requisitos: pues ultimamente estoy poco exigente. Como no tengo vicios comunes pues me emparanoio con cualquier cosa y ahora me ha dado por el «meslomismo». ¿Es morena? «Meslomismo» ¿Mide dos metros? «Meslomismo» ¿Cuando habla le da de patadas al diccionario? Me entran escalofríos pero «meslomismo». Si tienes menos de tres tetas y tu vagina es original y no producto de una operación maravillosa -enhorabuena en este caso-, te dejo que me sorprendas. Solo pido que:

tienes que decirme qué cita tendrías conmigo y dónde. Por ejemplo, podrías decir:

a) Me gustaría tener una cita contigo un domingo e ir a hacer una cometa y hacerla volar porque pasé una infancia muy traumática.

b) Me gustaría tener una cita en mi casa, tomando un burdeos riquísimo que tengo, fumando yerba y escuchando Marlango de fondo mientras nos reclinamos sobre unos cojines en el suelo para hablar de polladas y desnudarnos.

c) Iría contigo a un japonés a comer sushi con sake (este sería un mal ejemplo porque el sushi en concreto lo odio; mejor di las cosas en genérico: iría a un japonés y punto, los detalles son importantes y más en la primera cita, parece mentira que te lo tenga que recordar, eso es que tienes pocas citas, ¿no?).

¡Ah! Y por favor, nada de sexo, a veces sois insaciables, ¿no podríamos, no sé… abrazarnos? Bueno, si no quieres sentirte grosera pero tienes el chocho tan caliente que te va a dar algo, pues podríamos crear un gesto del tipo «si me llevo un dedo a la ceja es que quiero ir al probador de El Corte Inglés a follar». Y así no habría malentendidos, ¿sabes? Aunque yo te diría que lo del probador está muy manido -en El Corte Inglés, con la crisis, lo saben y ahora los probadores son insonorizados porque ante cualquier despiste, ¡zas¡, manchas la ropa y te la tienes que comprar, se llaman Técnicas de Venta HotSelling, es lo más de lo más en Nueva York-; y ya te propondría una buena alternativa que seguro que has pensado muchas veces pero yo me atrevo a probarla.

Lo que más me fastidia es ¿qué hago con todo lo que llevo escrito? Joder, son dos años de estar ahí tecleando como un autómata con cerebro un montón de tiempo; creo que lo voy a imprimir y lo encuaderno. Pero primero hago una selección. Tengo unas cuantas cosas escritas de las que estoy orgulloso como el padre que tiene uno que nació con joroba y piensa «pero qué lindo es mi niño». Una mierda de esas. Tampoco me hagas preguntas incómodas sobre mi vida sexual, si me voy de putas o si cuando voy al baño meo por fuera de la vasija, no creo que eso diga nada concreto de mí. Yo no te preguntaría si tus tetas son operadas o si te han dicho alguna vez que hablas demasiado o que combinas de pena los colores. Nos abstenemos de preguntas que puedan herir la susceptibilidad. Es una cita clasificada «S».

Si no me conoces de nada y te estás planteando si esto es en serio o en broma, ya te digo que es en serio. Supongo que es difícil encontrar mujeres que tomen valores sobre las cosas de forma menos trascendente y no piensen tanto -y entiendo las dificultades, sobre todo porque no me han visto físicamente: sobre esto puedo decir que estoy en el percentil de los que «progresamos adecuadamente» y según qué partes de mi anatomía diría que estoy bien dotado, como las orejas, por lo que podría echarme a volar como un Dumbo; de hecho, me propusieron una vez trabajar en un circo volando sin red pero yo lo que quería era ser bloguero y lo dejé todo por mi WordPress; ahora me arrepiento porque era mucha pasta, pero bueno, no hay que ir para atrás ni para coger impulso, ¿no?- y si lo haces y decides escribirme y si no vives a menos de 50 km. de mí no hay nada que hacer por una cuestión cupídea: todo el mundo quiere una aventura a menos de 50Km. de su casa y aquí en Las Palmas que todo es pequeño medimos 50km como si fuera a dar la vuelta al mundo, es decir: tienes que vivir a a la mitad aproximadamente, es decir, 25km. como mucho. Está demostrado que cuando aumenta este kilometraje no hay futuro ninguno. Seguro que esto explica muchas relaciones fracasadas que has tenido, ¡de nada!

¿Que si busco novia? Qué te ha hecho deducir esa gilipollez. Es una cita al estilo clásico, chico-conoce-chica-y-vete-a-saber-qué-frikada-puede-salir-de-ahí. Tampoco busco sexo fácil -sí lo busco pero no lo encuentro fácil, como todos, es como un curro pero más agradable porque trabajo para mí y me quedo con todo el beneficio, «el gusto es mío» es mi eslogan-. Si no, hubiera titulado «¿Quieres follar conmigo?, tengo juguetes del Sex-Shop esterilizados». De una cita y si no hay momento ceja  -recuerda lo del código secreto, los códigos son importantes- lo peor que puede pasar es no repetir  y lo mejor puede ser otra cita (lo máximo es el momento ceja) aunque a veces lo  mejor es no repetir porque podemos estar una cita-ajo, de esas que te dejan un regusto amargo y cuando vuelves a tener noticias de esa persona te dices: ¡hostias!, qué va, de esto no que me sienta fatal… y lo suspendes.

La idea es hacer la bitácora con otro nombre en un sitio de esos gratuitos tipo WordPress.com y empezar a conocer gente diferente -no es una indirecta, a mí me caéis todos pero que muy bien y a algunos os he cogido aprecio y a otros hasta cariño,  mis monstruitos- y escribir como cuando lo hacía en la bitácora en inglés, que sigue abierta al mundo y por cierto. Todavía recibo visitas ¡y comentarios! -llevo sin actualizarla dos años y me sorprende; yo creo que  es que el tema de las relaciones con las mujeres despierta mucho cotilleo y como soy bastante explícito pues claro, morboxmorbo=morbo al cuadrado. No podría traducir lo que escribí allí porque es un poco heavy/friki/porno y es una putada por otra parte). La idea es hacerla en español por esos mundos virtuales de Marx. La opción mantener esta y otra es demasiado curro. Si estás pensando que lo cuento todo pues la verdad que no porque -sniff- he tenido relaciones -¿2 meses es una relación?- tan aburridas o insulsas que no me motiva hablar de ellas. Así que salvo que seas irresistible, seductoramente atractiva o increíblemente difícil de olvidar, no escribiré de ti nunca nada de nada de jamás de los jamáses.

La verdad es que tampoco me he planteado nunca una duración para la bitácora. Las cosas duran hasta que se acaban, dijo un filósofo -y no era Guardiola-. Uno nunca puede saber cuándo se va a agotar la pila. No es que no tenga ideas o cosas de las que escribir, no es una cuestión de diseño del paisaje sino del tono o color del mismo.

¿Si alguien piensa que de forma pública poner un anuncio para tener una cita es patético? No me lo he planteado. Si me planteara que es patético no lo habría puesto. No serás una de esas chicas prejuiciosas que mira todo el tiempo lo que piensan los demás. En ese caso, podrías usar un mote. Ya sabes: «soy Lolita28 y me gustaría ir contigo al cine a ver Los 400 golpes que la ponen subtitulada en la sala de la Filmoteca» (bueno, este tampoco es un buen ejemplo, mejor algo más entretenido, no, imagina qué recuerdo más sombrío, me quedaría en casa viendo Filthy Anal Sluts 3, aunque si eres tímida en vez de eso te mando una foto y así te vas haciendo a la idea de verme y ya cuando estés preparada me llamas).

Tampoco es que esté interesado en que me cuentas toda tu vida, tus relaciones, cuántos hermanos tienes, si tu amiga es una zorra, sabes. En esto de las citas menos es más. El disfraz de cura lo uso en Carnavales. También preferiría un lugar público y céntrico por si alguno de los dos se tiene que ir con cualquier excusa y así nadie sabe en qué zona exacta de la ciudad vive el otro -es de lo más incómodo encontrarte a una tía de una mala cita a los pocos días y más cuando ella cree que la ibas a volver a llamar, siempre dices «iba a llamarte» con cara de póker, y creo que funciona salvo que ella también sepa jugar al póker o me conozca muy bien-. Esta regla queda invalidada si, por lógica, vives en el centro. ¡No quiero saberlo!

No es fundamental; luego podríamos negociar si puedo transcribir la cita según mi perspectiva o no -si no quieres, pues no, pero trataría de convencerte con la sonrisa de convencer, es una sonrisa que tengo que voy a patentar porque tiene un efecto disuasorio o persuasorio cuasiirresistible, solo me falló una vez con una y no es por meterme con el colectivo pero era lesbiana-.

Hablar. Me preocupa la parte de hablar. Por lo general, cuanto más palabras sueltas en una cita peor va. Es como rellenar los silencios a al fuerza; como cuando rellenas un pavo en navidad y le metes por el culo un montón de cosas y parece que se va a reventar y no entra y claro, el pavo, qué va a decir, pues lo mismo. A veces queda bueno, sí, pero por lo general con una ensalada césar y un pollo al curry voy de muerte. ¿Me explico?

Ah sí, la economía. Bueno, ya sabes, estamos en una mala época, y puede que estés pasando por un mal momento y te digas «joder, si este tio me invita a cenar o algo como gratis esa noche y eso que me ahorro que me tengo que depilar las ingles y son 20 euros», sabes. Tampoco va a pasar eso, vamos a ir a medias porque si no tienes para comer te puedo dar la dirección de Cáritas y además con mucho gusto.

La verdad que no me importa que fumes yerba, tengas tattoos y piercings porque me ponen muy cachondo pero si por cualquier razón no me gustaras físicamente -que seguro que no pasa- tranquila que no pensaba presentarte a mi familia. Lo que sí me gustaría es que no me eches el humo en la cara, no me vomites los zapatos y que no hables como una gangosa por el piercing de la lengua.

Bueno, no: lo peor es que me hables horas y horas de tu ex, eso me deprimiría porque si me contrataras para escribir su biografía lo entiendo pero entonces ya no es una cita, es una cita de negocios y ya no me importarían los piercings, que fumes en mi cara o que me vomites los zapatos de la borrachera porque ¡me vas a dar pasta! Pero entonces no contestes a este anuncio, vas al formulario y me envías la propuesta, ¿ok?

Lo de la edad tampoco me importa mientras no seas mucho mayor que yo. Me he dado cuenta que me divierto más con las mujeres cuando son más jóvenes: aguantan más, son más vitales, etc. etc. Pero todo es probar.

Ya me cuentas. Esto es para chicas muy muy especiales.

¡Besos!

Jules.

P.d.: prometo contestar.

Podrías proponerme cantar en un karaoke a dúo C’est la ouate o Good Fortune de PJ Harvey.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

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