¿Eres hombre? Te entrenaron para ser afeminado II

¡Esa Janis, esa Janis, eh, eh!

Espero que esto de la seducción sea una moda pasajera porque cada vez encuentro más amigos de amigos que han oído hablar del tema, les interesa o lo practican -al principio es como un programa de cotilleo que nadie reconoce ver: les suena de algo, algo han oído, no creen en eso, pero si enfocas el asunto con sutileza te dicen que han leído aquí o allá y te sorprendes cuando te nombran un autor-. Como he leído sé de lo que hablo. Es puro márketing basado en la necesidad. Autoayuda pero de la mala, como la de El Secreto y tantos otros gurús que se copian unos a otros cada dos años: el poder está dentro de ti, tú puedes, tu fuerza interior, visualiza el éxito, y toda esa basura. Ahora resulta que gracias a esta gente la humanidad no corre el riesgo de desaparecer porque la especie podrá seguir reproduciéndose. Hay que joderse.

A mí me gusta más el método Antoñín, un amigo de mis tíos, que yendo a los Carnavales de mi isla -por aquel entonces yo tendría 18-19 años -¿los tuve?- y Antoñín unos treinta y tantos- para el coche en el semáforo. Nosotros íbamos por la derecha y justo se detiene en el carril de la izquierda, en una autopista de tres carriles, un coche con unas chicas disfrazadas. Antoñín baja la ventanilla, se estira sacando medio cuerpo de su Peugeot azul destartalado, ya que no había coche en el carril central, y les dice a las chicas del otro coche: «¡qué pasa mascaritas! Bla bla bla… ¡A qué chiringuito van! ¡Nos vemos allí, vale! ¡En el número tal tal tal! ¡No te olvides!». Iba afeitado, con el pelo desaliñado, una camisa blanca y un mono azul cruzado bastante gastado y unas chanclas de cuero. Por cierto, no era un disfraz, es que en aquellos años el momento hippy estaba todavía en auge pues los treintañeros aquellos fueron los hippys de los 80 jovencitos: aquí en Canarias hubo un movimiento fuerte que tardó tiempo en irse -porque todo llegaba más tarde- y que estaba más o menos relacionado con los movimientos que querían la independencia de Canarias como lo hacen ahora y nos parece tan natural Cataluña o el País Vasco. Por los gestos, la forma de hacerlo, la naturalidad, la reacción de las chicas riéndose, no hacía falta ser un genio para saber que Antoñín -como supe a lo largo de todos estos años- era un chaval con mucho éxito con las mujeres porque, como decían las amigas de mías tías, no era ni feo ni guapo pero tenía más cara que espalda. Y fue ahí que se me hizo la luz. 😀

Para mí y mis dos amigos, que íbamos detrás del coche con él acné a cuestas -¡ay qué bonito el acné, con sus cremitas, sus jabones exfoliantes, sus no se qué y sus no se cuántos, el dermatólogo este no el otro es mejor, un amigo se pone no se qué y le funciona, el grano chungo dos días antes de quedar con una chica en la punta de la nariz, qué bonitos tiempos, qué bien lo pasábamos con el puto acné!-, nos pareció de lo más atrevido eso de decirle a unas desconocidas de vernos en un sitio y nos dió la risa floja. El método natural de toda la vida. Ah: y nos vimos, las chicas fueron y estuvimos con ellas -lástima que fueran tan mayores, recuerdo que pensé que de qué iba a hablar yo con esas chicas de la edad de mis tíos, lo más que me decían es qué lindo era o qué ojos más bonitos tenía pero no toqué ni una teta, recuerdo bailar con una que era flaca pero que tenía las tetas descomunales -y creo que se me notaba que las miraba aunque yo intentaba que no, maś bueno que era- y esa noche mis amigos del instituto y yo le decíamos la Olivia -por Popeye, aunque en la tira cómica era plana-; lo más que saqué fue un piropo maternal, y las veía con esas camisetas de tiros y las camisas de colorines y entre nosotros decíamos «tío, la Olivia no lleva sujetador, fíjate como se le mueven, menudas tetazas», y con la ropa de colores y el pelo recogido en trenzas o en moños y apenas sin maquillar, pero no eran ni guapas ni feas, eran tías, así sin adjetivos, mujeres, con ese rollo de todos somos amigos, nos damos abrazos, besos, y claro las erecciones espontáneas propias de la edad, vamos, las hippys auténticas, las de los pantalones bombacho esos de color lila o violeta y una camisa de tiros de lado con medio sujetador por fuera o con la falda que cuando se levantaba decías «eso son pelos»y los sobacos de las otras sin afeitar, al estilo germánico, no como las nenas estas metrosexuales -las tías también lo son- que son hippyjas -hippys+pijas- como las hippys de Zara o Natura, que las desnudas y están todas rasuraditas y huelen bien, nada que ver, pero no había nada que rascar aunque a nosotros Antoñín nos decía que las hippys follaban más que las otras chicas, que tenían menos prejuicios, y que aprovecháramos, que eso de la edad es una chorrada, teoría que alguno más de los amigos de mis tíos nos confirmaron esa misma noche con el clásico «¡buenooooooooo!», ellos que tenían un máster en amigas hippys, claro, pero bueno ya  en aquellos tiempos nosotros nos conformábamos con mirar y relamernos y luego íbamos a las verbenas de los institutos a bailar con la que nos gustaba del recreo y con eso ya íbamos tirando y explorando nuestra sexualidad salvo el que venía de un internado o era un tío conflictivo que era el que nos contaba la cantidad de tías con las que había estado y que iba a comprar condones: recuerdo que cuando me compraba lo enseñaba a los amigos y ellos a mí porque era como «¡tío, a lo mejor lo uso!», debía ser como tener hoy un I-Phone y enseñarlo «¡mira, el último modelo!», y luego nos decíamos todos «¡mengano tiene condones, me los enseñó!», qué bonita era la adolescencia, la pubertad… pero qué bonita… Así que… qué teorías de la seducción ni que gilipolleces, coño. ¡Más cara que espalda, esa es la única teoría, con dos cojones! 😀

Las Belladona -todo chicas- sacaron «Las mujeres y los negros primero» en el 86 del siglo pasado, y desde  entonces me gustó este álbum -en esa época de La Polla Records, Kortatu, Barricada… ¡qué grandes!-. Esta canción me parece la hostia de buena. En todos los aspectos: letra, música… Una pena que lo tuvieran tan difícil por entonces y que el grupo no diera para más, creo que fue su único álbum, bastante difícil de conseguir, por cierto. Pero yo lo tengo ¡en cassette! juas, juas. Para rematar el asunto, una noche de amor… te hará sentirte mejor, ¡yo ya quisiera…!, subamos la escalera… ¡vamos a hacer el amor! 😀


¡Lee la primera parte aquí!

Fuente: http://es.scribd.com/doc/10551397/Se-Implacable-David-X-Esp

[email_link]

Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

7 Comentarios

Deja un Comentario
  • No sabia que tambien eras de Canarias!
    Jajaja una historia divertidísima, la verdad, yo creo que la primera vez que salí por aquí de carnavales era mucho mayor, y además muchísimo más vergonzosa (ni que decir tiene que me pasé la noche en una esquina con mi máscara sin llamar mucho la atención)
    Nunca he sido muy juerguista, me ha encantado.
    Un saludo! 🙂

    • Pues de Las Palmas, concretamente, jeje. Me alegro que te gustara, la acabo de releer y a mí me hace reír porque me acuerdo perfectamente de aquel día, jaja. Bueno, pues me alegro que te gustara, vergonzosa. Por cierto, no me metas publicidad de eso de las llamadas internacionales, fijo te estoy borrando el enlace, jeje, comenta lo que quieras pero no me pongas publi, ok, un besote. 😀

  • Sí yo también me he visto retratado en parte. Y estoy completamente de acuerdo, hay que echarle cara a todo…porque al fin y al cabo te la van a terminar partiendo igual, pero mientras si cae algo, que caiga 🙂
    Salu2

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Copyright ©  La ciudad creativa